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Muse hasta el infinito y más allá

Por Miguel Jiménez 0

por Rosario López

La magnitud de un grupo se puede medir de varias maneras, por la calidad y evolución de sus discos, y consecuentemente por sus giras y conciertos, también por el público que les acompaña. El fenómeno de Muse es algo similar a lo que ha pasado con Coldplay, por poner símil contemporáneo, han pasado de tocar en salas para 5.000 personas a reventar grandes estadios como fue el caso de su concierto en Barcelona, pero en el caso de Muse es todavía mayor la repercusión mediática, sobre todo debido al grandilocuente espectáculo que les acompaña.

por Rosario López
por Rosario López

Acompañados de un escenario estratosférico, el trío británico arrancó la noche con “Supremacy”, tirando de fuego para calentar los ánimos del público, tampoco les hacía falta, la gente de la pista estaba más que entregada desde el minuto cero. Matt y los suyos han ido apostando por shows faraónicos, y en esta ocasión han realizado un all in en toda regla, quedando en un segundo plano el elemento meramente musical, y donde temas cómo “Supermassive Black Hole” encajan a la perfección, pero donde temas como “Bliss” o “Hysteria”, con guiño a AC/DC incluído, se difuminan, al igual que la presencia del grupo, debido a la inmensidad del escenario.

Dentro de la magnitud del espectáculo Muse le da una vuelta de tuerca, con la aparición de actores en temas como “Animals”, donde aparecía un trajeado yuppi que acababa enloquecido por el dinero infinito que manejaba. Y aquí es donde llega uno de los momentazos de la noche, “Knights of Cydonia”, o cómo convertir en himno una canción, sin duda el cénit de la noche, con el que la gente elevó el estatus de ceremonia el concierto. Fue como un toque de corneta al ejército dispuesta a darlo todo por su genera y sirve como introducción al momento cuando el concierto da un giro hacia, más si cabe, una ópera rock en toda regla, temas como una cover de Lighting Bolt, “Dracula Mountain”, y sobre todo “United States Of Eurasia”, nos abren la puerta hacia una parte del concierto megalomaníaca, acabando en “Liquid State”, “Madness” o “Panic Station”, donde en los vídeos se podían ver a caricaturas de los líderes mundiales, Obama o Merkel entre otros, bailando al son de la canción.

por Rosario López
por Rosario López

Cuando de repente empieza a sonar “Time Is Running Out” con el grupo atrincherado en el escenario, y nos ofrecen junto con “Stockholm Syndrome” el momento más auténtico del grupo como tal, sonando como una auténtica apisonadora, corto pero intenso. Después de este espejismo paso a un segundo escenario para llegar al momento intimista, con bailarina a lo Cirque du Soleil incluída en “Blackout”. Después de este break, vuelta empezar, esta vez con la compañía del megarobot Charles en The 2nd Law “Unsustainable”, otro momento delirante, para enlazar con una “Plug In Baby” descafeinada y solamente sostenida por el público en los coros. Alcanzamos de esta manera la traca final con el trío The 2nd Law “Isolated System”, “Uprising” y “Starlight” final que estaba realmente a la altura de lo que ofrecieron los británicos durante la noche, un final idóneo para tanta parafernalia.

Muse sonó a lo que su público de ahora quiere, a ópera rock, a rock de estadio, pero dándole una vuelta de tuerca a todo lo que se había visto hasta ahora con figurantes y robots incluídos, todo ello ejecutado a la perfección, con unos medios más propios de Spielberg que de un grupo de rock. Lejos quedaron otros tiempos, donde se les tenía al alcance de la mano, cuando ofrecían su virtuosismo musical en lugar de tanto atrezzo, ahora quién sabe si su próximo concierto será fuera de la órbita terrestre, hasta el infinito o más allá.

fotos por Rosario López

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