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Voces

Por Ignacio Sánchez 1

¿El segundo trabajo es el más difícil? ¿Marca el destino del creador? ¿Si el segundo es malo al grupo se le da la espalda? Tópicos y frases manidas sobre los segundos trabajos hay muchas, aplicables a todo tipo de actividades culturales, en nuestro caso a la música.

Pues con paciencia y habiendo degustado el éxito de un debut prometedor, Para entonces habrás muerto (Foehn Records, 2009) que los llevó a actuar en festivales como Primavera Sound o FIB, los sevillanos Tannhäuser se embarcan de nuevo en un viaje para el goce de los sentidos de un oyente que, apenas con cerrar los ojos y dejarse llevar, va a disfrutar. Y es que nuevos paisajes se abren camino en Voces (Foehn Records), con un grupo en evolución, sin quedarse estancados en la caduca etiqueta del post-rock, y con un discurso que aún bebiendo de su predecesor ha sabido ampliar las miras consiguiendo sumar savia nueva que sirve para futuros viajes y experiencias.

Aires cálidos y amables se nos ofrecen con “Godzilla”, un monstruo mucho más dócil de lo que nos tenía acostumbrado, un ejemplo de cómo sonar evocador y emotivo. “U-matic” nos recuerda el estilo bailable y excitante de “Arkanoid”, con ese sonido kraut repetitivo que va abrigándose con nuevas pieles para acabar en un estallido totalmente orgásmico. Vuelven a deleitarnos con piezas como “Ártica” y “Error y culpa”, ambas incluídas en el EP digital Movimiento Estacional, pero que ahora sufren un lavado de cara con nuevos matices y sonoridades, mostrándonos en la primera de ellas que no solo Explosions in the Sky tienen el don de pintar paisajes estrellados, y otorgando a la segunda de mayor cuerpo el cuál nos atrapa con esa casi interminable escalada de potencia.

Subidas y bajadas, rutas ciclistas que nos permiten ver el asentamiento de su propuesta pero que además nos vislumbran rayos de madurez como demuestran con la señorial “El tercer hombre”, un tratado sobrio e intenso donde juegan al despiste con esa ascensión que finalmente se queda a medias sin acabar de romper, dejándonos con la miel en los labios cuando parecía que íbamos a ver la cima de la montaña. Vuelta a la llanura de “Vigilia”, un remanso de tranquilidad y sosiego para el viajero, brecha que separa las dos partes del disco para comenzar una nueva escalada con la ya citada “Error y culpa” que nos deja ante una de las joyas escondidas de Voces, “Acrofobia”. Preciosa postal definitiva del viaje, mezcla de sonidos que eclosionan lentamente en una tormenta que da paso a la dulce nana que supone “Ondina” para el viajero. Fin del trayecto. ¿Un nuevo viaje?, démosle de nuevo al Play.

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