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Manu Chao globaliza Salamanca

Por David Sánchez 0

La “Ciudad Universitaria” acogió en el Multiusos Sánchez Paraíso el pasado Martes 14 de Mayo al cantante francés de origen español y su banda en un concierto que a priori se suponía minoritario por la paupérrima publicidad del mismo (apenas se han visto carteles por la ciudad) y donde las fechas no acompañaban (algunos nos encontrábamos de lleno en el periodo de exámenes finales) pero que sin embargo, consiguió llenar la pista y se habilitaron las gradas para dar acogida al público total.

Calentó el ambiente la formación local El Niño del Pegamento con una aceptable actuación aunque quizás demasiado extensa para ocupar el slot de teloneros. Y por fin, EL MOMENTO. José-Manuel Thomas Arthur Chao Ortega sale a escena con sus acompañantes de lujo Madjid (Guitarra), Gambeat (bajo) y Philippe Teboul (batería). Manu Chao La Ventura. Ante un público multicultural, repleto de Erasmus, estudiantes de intercambio y con edades tan oscilantes como los 20 o 40 años, arranca un concierto del que solo recuerdo corear himnos, pogos salvajes y mucho buen rollo. Un clima perfecto el que transmite este grupo de músicos y con el que el público comulga rápidamente.

Con un arranque con temas como “Mr Bobby”, “Machine Gun”, “Radio Bemba” o “Panik Panik” la fiesta estaba asegurada. La velada fue avanzando intercalando las rápidas melodías de “Rainin in Paradize” o “El Hoyo” unidos a los salvajes cánticos del público (me incluyo) con algunos de sus hits más “tranquilos” como “La Primavera” (fusionada con “Me gustas tú”) o “Clandestino”.

Tras varios amagos en los que Manu y compañía se despedían del público para recoger los instrumentos a los 10 segundos de soltarlos (parecen haber inventado una nueva modalidad de bises, un poco cansina todo sea dicho) y con temazos entre medias como “Minha Galera” o “King Kong Five” llegó el primer bis en el que (por fin) se despiden del público.

Hasta ese punto había pasado 1 hora y media de concierto, mis blancas zapatillas se teñían de un marrón tostado y había perdido 2 kg y 300 gramos a raíz de los pogos. ¿Qué mejor forma de volver tras una pequeña pausa donde hasta el momento, la actividad había sido frenética? BIENVENIDOS A TIJUANA AMIGOS.

El concierto se alargó a las 2 horas y media, y esa hora de bises fue inolvidable. Una versión kilométrica de “El Viento” me hizo retroceder al pogo que se había formado en el centro de la pista, uno de los pogos más entregados que he podido vivir (y servidor ha estado metido en saraos como Refused, Rise Against o Slayer).
La traca continuó con “Pinocchio”, dedicada a todos los italianos presentes en la sala, pero que terminó con un cántico general y la posterior ¿versión? “L’Hiver est lá” en francés.

Nuestros amigos multiculturales se nos pusieron flamencorros con “La rumba de Barcelona” donde Madjid se atrevió a tocar la guitarra con una mano ante las ovaciones de los presentes. Desde luego, es todo un personaje, uno de los guitarristas más carismáticos que he tenido el placer de ver en directo. Y como no, no podían faltar los clásicos de Mano Negra como “Sidi H’Bibi” y la coreadísima “Mala vida” para terminar transportándonos a México con la ranchera “Volver” y finalizar la noche de la mejor manera posible.

Prometieron volver, y os tomamos la palabra. Viva la Globalización.

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