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The Walkmen ganan en las distancias cortas

Por Ignacio Sánchez 0

Brillante actuación de la banda de un soberbio Hamilton Leithauser en una sala Arena que registró solamente una media entrada.

Dicen los que los han visto más veces en sala por España que a pesar de tener discos tan redondos como Lisbon o You & Me, sus conciertos no suelen llenar como sí ocurre con otras propuestas de menor calidad. Será que The Walkmen no hacen una música que se pueda vender de manera masiva, pero lo que no se puede dudar es de la calidad de la misma y de la pasión que ofrecen en el directo a tenor de lo visto en la noche del jueves en la madrileña sala Arena. Una sala que pocos minutos antes de comenzar el concierto mostraba una cara poco alentadora, poca gente incluso en la parte central, pero que finalmente se quedaría con una media entrada más que aceptable teniendo en cuenta las dimensiones de la misma. Así, pasados pocos minutos de las nueve y media de la noche se apagaron las luces para que la banda de Nueva York hiciera acto de presencia para presentar en Madrid los temas de Heaven, su séptimo trabajo donde nos muestran unos sonidos más limpios y dulcificados, y que ocuparon gran parte de la velada.

por Ignacio Sánchez

Con sobriedad y un par de copas de vino en las manos aparecieron Hamilton y los suyos para ofrecernos una actuación cálida que fue sin duda de menos a más y que acabó con un público pidiendo a gritos un bis que llegó de manera más que merecida. Una de esas noches que sin quererlo sabes que guardarás con cariño en el recuerdo, un concierto que al igual que el ambiente comenzó un poco frío pero que no tardó en ir cogiendo calor, al mismo ritmo que la copa de vino del largo vocalista se iba vaciando, al mismo ritmo que las luces iban ganando en intensidad y calidez.

De golpe la increible y rasgada voz de Hamilton llenó todo el espacio haciendo pequeños a sus compañeros, haciéndonos sentir cercanos y arropados por una banda que desnuda el sonido de su propuesta con dulces melodías como en “Heaven”, “Line by line” o “Heartbreaker”. Es la nueva propuesta que ofrecen a sus seguidores, ritmos más pausados que dejan todo el peso escénico en su imponente vocalista, que con sus casi dos metros de estatura se erige como pilar que sostiene al grupo. Un frontman diferente que basa su carisma en la indiscutible potencia de su voz, la cuál le da un plus de seguridad en el escenario, pero un frontman que también se deja llevar por la alegría y la cercanía del público para regalar su móvil, el mismo que un par de días antes habían intentado robarle en Lisboa y que él mismo contaba a través de la cuenta de twitter del grupo. Esa mezcla de tipo serio pero a la vez amable confiere a Hamilton, y por ende a su grupo, en alguien cercano como su música.

Y aunque Heaven fuera el motivo de la gira y de su parada en Madrid también hubo momentos para los nostálgicos con una “The Rat” que suena si cabe aún más potente y contundente en directo, un golpe seco en la boca del estómago dentro de la tónica sobria y elegante de la noche, que como hemos dicho al principio se vio redondeada por un bis más que merecido a tenor de las ganas de un público que no dejó de gritar y aplaudir durante los minutos que los norteamericanos se ausentaron. Una sala Arena, que musicalmente respondió a los espectadores con un sonido bastante decente y potente en las primeras líneas.

Así fue como sin darnos cuentas la noche se nos fue, tras casi hora y media de elegancia, de buen vino, de voz rasgada, de un concierto redondo.

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