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Y Valle Eléctrico dijo adiós al 2012

Por Ignacio Sánchez 0

Hielo en Varsovia por Juan Carlos Muñoz

La cita mensual en Triangle Club se despidió el jueves pasado con interesantes propuestas.

Este año Madrid ha visto nacer una más que interesante propuesta de club centrada en el pop electrónico en distintas versiones como pop nórdico, post-electro clash, synth noise, disco dream pop o synth goth, es lo que se llamó Valle Eléctrico y el jueves pasado se celebró la última cita del año.

Kate Wax por Juan Carlos Muñoz

En lo más alto del cartel se situaba la suiza Kate Wax, que contaba con el encanto a priori de disfrutar de proyecciones de videomapping sobre la propia artista como complemento a su synth pop, hecho que finalmente se vio ligeramente deslucido por los problemas técnicos que parecían desconcentrar tanto a Kate como a su compañero sobre las tablas. Y es que su actuación ya comenzó enrarezida con continuos gestos y caras de disconformidad al técnico de sonido, hecho que no hizo sino restarle concentración a una Kate que parecía estar con más ganas de acabar el bolo que de realmente disfrutarlo. Por suerte para los asistentes el rumbo se corrigió y pudimos degustar un breve pero interesante show que ganó bastantes enteros con el juego de proyecciones.

Como aperitivo a la actuación de Kate Wax, los madrileños Hielo en Varsovia comenzaron a prenderle fuego a la noche con su mezcla de postpunk y destellos de sonido ochentero. Una mezcla que funciona en disco y que para nada se resiente en el directo. La oculta y distorsionada voz de Ki sobre los teclados se veía arropada por las capas de guitarra que Bea iba construyento y la imponente pegada de Buddy. Temas como “Muelles”, “Huye de mí” o “Los jueves de Israel” sonaron directos, con empaque. Una pena del poco tiempo que dispusieron debido al retraso inicial que fue lastrando desde entonces el resto de la noche, así como la actuación de Narcoleptica, el proyecto de Beatriz Vaca, presente en Hielo en Varsovia.

La joven sevillana, a diferencia de su grupo, practica una suerte de electrónica ambiental con un deje a IDM de suave y fácil digestión, ayudada por su guitarra y un portátil. La voz ahogada de Bea a duras penas se conseguía distinguir entre las capas de loops hipnóticos que se iban creando a medida que los temas iban desarrollando. Lamentar de nuevo la falta de más tiempo para disfrutar una propuesta que realmente consigue atraparte.

Tras la ya mencionada Kate Wax fue el turno de los djs que a buen seguro harían bailar a los presentes, no a nosotros que nos fuimos al calor del hogar. Ahora solo hace falta esperar que Valle Eléctrico confirme sus ganas de seguir ofreciendo un club distinto en Madrid en 2013. Desde aquí nuestro apoyo.

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