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Una madrileña noche

Por Ana Gadea 0

por Ignacio Sánchez
por Ignacio Sánchez

Cada ciudad tiene su sonido, su estilo y sus grupos, y Madrid actualmente vive un momento de continuo movimiento con una escena fresca y joven que intenta lavar la cara a una ciudad que por momentos parecía anclada en el pasado.

Propuestas descaradas, con cierto guiño a la movida que todo lo llenó hace ya tres décadas en la capital, los grupos de hoy en día se apoyan en internet como arma con la que luchar por darse a conocer, además de ser incansables a la hora de subirse a un escenario para llamar la atención. Es el caso por ejemplo de Tigres Leones, que desde que publicaron a comienzos de año su álbum de debut Mucho Spirito son varias las veces que han actuado en Madrid.

por Ignacio Sánchez
por Ignacio Sánchez

Con Sonido Muchacho como sello apoyando la escena, la noche comenzaba con una decepción a medias, y es que unos problemas de voz impidieron a Extinción de los Insectos ofrecer un concierto en plenitud de condiciones. Optaron pues por mostrarnos su repertorio de manera instrumental, ritmos frenéticos que nos hacían recordar a Lightning Bolt con una batería descontrolada arropada por punteos y riff a velocidad de vértigo. Pildorazos de apenas un minuto que se iban encadenando casi sin respiro con los aplausos de las primeras líneas.

Con casi la misma velocidad que se fueron del escenario Extinción de los Insectos aparecieron los tres integrantes de Juventud Juché, así como sus fans que no pararon de hacer pogos y bailar cada una de las composiciones de aires punk que iban disparando. Era el momento de presentar su nuevo EP publicado en 7″, y así sonaron “Gibraltar español”, “Dispara” o “En serio, no”, canciones que ganan en efectividad en directo con el encanto del aire amateur que desprenden. Además el sonido potente que escupían los monitores conseguía introducirte en su alocado mundo mientras era imposible no pensar en meterte en los empujones festivos de los seguidores más enfurecidos.

Lo de Tigres Leones es beber de una misma raiz pero centrándose más en la melodía que en la rapidez y pegada. Su disco Mucho Spirito está lleno de piezas tarareables que se te meten en la cabeza y difícilmente puedes quitártelas. Más rodados si cabe desde la última vez que los viéramos en La Faena II, con un Miguel en el bajo totalmente integrado en la formación, lo de Tigres Leones fue llegar y besar el santo, y es que con “Veneno”, “Mucho Spirito” o “Canadá” todo es más sencillo, sin olvidar los temas de su single Arder/Bailar, “Baila” y “Deberían Arder” que ya nos enseñaron el año pasado por dónde iban las intenciones del grupo. Rápido repaso al disco sin respiro entre canciones para acabar con “Teletienda” y dejarnos con ganas de más. Ahí radica su encanto, terminas de escuchar su disco y no tienes más remedio que volver a ponerlo de nuevo.

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