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San Miguel Primavera Club 2012: Ni club ni Primavera

Por Jose Jiménez 1

Los Planetas por Mariano Regidor

La cita musical en Madrid defrauda a casi todos, incluidos los organizadores.

Es complicado dar una explicación lógica de lo que pasó el pasado fin de semana en Madrid. Complicado por muchas circunstancias, sobre todo por la ferviente ansia del consistorio madrileño a aplicar fuertes medidas de seguridad en los espacios que no las necesitan mientras se pelean por disputarse las culpas de lo que pasó en el Madrid Arena. Pero no es lo único que podría explicar el verdadero desastre del que al parecer será el último Primavera Club en Madrid (y en España), ya que es archiconocido por los medios y asiduos de este festival que este año se ha perjudicado mucho el cartel en la capital madrileña.

Primero se quitaron los clubes de en medio, ya que según los organizadores pedían mucho dinero y no era rentable para una ciudad en la que había pocos asistentes. Tras pasarlo a Matadero, redujeron el cartel a la mitad, o incluso menos, de grupos que en las otras ciudades y, por descontado, a la mitad de días. Aún así se vendieron todos los abonos para la cita. La salida de Cat Power del cartel seguía sin ayudar en lo que musicalmente interesa al público. Pero para mas inri, entró el ayuntamiento madrileño a reducir de 800 a 100 el aforo de uno de los escenarios del festival sin que desde la organización se diera ninguna solución exceptuando la devolución de entradas (para los que hubieran comprado el combo de Primavera Sound y Primavera Club tenían que devolver el pack completo y pagar más por el primero de lo que pagaron por dicho combo).

Eso a groso modo es lo que se vio en lo extramusical en un Primavera Club soso, sin emociones, en un espacio amplio y frío en el que además no podías salir de las naves sin que te volvieran a cachear y pedir DNI como si de un delincuente se tratara.

En cuanto a lo musical ni fú, ni fá. No pudimos ver nada de la Nave de Terneras porque si entrábamos (cosa imposible con un aforo de 100 personas) no podíamos salir para volver a entrar, ni siquiera la prensa. Así que nos perdimos a Antonia Font, Bremen, Cats on fire, Little wings, Redd kross y Tuya. En la Nave 16 nos encontramos a unos enérgicos Deerhoof que dejaron muy impresionado a todo el que los vió, pero de los que disfrutaron solamente sus fans más incondicionales. Al menos los de San Francisco fueron unos buenos (tal vez no oportunos) sustitutos de Cat Power, aunque un servidor piensa que merecíamos más.

The Vaccines por Mariano Regidor

Estuvimos entre Mark Lanegan y Sir Richard Bishop, para comprobar que la veteranía es un lujo que no pasa por delante de nosotros todos los días. Ambos estuvieron correctísimos en sus escenarios. El de Phoenix con un público tranquilo y entregado, y el de Whashington con media sala vacía y un poco mas frío.

Por supuesto no queríamos perdernos a Ariel Pink’s Haunted Graffiti, pero por lástima él sí se perdió, en el escenario y entre sus cacharros. Mucho Chorus para su voz aunque acompañado por grandes músicos. Así se llegaba al momento de la noche, por una parte estaban Swans en la Nave de la música y The Vaccines en la Nave 16. Los ingleses estuvieron en su línea, himno tras himno vieron como el público se les venía abajo entre gritos y coros, pero sonaban como alguien los definió y cito: “Estos tios son hooligans cantando para chicas”. No les gustó, parece. Y a mí también me parecieron muy sosos.

Tras esa noche hubo quien se preguntó a dónde iban a ir al día siguiente, pero nosotros queríamos ver a quién habían elegido Los Planetas para acompañarlos. Deberíamos decir telonearlos. Klaus & Kinsky mal, Airbag peor y los únicos que se salvaron, Los Punsetes, que al menos divirtieron a los asistentes. Pero la traca final llegó con Los Planetas que estuvieron geniales tras dos años sin aparecer por escena. Tal vez algunos esperamos que no se centraran tanto en sus últimos discos y escuchar algo mas de los primeros, pero aún así estuvieron gigantes en el escenario frente a un público que no dejó de cantar con ellos y para los que tuvieron que hacer dos bises. Un final de fiesta apropiado para lo que se merece un festival como éste y no el resto de las cosas que tuvimos que aguantar.

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