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Para hacer un buen caldo de tus huesos

Por José Luis López 0

Hacía un frío que pelaba en Madrid la otra noche. Menuda agonía. Uno se abriga tanto como puede, pero falta algo más cuando cae tanto frío. Menos mal que en la sala But sabían lo que hacía falta para calentar nuestros huesos, y pidieron al bueno de Jon Spencer que se pasase por la capital con sus chicos. 

Llegué unos 40 minutos antes del comienzo anunciado de la actuación, lo que no impidió que me perdiese parte de la descarga de Tokyo Sex Destruction. Hacía mucho que no visitaban, y aprovechando la edición de su nuevo LP “Sagitarius” nos hicieron movernos de lo lindo, demostrando que siguen en forma y que este año volverán a dar que hablar. El final dedicado a las furgonetas azules dejó el ambiente perfecto para Jon Spencer. Lástima del sonido, como en la actuación principal, ya que deslució la actuación.

El plato fuerte se hizo de rogar un poco, con unos técnicos sobre el escenario que se tomaban toda la calma del mundo para hacer la puesta a punto. Por fin, algo más de media hora después del final de los barceloneses, el trío norteamericano subió a las tablas  para demostrar que ocho años de silencio discográfico no son nada. La noche requería sudor y fuera caía la que caía, lo que mantuvo al público frío al principio de la actuación. Temas nuevos, que demuestran la buena salud de la que goza el trío, fueron cayendo en el primer tercio del concierto (especial mención para Black Mold, brutal en directo). Incluso hubo momentos con cencerros que recordaron a una suerte de aquellos The Rapture que molaban (que tiempos aquellos…).

Según avanzaba la noche, el público se iba calentando y las afiladas guitarras de Jon y Judah aserraban nuestros oídos como si estos fuesen finas ramas a punto de resquebrajarse. Garage, funk, blues, punk, rock… todo esto y mucho más cabe en la licuadora de cerebros que es esta banda. Jon Spencer se dedicaba además a interactuar con el público para mantener los huesos calentitos. “She Said”, “Get Your Pants Off” o “Strange Baby” son prueba de fuego cuando uno quiere mantenerse con los pies sobre el suelo. Así entre hitazos y temas nuevos que también merecen esta denominación (no se me ocurre nada de este trío que no cumpla con la definición de temazo) fuímos llegando al primer “final”. Y no pasó mucho tiempo desde su primera despedida hasta que subieran de nuevo a las tablas y convirtiesen unos bises en una segunda parte por su extensa duración, y en la que cayeron al menos 7 u 8 temas más. Así las cosas, en esta segunda ronda tuvimos más de lo mismo pero no por ello peor, y ya con el público completamente en el bolsillo.

Todo esto es lo que se puede decir de esta banda, una bomba en directo que se vio empañada por un sonido un poco embarrado pero al menos digno. Eso sí, alto y chirriante bastante. Aún tengo el pitidillo en el oído.

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