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Vuelve la canción protesta: El indie ante la Huelga General

Por Rafael Tovar 1

Recuerdo cuando en el colegio estudiábamos el contexto sociopolítico en el que algunos autores escribían sus obras y como afectaba éste a la temática de su creación. Esto no sólo ocurre en la creación literaria sino en todos los ámbitos artísticos inimaginables.

La música ha sido siempre un instrumento esencial en el discurso de la lucha por los derechos sociales, sólo tenemos que adentrarnos un poco en la discoteca de nuestros padres para darnos cuenta de cuanto afectó el entorno social a la música de su juventud como ejemplo. Desde la década de los ochentas ha habido grupos en España del llamado Rock Estatal que ha hecho suyo el discurso de las luchas sociales heterogéneas y de izquierdas como hilo conductor de su obra, además del ámbito del cantautor que nunca abandonó esa faceta. Pero, ¿qué sucede con la música indie? ¿está apartada de los conflictos sociales que suceden a su alrededor? ¿pueden ser bandera de movimientos sociales?.

Por Rod RC. http://www.flickr.com/photos/rodcasro/
Por Rod RC. http://www.flickr.com/photos/rodcasro/

A principio de los años noventas, cuando explosionó la música independiente en España, tomando sonidos de fuera para traerlos al ámbito estatal, la prensa especializada tachaban, en gran medida, la creación de dichos artistas como de “temática adolescente”. Unos años donde la mayoría de la sociedad española era bastante indolente a los conflictos sociales. El país tenía la resaca de haber entrado en la Unión Económica Europea, la marcha atrás del gobierno en su reforma laboral gracias a la huelga general del 88 y la caida del muro de Berlín donde el sueño socialista parecía terminado. Parecía todo hecho. Pero en la última década la música indie no ha podido cerrar los ojos ante una realidad que afecta a toda la sociedad en conjunto y al entorno particular de cada uno de nosotros. Al fin y al cabo, dada la naturaleza de anti-estrellas-del-rock de los músicos independientes, ellos están en contacto con el pueblo llano, y sería un desacierto no atender, en dicha manera, sus demandas. Así también, la industria musical y cultural está inmersa en grandes cambios que son consecuencia directamente del entorno sociopolítico en el que vivimos, y es la hora en la que muchos artistas tienen que decidir si proteger la cultura o la propiedad privada.

Aunque el camino ha sido largo y tortuoso, transitado sobre todo por muchos grupos con escaso público y decena de maquetas, Nacho Vegas ha sido uno de los primeros autores reconocidos dentro del indie nacional que se ha posicionado políticamente, no sólo en el ámbito artístico haciendo su música libre, sino también socialmente colaborando con la Fundación Robo, creada por integrantes  de grupos como Lisabö o Grande-Marlaska quienes denuncian, en parte, la tendencia al narcisismo de la música actual. Una de las aportaciones de Nacho Vegas a esta nueva fundación y colectivo de artistas fue su “Cómo hacer crac“.

 Los Planetas tampoco están al márgen de las políticas que van sucediendo en el estado. Ya en el CD single de “Punk“, contenida en su segundo trabajo, auguraban que “Vuelve la canción protesta“, o en “Mis problemas con la justicia” aseguraban que “para mí es degradante que mi destino esté regido por cerdos fascistas”. Quizás, ahora, recordando “Ciencia Ficción“, contenida en su tercer trabajo, nos acordemos del movimiento Occupy y de ese 99% contra el 1% que forma las grandes riquezas, “porque seremos cientos por cada uno de los vuestros”.

El estilo de vida al que parece que nos aboca este sistema capitalista en el que vivimos parece el guión en el que La Habitación Roja se basó para componer “Van a por nosotros”, donde la vida de ensueño es comprar muebles de diseño sueco y nuestra “Blancanieves llega tarde a casa / trabajó en festivo una vez más. / Así es día tras día / la cena se quedó fría / como su contrato es basura ya”.

La presión parece tal en los últimos años que incluso Sr. Chinarro se atreve en su último trabajo, “Menos samba” (Mushroom Pillow, 2012) con una versión de Aviador Dro, editada en 1983, titulada “La arenga de los sindicatos futuristas“, donde corea “¡La producción al poder!”.

Pero si algo es necesario hoy en día es “La Resistencia“, como canta Tachenko, quienes afirman que ellos nunca la abandonaron.

En el tintero se nos quedan muchos más grupos y muchas más canciones que podrían ser usadas dentro de unos años en los institutos españoles para estudiarlas y hacer esos comentarios de textos del que todos fuimos víctimas. Lo cierto es que, quieran o no, es imposible no admitir que la música cambia con lo que se vive alrededor. Y lo que hoy se vive alrededor se ve muy negro.

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