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Ábrete Sésamo

Por Juanjo Rueda 0

8.0

Nota
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En la música popular que tanto se valora la diferencia, la personalidad distinta a lo común establecido, parece extraño que Franco Battiato no haya obtenido todo el reconocimiento general y masivo que merece. Quizá porque la gente termina necesitando un marco establecido más habitual y porque cualquier premisa que se salga del mundo anglosajón acaba resultando de difícil asunción por el público general, un público general -en el que me incluyo- tan obtuso en ocasiones para asumir música que proviene de latitudes menos habituales a lo preestablecido como pasa con Latinoamérica o África. Así pues ya es hora de que se reconozca en masa el genio mayor de Franco Battiato, artista (si a alguien no le viene grande este adjetivo es a él) casi renacentista que hay que venerar como el tesoro vivo (67 años, casi 68) que es.

Battiato comenzó a finales de los setenta, tras unos inicios experimentales, a pulir un cancionero cada vez más enfocado a una raíz pop pero con un espíritu musical aventurero -como el de algunos personajes o historias que pueblan sus canciones- que desembocaría en una serie de álbumes de éxito ascendente en los primeros ochenta. Desde “L’era del cinghiale bianco” (1979) a “Mondi Lontanissimi” (1985) entrega, cual Prince italiano, casi una obra maestra al año. Álbumes con una personalidad desbordante y canciones que son clásicos de una calidad a la altura de casi cualquier otro mito musical anglosajón contemporáneo.

Siempre productivo e inquieto, Battiato jamás ha dejado de publicar discos pero a partir de mitad de los noventa volvió a un fuera de foco quizá porque sus obras se alejaron de ese espíritu popular que contagiaba sus obras más destacadas. Desde entonces su letras cuentan con la colaboración del filósofo Manlio Sgalambro que también es parte fundamental en esta nueva obra. “Ábrete Sésamo” se publica ahora en castellano después de publicarse originalmente el año pasado en italiano y en cuya adaptación a nuestro idioma han colaborado Jota y Manu Ferrón (Grupo de Expertos Solynieve).

Las canciones y la música de Battiato, en algunos de sus más celebrados momentos, ha conseguido aunar ese sentimiento de intelectualidad urbana y, a la vez, de música popular derivada de la mejor sabiduría rural mediterránea, de hecho, creo que esto último, la raíz popular mediterránea que supura su música (directa o indirectamente), es una de las características de la mayor apreciación o relativo éxito que ha tenido desde hace años Battiato en España. Su música y sus letras son cantos a la vida pero a la vida autoconsciente, reflexiva, y que precisamente por ello hay que disfrutarla como se merece en todas sus etapas. Su música es consecuente con los cambios vitales o sociales y por ello busca esos “centros de gravedad permanente” que no nos hagan perder la cabeza en la montaña rusa vertiginosa que es, en muchas ocasiones, vivir. Algo de todo esto vuelve a asomar en esta colección de temas y hay más de un tema que puede mirar de tú a tú a sus canciones más celebradas (como las maravillosas “Un Irresistible Reclamo” o “Pasacalle”). Probablemente a algunos nuevos oyentes les chirriará ese acento o los cambios de entonación tan particulares y casi graciosos del siciliano cuando canta en nuestro idioma o como utiliza la mezcla de idiomas -reflejo de la interculturalidad inherente a la personalidad de Battiato- en un mismo tema. Características que en una primera escucha pueden parecer algo kitsch pero que son tan indispensables en la personalidad de su música y en el magnetismo que acaba ejerciendo sobre el oyente.

Una colección de canciones que recupera parte de la mejor destilación pop de Battiato aun siendo un disco más irregular y menos inspirado que sus mejores obras. No le hará volver a las mieles del éxito comercial de aquellos años -algo que seguramente le trae al pairo- pero merece ser reconocido, este disco, como una celebración por poder seguir disfrutando de alguien tan particular e irrepetible.


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