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Sigur Rós, música para los sentidos

Por Mai Do Asensi 0

Sigur Rós tríoLa banda islandesa consigue extasiar a un público que llenó hasta reventar el Sant Jordi Club de Barcelona.

El sábado pasado llegó el momento de la esperada visita de Sigur Rós a la ciudad de Barcelona. Tras una intensa etapa de tocar por los mejores festivales de Europa, los islandeses anunciaron una gira Europea con un show totalmente nuevo y renovado, dando a entender, que el verano pasado, había sido para ellos un precalentamiento de lo que estaba por llegar.

En Barcelona se colgó el sold-out a los pocos días de la puesta de venta de entradas. Pocos nos hemos querido perder a esta gran banda, tan genuina y especial, que sigue emocionándonos con sus mágicas y conmovedoras melodias. Ni se cansan ni nos cansan, al contrario, con cada disco parece que vamos evolucionando mutuamente, encontrando nuevas emociones por explorar y todo a través de esas bellas composiciones tan delicadas, especiales y salvajes, que ellos estan sabiendo combinar tan bien, en esta gira, entre música y visuales.

El concierto comienza, tela transparente bajada cubriéndolos al completo dándoles el aspecto de sombras que se van transformando, creciendo y disminuyendo y por otro lado unas excelentes visuales de bellos paisajes virgenes, místicos, puros y enigmáticos como son los de Islandia y que comenzamos a visitar al compás de ese sonido celestial y paranormal tan genuino de los islandeses. La voz de Jonsi era una joya añadida a tanto deleite de sentidos. Una voz que lo llenaba todo y que la manejaba a su antojo tanto en las bajadas de intensidad como en las subidas y donde aguantaba a pulmón el falsete hasta límites poco vistos. Sonido impecable de instrumentos y juegos de luces perfectos, todo está cuidado hasta el más minimo detalle. La belleza creada es sobrecogedora.

Temas como “Vakka”, “Nÿ batteri”, “Hrafntinna”, “Saeglópur”, son las encargadas de abrir esos mágicos caminos sonoros donde la voz de Jonsi se pierde en entornos de ensueño y donde regresa con enorme fuerza desgarradora, ayudado de una sección de instrumentos de viento, violines, flauta, violencelo, xilófono, todo un ejército de elegantes y sofisticados instrumentos tocados con maestria ejemplar y combinados con guitarra y batería. El sonido es de una calidad bestial.

“Olsen Olsen”,”Fljótavík”, “Hoppípolla”, “Glósoli”, “Svefn-g-englar”, todas ellas emocionantes y estremecedoras hasta el punto de arrancarte la lágrima. Visuales etéras y profundas, tales como chispas de energía encontrándose las unas a las otras, formaciones de átomos, un paseo por un volcán, donde un gran juego de luz y de visual da a la banda la sensación de estar elevándose a través de sus paredes, para luego salir a la luz del exterior y encontrarse con un paisaje mágico.

En resumen, un magnífico concierto, con un final apoteósico, ruidoso y experimental que parecía no tener nunca fin, un concierto de dos intensas horas de duración, de apenas poder mover los pies del suelo y de sentirte totalmente hipnotizado ante tal paraíso recreado, muchos momentos de emociones encontradas y un gran respeto del público ante la banda, haciendo de éste uno de los conciertos que menos parloteos he oído a mi alrededor y eso ya dice mucho de lo que la banda Sigur Ros es capaz de crear con su música estén en el escenario que estén.

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