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Tachenko contra las mayorías

Por Rafael Tovar 0

¿A que huele un aragonés? Pues seguramente depende. Depende de si se acaba de despertar de una siesta después de comerse un buen plato de cordero al chilindrón, o si acaba de salir de un concierto del que seguramente sea el grupo con la trayectoria más dilatada de la capital maña. Olores o no, sí sabemos a que suena Zaragoza: A Tachenko.

El grupo liderado por Sergio Vinadé acaba de sacar “El amor y las mayorías” (Limbo Star, 2013), y si te gustaron los anteriores discos te gustará éste. Vamos a ser sinceros, Tachenko suena muy bien, y este disco es un bombazo. A veces se agradece que haya un grupo que no intente hacer el triple salto mortal metiendo maquinitas o ruiditos raros en sus canciones para intentar sonar más moderno y aparecer en los 40 Principales, o con letras que incluyan la palabra “Whatsapp” (¿saben ya de quién hablo? ¿Escuchais el eco de las risas?) para decir “joder, nosotros innovamos”. Tachenko hacen canciones que suenen bien, canciones bonitas, y eso es lo que les distingue de los demás. Sólo por eso deberías correr a la tienda de disco a comprar el fabuloso vinilo blanco que los de Limbo Star han editado para la ocasión.

¿Pretensiones? Ninguna. Las letras de Tachenko no son directas, no van a decirte si ayer se tomó un batido en compañía de una chica guapa o si hoy está hecho una mierda después de la decepción de la actuación de su grupo preferido en el festival de turno. Ellos no son de Gin Tonics, ellos son de Sol y Sombra, de tasca de abuelos, de caracoles en la plaza del Pumarejo (sí, ya sé que no son sevillanos, ¿y qué?). Ellos no te van a decir lo que debes hacer. La respuesta en las canciones tendrás que buscarlas tu. Otra cosa es que ellos hayan querido ponerlas ahí o no. Tachenko está contra las mayorías. Y si eso hace que sus discos no se vendan entre niñas de quince años pues mejor. Mi preferida, “Suerte y relámpago“. Imágenes evocadoras de directos perfectos. Ya vereis.

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