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Los Pipelines y Mujeres: el guateque y el desmadre

Por Juanjo Rueda 0

Por segundo año consecutivo la programación de la temporada 2012 – 2013 de la sala El 21 terminaba con el acontecimiento del Mini Festival 5 en 2. Un fin de fiesta que sirve de celebración para esta sala que se ha consolidado como una referencia importante. Este fin de fiesta comenzaba el viernes 14 de junio con un primer par de conciertos que son los que El Enano pudo cubrir: Los Pipelines y Mujeres.

Los Pipelines / Foto: Israel Sahagún
Los Pipelines / Foto: Israel Sahagún

Si hubiera que definir la noche se podría decir que la cosa empezó como una especie de guateque a lo Blake Edwards para terminar en un desmadre a lo John Landis pero elevado al cubo. Empezó como una especie de guateque moderno con la propuesta de Los Pipelines en la que el surf-rock instrumental es el santo y seña. Así entre algún tema propio y versiones de temas de The Royal Fingers, Yuzo Kayama, Dick Dale, Belairs, The Surfaris o una versión surf del clásico andino “El Condor Pasa” se pasó un concierto tan divertido y elegante como la indumentaria con la que salen a tocar los miembros de la banda.

Mujeres / Foto: Eduardo López
Mujeres / Foto: Eduardo López

Después de ellos venía el plato fuerte de la noche, Mujeres. El grupo barcelonés se mostró en directo como un diamante en bruto, sin pulir. Su garage-rock es todavía más brutal, directo y chocante de lo que puede ser en disco y eso que su último trabajo, “Soft Gems”, ha sido uno de los trabajos más destacados del año pasado. Si muchas veces se ha dicho que el rock and roll es el ritmo del sexo bien podría decirse que este concierto fue una especie de coito sudoroso que comenzaba en ritmos simples y machacones y seguía con guitarras cortantes que no evitan la digresión (magnífica versión de “Run Run Run” de la Velvet), una combinación ante la que no puedes evitar menear la pelvis y con la que crearon una especie de aquelarre rock donde algunos miembros del público terminaron subiendo al escenario o el bajista se dejó llevar por una parte de los asistentes de la sala como si fuera el Cristo descendido de Rogier Van der Weyden. Tras semejante meneo rock el público quedó sin aliento y sin necesidad de preguntarse unos a otros si había estado bien la cosa.


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