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La Dinastía Scorpio

Por Ignacio Sánchez 2

Para alguien con que se considere amante de los grupos que marcaron el sonido “indie” de los 90 es siempre una alegría que te llegue un disco como el de los argentinos Él Mató a Un Policía Motorizado, un trabajo que desde ya quedará marcado como uno de los mejores del año para el que escribe estas líneas, aunque allá en su tierra se lanzara a finales de 2012, en España hemos tenido que esperar a este año para tenerlo entre las manos gracias a Limbo Starr que se ha atrevido por primera vez a lanzar un disco de un grupo extranjero.

Cierto es que me puede la vena fan, que es difícil escribir sin que se me vea el plumero, pero es que ciertamente con La Dinastía Scorpio Santi Motorizado y sus compañeros han acertado de pleno. Doce temas que desde el primer momento te enganchan y no te sueltan hasta el final de “Dos Galaxias”, tema extra que se incluye en la versión de CD pero que ya aparecía en el single de “Mujeres Bellas y Fuertes”. Un trabajo, el segundo en diez años, en el que han limpiado su sonido dejando atrás la suciedad lo-fi para darle darle un plus a la melodías y estribillos más pop que nunca. Del sonido áspero de “Amigo Piedra” pasamos a la limpieza de, por ejemplo, “La Cobra”. Han sabido mantener ese encanto amateur que tenían en sus comienzos con una mayor consistencia y madurez. Sin darnos cuenta se nos han hecho mayores, aunque las influencias sigan siendo las mismas (Los Planetas, Pixies, Sonic Youth…), las letras cambian para mostrarnos historias menos pesimistas (“Mas o Menos Bien”), más centradas en la amistad (“Yoni B”), o los amores que hay o que se echan de menos (“Chica de Oro”).

Una docena de composiciones que fluctúan entre los medios tiempos acaramelados como “Noche Negra” o “Terror” a pildorazos pop de tres minutos que son capaces de hacerte gritar y ponerte una sonrisa en la cara, véase “La Cara en el Asfalto”, “Nuevos Discos”, “Más o Menos Bien” y sobre todo el hit que supone “Mujeres Bellas y Fuertes”, quizá el tema que necesitaba el grupo para dar un golpe en la mesa y que de una vez por todas los focos apuntaran hacia ellos con más fuerza, cosa que debería de haberles pasado con mucha más anterioridad.

No hay mucho más que decir para provocar la escucha inmediata y continua de La Dinastía Scorpio, cuya grandeza reside en su adicción, un disco que crece con las escuchas y que una vez lo has terminado de paladear no tienes más remedio que volver al comienzo y disfrutar de nuevo de él.

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