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Mesetario

Por Marcos Gendre 0

Si hace unas semanas relatábamos las bondades expuestas por Prisma en Llamas y Atomizador, dos bandas procedentes desde la capital de España, ahora le llega el turno a Los Claveles, otra muestra de la plaga de talento con la que últimamente nos están contaminando desde el subsuelo madrileño.

Reponiéndose a la trágica muerte de su batería, Sergio Grulla, surge “Mesetario” como el mejor tributo posible a su persona. Un tratado irresistible de pop, punk y post-punk a través del que conviven en perfecta armonía salivazos de gusto anglosajón: a lo buzzcocks – “La Pena Negra” y “Unidad de Quemados” -; radiografías de los Talking Heads – “Acertijo” – y los Joy Division más terrenales – “Estafas” – junto a ecos de lo más granado del legado musical patrio, como Surfin’ Bichos – “Relicario” -; Loquillo y los Trogloditas – “La Ruta Destroy” – y Alaska y los Pegamoides – “Mesetario” -. Inevitables muestras del ADN por el que desprenden su discurso musical, lo mejor del caso es que la autenticidad, y sencillez, con la que lo ejecutan hace que se diluyan en virutas de humo las sombras de sus evidentes referentes. A esto, también ayuda la personalidad con la que retumba el bajo metronómico de Santos y los punteos agridulces y desenfadados que se escapan de la guitarra Marcos, filtrándose en la piel como una calcomonía indeleble.

Tema aparte ya son las letras, de las que no se olvidan ni a guantazo limpio. Revelador el tratado de la actualidad que desprenden bombas con la mecha gorda de “Estafas” o “Santos el Suave”, esta última es para escuchar con el orinal a mano, por si las moscas: Retratos de una España de extrarradio, perfilados con un humor de retorcido costumbrismo, codificado a través de la rutina vital de una juventud desencantada pero completamente integrada en el desolador panorama actual, de ese que no sale en los telediarios y ridiculizan en Callejeros, y más negro que el bigote de Aznar. Con Marcos como maestro de ceremonias, y su voz de colega de litrona, las canciones de Los Claveles transmiten una plena identificación con su mensaje que no es, precisamente, agradable, como suele decirse en casos donde uno consigue sentirse hermanado con lo escuchado. Y esto es bueno, y necesario, para los tiempos que corren. Ellos lo saben, y lo han clavado en once sobresalientes giros que se bifurcan por la carretera que bordea los barrios de esas ciudades dormitorio donde la vida transluce a través de las arrugas de sus “mesetarios”, sin papeles, camellos, poligoneros y ancianos, viejos y jóvenes.

Culminación de cuatro años repletos de genio, “Mesetario” certifica todo lo mostrado en sus anteriores publicaciones en formato pequeño – “Nacional 42” y “Tanatorio”, ambos de 2010 y “Los Claveles” (2009) -, depurando el encantador lo-fi destartalado de éstas y elevándolos al nivel de una de las propuestas más importantes de la actualidad.

Solo nos queda esperar que Marcos y Santos consigan salir adelante y hacer que Los Claveles no se quede en el mito gracias a nuevos discos que, visto lo visto, los vamos a necesitar, y mucho.

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