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Un Miura llamado Wilco

Por Ignacio Sánchez 0

por Ignacio Sánchez

La banda de Jeff Tweedy consiguió salir por la puerta grande de Vistalegre con un show enérgico con una parte final totalmente sublime.

Decir que Wilco es una de la grandes bandas de la última década no es ninguna exageración. Los que hemos tenido ocasión de verlos en los últimos años en alguna de las múltiplpes ocasiones que se han acercado a nuestro país hemos podido atesguiar esta afirmación. Este pasado martes en Madrid, en un Palacio de Vistalegre con una fantástica entrada, no hicieron sino apostillar aún más este pensamiento.

por Ignacio Sánchez

Tras los recitales de Bilbao y Barcelona, los de Chicago desembarcaron en la capital para cerrar la ronda de Conciertos Sublimes por nuestro país (fuera de este formato se encuentran las actuaciones de Sevilla y Murcia) en un enclave siempre temido por su acústica discutible; temores que se disiparon cuando Jeff Tweedy y su banda saltaron al escenario con “Ashes of American Flags” y se hizo el silencio. Ataviado con su acústica Tweedy, que estaba arropado a los lados por John Stirratt (bajo), Nels Cline y Pat Sansone (guitarras), se mostraba confiado, sereno, con temple. El intercambio de guitarras se hacía de manera certera evitando restar continuidad a una faena que comenzaba a enseñarnos los temas de The Whole Love, el octavo trabajo de los norteamericanos. “Art of Almost” y “I Might” mostraban dos de las múltiples caras que Wilco tienen, la de una banda que lo mismo se enrosca en un tema casi de kraut rock que pasa a otro de aires country o desnudar una de sus joyas, como es “Spiders”, bajando las revoluciones para dejarla en casi una dulce nana. Contrapunto al virtuosismo de “Impossible Germany” que provocó los primeros gritos de auténtica efusividad. Momento de lucimiento para Nels Cline que el propio líder de la banda le reconoció.

El Palacio de Vistalegre no se mostraba en un principio como el mejor lugar para acoger un concierto como el de Wilco, una banda que cuida al máximo el sonido de su directo. Este problema se corrigió en parte cubriendo de lonas las gradas vacías, intentando moderar el rebote del sonido y dando mayor sensación de recogimiento y calidez al emplazamiento, frío como el hormigón. Un Palacio que el propio Tweedy describió como un “sitio extraño” para tocar, al menos para ellos, una antigua plaza de toros, y no estar muy seguro si nosotros o ellos eran el toro. Finalmente nosotros fuimos el torero, íbamos a ganar como un sonriente Tweedy afirmó, aunque no estuviera muy convencido si el comentario torero era acertado o no. Punto de inflexión en el comportamiento casi tímido que había tenido desde un comienzo el cantante, para pasar a alentar al público y agradecerle el cariño mostrado quitándose el sombrero.

por Ignacio Sánchez

Como si de una flor se tratase, Wilco iban deshojando su amplia discografía dando saltos en el tiempo aunque siempre volviendo al presente, a ese The Whole Love con piezas tan redondas como “Born Alone”, “Capitol City” o “Whole Love”, aunque los grandes aplausos siempre fueran para los temas más añejos, esos que los fans de toda la vida esperaban. Esas concesiones que los de Chicago siempre hacen a su carrera y que cambian tanto de una ciudad a otra, haciendo de cada concierto un momento único. “Hummingbird”, “Kamera”, “Handshake Drugs”, “Heavy Metal Drummer” o “Shot in the Arm”, que cerró la primera parte del concierto pasada la hora y media de actuación, fueron algunas de esas pinceladas que hicieron vibrar a un público cada más entregado con el grupo.

Pero lo mejor estaba aún por llegar con unos bises totalmente enérgicos, con una banda descargando toda su fuerza con temas marca de la casa como “Via Chicago”, “Jesus Etc” o “Monday” por destacar algunos de los que repasaron en un largo bis coronado con la rockera “I’m a Wheel”. Y cuando bastante público pensaba que la noche se había terminado y empezaba a desfilar hacia la salida Jeff y los suyos volvieron hacer acto de presencia para poner la estocada perfecta a la faena de dos orejas y rabo con “HooDoo Voodoo”, donde uno de los rodies del grupo salió descamisado tocando un cencerro y bailando de una manera bastante peculiar, a lo que Jeff solo podía más que sonreir. Qué más se podía pedir a una noche perfecta. No, si al final Jeff Tweedy iba a tener razón con que nosotros íbamos a ganar.

Setlist: Ashes of American Flags – Art Of Almost – I Might – At Least That’s What You Said – Spiders (Kidsmoke) – Impossible Germany – Born Alone – Side with the Seeds – Hummingbird – Whole Love – Kamera – Box Full of Letters – Capitol City – Handshake Drugs – Passenger Side – Heavy Metal Drummer – I’m the Man Who Loves You – Dawned On Me – Shot in the Arm –BIS 1– Via Chicago – Jesus, etc. – Hate It Here – Monday – Outtasite (Outta Mind) – I’m a Wheel –BIS 2– HooDoo Voodoo

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