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Dualize

Por Joan Queralt 2

Dicen que los artistas, con los años, tienden a acomodarse. No es el caso de L.A. que, en su sexto disco de estudio Dualize, apuestan por la experimentación. Cuando uno escucha por primera vez este trabajo se sorprende: teclados, percusiones, ritmos inesperados, voces omnipresentes, reverberaciones añejas y una producción que por algunos momentos nos llevará a recordar a algunas bandas sonoras de películas míticas de los 80.

Dualize es distinto y es que la banda mallorquina ha confeccionado 10 canciones con registros muy variados pero con un nexo común: la emoción. Al escucharlo pasamos, en un pispás, de la energía desbordante de “Outsider” a la luminosidad de “Pictures on the Wall”, encontramos temas nostálgicos como “After All” o “Oh, Why?” y otros con atmósferas intrigantes y experimentales como “Rebel” o “Mirrorball”. Y es que una de las claves de este álbum es que fue concebido por orden, canción a canción.

Pero hay dos temas que, a mi entender, se llevan la palma: “Under Radar” y “In the Meadow”. La primera es una demostración de que varias atmósferas pueden convivir y de que el mejor Tom Petty se puede cruzar de estrofa a estribillo con Roy Orbison y aquí no ha pasado nada. La segunda, “In the Meadow”, es caviar puro, una de esas canciones que tras la primera escucha ya empiezas a tararear y te ves en plenos años 50 en el baile de graduación con la chica de tus sueños. El estribillo es de lo mejor que he podido escuchar en tiempo. Como diría el mítico Johan Cruyff de “gallina de piel”.

En definitiva, con Dualize L.A. han dado en el clavo, un disco altamente recomendable para aquellos oídos sin complejos.

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