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David Fonseca, revolución y luz del otro lado de la frontera

Por María José Bernáldez 0

El artista portugués consigue emocionar a un público totalmente entregado a sus canciones.

El viernes por la tarde, palabras en castellano, portugués y portuñol se mezclaban en la calle Arenal. Algún turista, extrañado, se acercó a preguntar el objeto de aquel pequeño tumulto de gente que esperaba a las puertas de la Joy Eslava. David Fonseca era la respuesta. La reacción entre los que no lo conocen suele ser siempre “ tiene nombre de cantante de Operación Triunfo”, pero si lees más allá, te encuentras con una más que agradable sorpresa.

por Ignacio Sánchez
por Ignacio Sánchez

Nuestro portugués en cuestión lleva muchos años empalmando gira tras gira y sus tablas en el escenario suelen dejar con la boca abierta tanto a los neófitos como a los que repetimos siempre que podemos.

Lejos de comenzar tímidamente, frente a un público español curioso y uno portugués que siempre espera al David que comenzó en Silence 4, comenzó el ciclón que son sus directos con “Under the willow” la primera canción que abre “Seasons: Falling & Rising”, su último disco del que nos hicimos eco en esta misma página. Disculpándose por su pobre español, aunque intentando a veces conectar con el público soltando lo que se pasaba por la cabeza, intercaló canciones como “Armageddon”, “Cry for Love” o la etérea “At your door”.

Tras un amenazante monólogo sobre su proyecto de realizar una canción de cuatro horas sólo con las teclas de piano que se usan en las películas de terror, la siempre acogedora Joy Eslava se vino arriba con ‘Kiss me, oh kiss me’, una de las canciones más aclamadas del artista y, en sus propias palabras “ la canción más alegre que jamás podré componer”. Cambió el ritmo con ‘All that I wanted’, una de sus canciones más intimistas, para presentar una de las sorpresas de la noche: Alberto Jiménez, cantante de Miss Cafeína (que estuvo todo el concierto en los palcos de la sala cantando todas y cada una de las canciones) salió a interpretar a dúo con él “I’ll never hang my head down”, abriendo (esperamos) las puertas a futuras colaboraciones entre la escena española y la portuguesa. Entonces comenzó la parte más revival del concierto, con canciones como “This raging light” (canción que nunca fue single pero que siempre interpreta, de manera distinta y jugando con luz, sonido e incluso disfraces en todos sus conciertos ), la archiconocida ‘Superstars’ y, tras versionar “Can’t help falling in love” de Elvis Presley, “The 80’s” cerró el espectáculo con un público totalmente entregado antes de salir a cantar el bis, primero con ‘I would have gone and loved you anyway’, uno de los secretos mejor guardados de Seasons y, después, con sus gafas de pasta sacadas especialmente para la ocasión, sentado al piano dejó con la boca abierta a propios y extraños con ‘Hurt’, la versión imposible de Johnny Cash sobre Nine Inch Nails.

Igual que comenzó con la primera canción que abría la primera parte de su último disco, David tuvo a bien terminar con la que cierra la segunda, “I’ll see you in my dreams”, mientras, entre notas oníricas, recitaba el poema “Do not stand at my grave and weep”, de la denostada poetisa Mary Elisabeth Frye, dejando en el aire la misma pregunta entre todos los asistentes: ¿para cuándo el próximo concierto?

Sobre Lucía Scansetti, la telonera, correcta dentro del género de féminas cantautoras abierto por Russian Red sin nada nuevo que aportar salvo el look sacado más de ‘Girls’, la serie de Lena Dunham que de ‘New Girl’ de Zooey Deschanel.

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