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Fade

Por Marcos Gendre 0

La seña de identidad más reconocible de los parajes de Hoboken, lo de Yo la Tengo ya no tiene nombre. Cuando parecía que habían puesto el freno a su inspiración en los, por otro lado, muy recomendables Summer Sun (2003) y I am not Afraid of you and I will Beat your Ass (2006), van y nos regalan otra colección de exquisiteces que certifican la resurrección que supuso el fabuloso Popular Songs (2009).

La banda más respetada y regular, junto a los incontinentes Sonic Youth, de lo que se conoce como “indie” desde mediados de los años ’80, Yo la Tengo añaden con Fade otra altura más en su atalaya directa a ganarse el cielo por encima de los demás mortales. Sin llegar a la altura de su trilogía de clásicos por antonomasia – Electro-O-Pura (1995), I can Hear the Heart Beating as One (1997) y And Then Nothing Turned Itself Inside-Out (2000) -, lo que sí nos muestra Fade es a unos Yo la Tengo en plena forma y que, además, para esta ocasión han decidido no contar con los servicios de Roger Moutenot, su productor de toda la vida. Decisión valiente, su sustitución por John McEntire – miembro de Tortoise y The Sea and Cake – otra mente de culo mal asiento como las de Ira Kaplan y compañía, ha resultado ser determinante para el resultado final de esta obra. Como si se notara la presencia de McEntire en cada sorbo de ruido inteligente que se escapa de este tarro de las esencias, desde el primer al último de estos diez cortes, podemos asistir a un disco en perpetua mutación, sin que esta se llegue a notar en ningún instante. Del latido kraut-rock a baja fidelidad de “Stupid Things” a la euforia de noise escalonado que brota en “Ohm”, pasando por el folk mutante que invade la segunda parte de esta obra, podemos asistir a un juego de matriuskas rusas, por el que siempre vamos a encontrar una nueva sorpresa cada vez que nos decidamos a seguir empapándonos de este baño de melancolía balsámica. Motorizado a cámara lenta mediante un abrumador y delicadísimo trabajo rítmico de fondo, “Fade” siempre mantiene un nervio latente hasta en sus momentos de mayor calma, que embriaga hasta el fondo del corazón.

Apostando por un gusto exquisito por los grandes guitarristas británicos del folk británico de los años ’60 como Davey Graham y Bert Jansch, Ira tanto se pega un festín evocando a estos genios de las seis cuerdas por medio de “I’ll be around”, como luego se le da por añadir otro de esos pepinos de noise-pop iracundo tan característicos – “Paddle forward” – a colocar desde ya junto a otras joyas como “Tom Courtenay” y “Sugarcube”. Poca broma.

Aun revolcándose en las pócimas de Panoramix, nos queda Yo la Tengo por mucho tiempo. Y es una suerte, porque visto el panorama actual del indie americano, propuestas como las suyas siguen dando esperanzas para el que aun busque algo eterno entre el vaivén esquizofrénico de modas pasajeras en el que vivimos desde hace unos años. Que así sea.

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