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Las idas y las vueltas de Dover

Por Jose Eduardo Medina 0

Pasaban las nueve y media de la noche y el público hacía una discreta cola a la entrada de la sala Custom. Aunque había unos cuantos que vivieron la primera hornada del Devil Came To Me (Subterfuge, 1997) , se veían muchas caras jóvenes entre los que se acercaban a la puerta. Un público bastante heterogéneo, seguramente resultado del camino seguido últimamente por el grupo.

Minutos más tarde de las diez se apagó la sala, todavía a medio aforo, y aparecieron Cristina y Amparo entre bambalinas, Jesús subiendo a la batería y Samuel, el último, colgándose el bajo. Dover estaba sobre el escenario y ni rastro de luces de discoteca, sólo una corona de jefe indio grafiada sobre la guitarra de Cristina, resto de las últimas derivas por los extraños territorios de I Ka Kené (Sony Music, 2010).

Dover / Julia Sanchís
Dover / Julia Sanchís

Saliéndose del guión de los últimos años, abrieron con Rain Of The Times”, séptimo corte del disco protagonista de la gira. Las guitarras de las hermanas Llanos querían volver a la época en la que compaginaban los ensayos en locales de Alcorcón con la ayuda en la tienda de ropa de su madre. “Pangea” y “Spectrum”, con su estribillo coreado por el público. Un público al que se pedía disculpas por lo ocurrido en la antigua Malandar hace un mes, ofreciéndole el concierto final de gira, especialmente a los que se quedaron fuera del anterior.

Al comienzo de los acordes de “Four Graves”, ya se veían pocos huecos libres en la sala y tras un par de temas del segundo disco — “La monja mellada” y “Winter Song” — Cristina seguía intentando subir el volumen de su guitarra. Con un apaño en el sonido, llegaba la hora de uno de las canciones de la noche y las chicas de Alcorcón se lanzaron a por “Dj”, ¡cómo se agradecía no encontrar huellas de la revisión electrónica de hace unos años!

El grupo subía la velocidad, “Flashback”, “Push” y se comenzaba a corear “Serenade“. Dover se adentraba en sus orígenes, volviendo a aquel fin de semana del invierno del 96, del cual salieron las dos melodías más populares del Devil Came To Me. La irregular dirección de las Llanos estos últimos años había desaparecido como la rubia melena de Cristina, sin dejar rastro.

Dover / Julia Sanchís
Dover / Julia Sanchís

La actitud sobre el escenario parecía que nos había devuelto a aquellos jóvenes que fueron a Seattle buscando los orígenes del grunge, aunque, en realidad, lo que mejor se les daba era fabricar melodías pegadizas. Cristina volvía a escupir al público y se notaba la complicidad de las hermanas con la batería de Jesús, desentonando Samuel, completamente fuera de esta etapa de la banda. Continuaban con “Far”, “Angelus” y “Anacrusa”, sacadas del Sister (Everlasting Records, 1995), esa colección de breves canciones donde ya aparecen las claves del futuro Devil Came To Me.

Dover / Julia Sanchís
Dover / Julia Sanchís

Apurando los cortes del segundo disco, “Nightmare” y “Judas” intercalados entre “Sea Witch” y “King George”, única canción posterior a Late At Night (Loli Jackson Records, 1999) escuchada, Dover despedía la noche. Sin embargo, los dos platos fuertes restantes fueron reclamados desde la sala. Con “Cherry Lee” y “Devil Came To Me” el público se acabó de entregar a una banda que remaba hacia el pasado. El cierre lo pondría “Loli Jackson“, pocas veces fue más significativa esta frase «…golden dreams that pass me by…», parece que los sueños dorados los han dejado de lado, al menos, por una noche.

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