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Desnudando a David Bazan

Por Ignacio Sánchez 0

por Ignacio Sánchez
por Ignacio Sánchez

Concierto íntimo y emocionante el ofrecido por el músico estadounidense el pasado domingo en la madrileña sala Moby Dick.

No pretendo engañar a nadie, hasta hace unos meses el nombre de David Bazan y su proyecto Pedro the Lion eran para mí uno más entre miles de nombres que a lo largo de mi vida he ido leyendo en prensa o webs especializadas. No tenía ni idea a qué podía sonar un grupo con ese nombre, pero cuando se anunció la gira por España revisando el legado de la banda por parte del señor Bazan pensé que era el momento de escucharlo y gracias sin duda a una plataforma como Spotify todo resultó mucho más fácil. El flechazo fue inmediato y las ganas de poder verlo en directo se dispararon. Círculo rojo en el calendario y meses por delante para hacer los deberes intentando empaparme de este músico estadounidense que me devolvió a la mente nombres como los de Mark Linkous, Will Johnson o Vic Chesnutt.

por Ignacio Sánchez
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Las prisas hicieron que llegásemos antes de tiempo a la sala y tocara pasar frío mientras abrían, al menos esto nos aseguró tener un lugar preferente en la coqueta Moby Dick, de preciosa acústica pero con un insuficiente juego de luces, que finalmente no se echó de menos porque, ¡sorpresa!, David Bazan iba a ofrecer una actuación en acústico, nada de banda de acompañamiento, él y su guitarra.

Para ir abriendo boca el belga Marco Z nos deleiteó con una amena actuación también de corte acústico. Intercambiando entre su acústica y eléctrica nos fue desgrando su cancionero repleto de temas sobre el amor y amistad, pequeños estractos de The Ordinary Life of Marco Z, su álbum publicado el año pasado que rebosa vitalidad pop en sus composiciones como atestiguan canciones como “I’m a bird”, “This Smile” o “Endlessly be together” de la que se mostró orgulloso de que fuera un éxito en su país natal. Buen calentamiento para lo que se nos venía encima casi sin descanso.

Poco minutos después teníamos al bueno de David Bazan y su acústica listos para comenzar. Aspecto serio, voz grave y un aire algo más distante que su antecesor, David nos transportó durante ochenta minutos a otro mundo de paz haciendo un repaso no solo a las canciones de Pedro the Lion (en principio se anunciaba esta actuación como una revisión en directo de Control, uno de sus últimos trabajos bajo Pedro the Lion) sino que tocó composiciones de su última época en la que firma bajo su nombre e incluso nos presentó alguna que otra canción nueva, todo ello hilado a la perfección para no caer en la monotonía en la que es fácil meterse dentro de una actuación en acústico.

Supo medir los tiempos sabiendo en qué momento tocaba cada canción dentro de un setlist que seguramente tenía dibujado en la cabeza si un orden preestablecido. Artista con tablas se quitó a las primeras de cambio la imagen de seriedad y frialdad dejando que los asistentes le preguntaran sobre cualquier tema, llegando incluso a bromear con ellos sobre las canciones que iba a tocar cuando se le hacía alguna petición de este tipo. Además tuvo tiempo de explicarnos la historia que se esconde bajo “Priests and Paramedics” o la correcta pronunciación de su apellido, cosa que hacemos mal los españoles, a la par que nos ponía los pelos de punta con “Options”, “When They Really Get to Know You They Will Run” o “Slow and Steady Wins the Race”, gracias a su potente voz que llenaba todas las esquinas de una sala que presenciaba con un respeto admirable como el fornido músico iba dibujando su carrera.

Un concierto cercano, cálido y emotivo de un artista como pocos hay, y que tras un amago de bajarse del escenario volvió a conectar su guitarra tras mirar su móvil para decirnos adiós con “Bands with Managers”. Chapó.

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