banner WIR

Unos veinte años de Sónar muy bien llevados

Por Raúl Burrueco 0

121.000 espectadores, 2.800 profesionales acreditados de 53 países, 135 shows y más de 60 actividades en el Sónar+D, son algunos de los números que hacen del Sónar un festival gigante e inabarcable. Nada más lejos de la realidad, allí estuvo El Enano Rabioso para comprobarlo.

JUEVES 13

Sónar de Día por Raúl Burrueco
Sónar de Día por Raúl Burrueco

Sónar presentaba este año como principal novedad el cambio de ubicación, del CCCB a la Fira de Montjuic, un gran emplazamiento dedicado a ferias y congresos situado junto a la Plaza de España. Para los conciertos se crearon tres escenarios, SonarVillage, el principal, SonarDome, patrocinado por la marca de bebidas energéticas más usada por la gente para mezclar con alcohol, y el SonarHall; Y el auditorio de la Fira como base el Sonarcomplex, donde se ubicaron los espectáculos más especiales. Constatar que dicho cambio resultó un rotundo éxito, creando un espacio fácil de transitar y de gran comodidad para ver cualquiera de las propuestas en cualquier escenario, evitando aglomeraciones y a la sombra del espectacular sol que lució cada uno de los días, ya que el Sonarvillage estaba flanqueado por varios parasoles donde se concentró la mayor parte de los asistentes. El resto de escenarios se encontraban en el interior de la Fira. A destacar el perfecto sonido de todos ellos que nos permitió disfrutar de cada actuación sin apenas un problema técnico.

Comenzamos el Sónar en el escenario SonarComplex para ver a WOOKY & Videocratz, con poca gente aún en la Fira. Una potente línea de bajos y bases para sostener unas melodías entremezcladas, ecos a sonidos Kraftwerk, algún guiño al dubstep y unas proyecciones realmente trabajadas hacen aplaudir al público con cada transición de temas. Jugando en casa, fácil.

Corremos a ver al inclasificable Coàgul al SonarHall. Una propuesta medida como tarima donde Marc O’Callaghan parece advertirnos o increparnos sobre algo que no hemos hecho, a ritmo de bombos atronadores y sonidos lopeados saturados, ladridos y una pequeña campana que tañe sobre el micrófono hacen de él una especie de profeta del apocalipsis que se nos viene.

JESSE & Jimi Tenor por Juan Sala
JESSE & Jimi Tenor por Juan Sala

JESSE and Jimi Tenor con su saxo salen a escena prometiéndonos un show en contínuo crescendo, se ganan al público desde el principio, free jazz, techno finlandés y mucho groove, alternan obras de Jimi con frutos de su colaboración en la Red Bull Music academy. Mención especial para el batería y el saxofón de Tenor.

Una de esas decisiones complicadas, nos decantamos por Liars en detrimento de Gold Panda. Entre sombras comienza la actuación, marcada por una electrónica densa y grave donde la voz nos va guiando hacia dentro. Parecen decaer en el segundo tema y tenemos la sensación de que el concierto se esfuma, pero poco a poco llegan los grandes temas de WIXIW, con el cantante Aussie Andrew actuando más de frontman a golpe de flequillo que de instrumentista, sus texturas atmósféricas se entremezclan con bases más techno para el final, acaban dando forma a una gran actuación.

Liars por Juan Sala
Liars por Juan Sala

Acudimos al auditori con curiosidad de ver al pianista Francesco Tristano, virtuoso y de educación clásica, se ha juntado con grandes de la electrónica, promete, pero no. Demasiado ocupado en mostrar sus habilidades técnicas, sus obras carecen de corazón y sensibilidad, algo esencial en un pianista. Un estilo libre y tendente a la dispersión con aires de freejazz, se nos antoja aburrido y dejamos su actuación para comprobar si el rapero neoyorkino Mykki Blanco es tan freak. Verle en el escenario usando rimel para pestañas nos lo confirma. Un concierto entretenido sin más, poco nuevo que ofrecer al hip-hop.

Pascal Comelada & Richard Pinhas por Raúl Burrueco
Pascal Comelada & Richard Pinhas por Raúl Burrueco

Volvemos al auditori donde se presentaba la colaboración entre Pascal Comelade, al piano y Richard Pinhas a la guitarra, un concierto de dos obras que ‘presenta la faceta más desconocida, electrónica y radical de Comelade’. Tras una interesante y larga intro en la que cada miembro del grupo (piano, dos guitarras, bajo y percusión) se afanan en crear un mantra sónico, ruido preciosista de texturas, este deriva en un eterno tema de dos notas propio de cualquier improvisación de grupo de local de ensayo, absolutamente predecible. Por mucho que Comelade y Pinhas hayan formado parte de la historia de la experimentación, todo lo que ofrecían ha sido mil veces recreado e incluso mejorado.

Cuando llegamos al Sonarvillage, Lindstrøm & Todd Terje ya están haciendo bailar a toda la masa de extranjeros que nunca abandonan ese escenario. Sin camisetas y ya bastante colados, todos se agolpan para disfrutar de uno de los momentos del festival. Sin duda estos dos artistas parecen nacidos para actuar juntos, enlazando temas propios de cada uno y a ritmo constante, su dance luminoso hace de este momento un lúdico final perfecto para el primer día de festival. Sin embargo, no quisimos irnos sin acercarnos a ver a Karl Hyde, exmitad del dúo Underworld, presentar su aventura en solitario para una reducida audiencia, dejando atrás las pistas de baile se presenta mucho más atmosférico, con un pop vocal cercano al triphop y un sonido mucho más clásico y épico.

VIERNES 14

La Bien Querida por Raúl Burrueco
La Bien Querida por Raúl Burrueco

Con los primeros sintomas de cansancio encima, decidimos tomarnos con más calma el viernes, ya que nos queda toda una tarde y noche por delante. Llegamos al recinto a eso de las 14:00h y nos decantamos por la tranquilidad del escenario Sonardrome, donde UMA se convierte en una agradable sorpresa: dúo alemán mezcla de dream pop, avant-garde intimista y electrónica pop, la voz de Ella cobra todo el protagonismo, sampleándose para crear bases corales sobre las que se contruyen los temas. Algo inseguros y cierta desafinación en la voz empañaron su inicio, aunque cerraron una interesante actuación.

Tras este concierto decidimos hacer la pausa del almuerzo, y al comprobar que el único concierto en ese momento es La Bien Querida, decidimos pasar por allí. Parece que ya ha aprendido a afinar la voz, aunque sus composiciones tampoco requieren un gran esfuerzo vocal. Reúnen a un grupo de adeptos entregados ante el desdén del sector extranjero. Seguimos sin entender este concierto en el Sónar.

Christeene por Juan Sala
Christeene por Juan Sala

Tras el parón de todos los escenarios en exclusiva para LBQ, varias actuaciones comienzan al mismo tiempo. Nos decantamos por el cobijo del escenario SonarHall donde encontramos la que es quizás la actuación más bizarra de todo el festival: Christeene, desde Estados Unidos, una especie de rapero transexual acompañado de dos gogós a lo YMCA, se dedicaron a reventar el escenario a base de provocaciones sexuales explícitas, coreografias drag queen y mucho humor. Puro descontrol y desinhibición perfecta como contrapunto a la seriedad de otras propuestas.

Nos perdemos su final para comprobar cómo el trío islandés Sísy Ey han hecho levantarse a todo el SonarVillage a ritmo de house clásico, encandilando con sus melodías vocales perfectas para una buena sesión de baile. Tras las chicas, Foreign Beggars hicieron al público levantar su dedos indices y moverse a ritmo de hip hop. Más tarde bRUNA se estrenaba en directo en el SonarDôme. A la presión que ejerce presentarte por primera vez en público se suma la de hacerlo en un festival como Sónar. Pasó lo que tenía que tenía pasar, tras un comienzo rompedor, todo el conglomerado de máquinas decidió darle la espalda y apagarse. Resuelto el problema, varios minutos después ocurrió lo mismo, y así hasta 4 veces durante 20 minutos de su actuación. Cualquiera podría haberse venido abajo y abandonar, pero el artista catalán supo superar lo ocurrido y empujado por un público entregado a celebrar su debut sacó adelante el set haciéndonos disfrutar de su electrónica brillante donde el pop, el house y ecos nórdicos se aúnan. Actuación notable a pesar del fiasco.

Ólafur Arnalds Trío por Juan Sala
Ólafur Arnalds Trío por Juan Sala

Nada mejor para acabar el Sónar de Día que el auditori y Ólafur Arnalds Trío. Ya desde el comienzo Ólafur engancha a una grada completamente llena, haciéndonos entonar a todos un “La” que lopea para usar como base de su primer tema, no sin antes lanzar un dardo a ciertas experimentaciones vistas durante ese día de dudoso gusto… El experimento funciona a medias, pero el resultado es pura belleza. Perteneciente a la escuela neoclásica desarrollada en los últimos años, donde artistas como Tim Hecker o Nils Frahm exploran los sonidos del piano clásico mezclado con el ambient y cierta electrónica, el islandés se caracteriza por un estilo mucho más minimalista y espaciado. Acompañado por una violinista y una sublime violonchelista, la sencillez de sus composiciones desarmaron al público absolutamente entregado, que ofreció un respetuoso silencio. Todo el poso melancólico que existe en sus obras fue desmitificado por el sentido del humor de Arnalds, con algunas confesiones bizarras sobre el origen de sus composiciones.

Kraftwerk por Óscar García
Kraftwerk por Óscar García

Tras salir de la Fira, un problema de organización hace que tardemos en exceso en tomar el bus de acreditados para el Sónar de Noche, nervios y empujones, llegamos tarde para ver a Kraftwerk. Al llegar allí, más problemas organizativos. Una desproporcionada cantidad de gente para entrar por una única puerta hace que nos retrasemos aún más. La primera bofetada al entrar al recinto. La tranquilidad que es el Sónar de Día se ha convertido en un macrobotellón de adolescentes al más puro estilo de una fiesta universitaria. Conseguimos ver a lo lejos la gran pantalla 3D, apenas vemos a los músicos, es imposible avanzar entre la maraña de empujones de chavales borrachos que van de un lado a otro sin importarles lo que por allí sucede. La música se convierte en una excusa para la fiesta. Un estruendo de voces recorre todo el recinto mezclándose con la música de los alemanes. El shock inicial mezclado con el cansancio del día hace que decidamos, tras media hora de concierto, desplazarnos a otro escenario, este al aire libre, para ver a Bat For Lashes. No hay apenas nadie y conseguimos estar en primera fila para disfrutar de la gran voz y el talento de Natasha Khan. Sostenida por una gran banda, los temas de The Haunted Man aparecieron con mucha más fuerza y un sonido perfecto. Puesta en escena sencilla y enorme derroche de simpatía por parte de ella que no paró de bailar y agradecer la asistencia.

Two Door Cinema Club congregó a un tropel de gente, para eso estaban contratados. Un concierto predecible, locura colectiva con sus hitazos del primer disco, bajada de tensión con los temas del segundo. Vamos a intercalarlos, perfecto. Poco más. Lo tienen difícil para sobrevivir a ese disco.

Major Lazer por Óscar García
Major Lazer por Óscar García

Lo de Major Lazer fue la fiesta colectiva elevado al cubo. Un popurrí sonoro generado a los platos por Diplo y Jillionaire, temas de minuto y medio, jaleados por un MC y dos bailarinas bubble butt, lo de MC era anecdótico, ya que solo se dedicó a animar al público a bailar, botar o bajar al suelo, al más puro estilo chocolatero. Se desarrolló la actuación a medias entre una pachanga de boda, hip-hop, sonidos jamaicanos y tropicalismos varios, subida al escenario de chicas del público para bailar “Bubble But”, Diplo saltando de los platos al escenario, cañones de confeti a discreción y doble pinchada de ese hitazo que es “Get Free” y final de fiesta bajo los acordes de “Smells Like Teen Spirit”. Un cuerpo agotado nos pedía retirarnos ante la perspectiva de un día más de festival.

SÁBADO 15

Con el peso de dos días y una noche a las espaldas conseguimos aparecer por el recinto a eso de las 2 del mediodía para dar una vuelta por los stands del Sónar+D. La idea de que en Sónar se encuentra lo más innovador se antoja algo arriesgada. Algún que otro controlador de dudosa utilidad, impresoras 3D, moduladores de toda la vida, una aplicación iPhone para ver en 3D y algún juego virtual al estilo GuitarHero no nos cuadran con la idea de un lugar donde se gestiona el futuro de la música electrónica y las nuevas tecnologías.

Skip&Die por Raúl Burrueco
Skip&Die por Raúl Burrueco

Comenzamos con Tiger Menja Zebra y su oferta de corte experimental y ruidista, potenciando quizás en demasía y sin una intención definida el lado más percusivo e industrial, donde las canciones pretenden expresar un exceso de ideas poco sintetizadas y el discurso se pierde entre golpes de platos innecesarios. No obstante ofrecen un sólido concierto.

Nos movemos al Sonarvillage, Skip&Die ofrecen un show basado en percusiones ‘multiculturales’, tanto africanas, como hip-hop, sudamericanas, sostenidas por la potente imagen de la cantante, que fusiona inglés, zulú y portugués, casi nada. Mucho ritmo para el sector sedentario del village.

Volvemos con tiempo al escenario central para disfrutar de los esperados Chromatics y los temas de su último y aclamado Kill for Love, uno de los imprescindibles en toda lista con lo mejor de 2012. Comenzando con dos de los principales temas del disco, “Kill for Love” y “Lady”, parecían quemar las naves desde el inicio y que poco dejarían para después. Nada más lejos de la realidad. Guiados por los bajos sintéticos de Johnny Jewel y la susurrante voz de Ruth Radelet desplegaron un pop hipnótico, heredero de esa electrónica oscura de los ochenta, guitarras brillantes llenas de chorus y profundas bases rítmicas sostuvieron un perfecto nivel de intensidad y emoción, densidad y baile. Acabando, irónicamente, con una loa al rock´n’roll, según palabras de Ruth y con la pieza que abre su álbum, “Into the Black”. Quizás el mejor concierto en Sónar de Día.

Chromatics por Raúl Burrueco
Chromatics por Raúl Burrueco

Queremos seguir con la oscuridad dejada por Chromatics y acudimos a la cita con Darkstar, que ahondan en ella a base de sintetizadores. Ciertas semejanzas con Liars, su propuesta llena de loops, bases espaciadas, tratan de llevarte a su terreno a base de temas desnudos que van cobrando forma a partir de pequeños detalles. No es fácil entrar, pero mereció la pena el esfuerzo.

Cerramos este último día como debía ser, en el auditori, siguiendo el consejo recibido de que allí se cocería algo bueno. Samaris resulta ser el ángulo que cierra nuestra trilogía oscura de este sábado. Este trío islandés nos golpeó con toda la esencia mágica y extraña que desprende esa tierra. Desde una de las bases electrónicas más profundas, minimales y densas escuchadas durante el festival emergía la increíble voz de Jófríður Ákadóttir, acompañdos por la clarinetista Áslaug Rún Magnúsdóttir. Áridez, misterio y una atmósfera hipnótica podrían ser los adjetivos correctos para la actuación de estos tres jóvenes que apenas cuentan con dos ep editados. Sin duda mereció la pena.

Pet Shop Boys por Juan Sala
Pet Shop Boys por Juan Sala

Con la lección aprendida de ayer, acudimos al Sónar de Noche con tiempo suficiente para ver presentar a Pet Shop Boys su nuevo disco. Con el buen sabor que nos dejó hace varios años su actuación en el Primavera Sound, esperamos impacientes un concierto que se hace de rogar. Tras un telón iluminado con la imagen de lo que será Electric y los acordes de “Axis”, su nuevo single, aparecen las siluetas de Neil Tennant y Chris Lowe. Locura colectiva tras una puesta en escena espectacular. Los conciertos de Pet Shop Boys tienen un efecto de felicidad colectiva que hace que cualquiera que sea la naturaleza del espectador pueda disfrutar plenamente de su show. Siempre saben cómo mantenerte dentro de su mundo. Sin ser tan imaginativo y espectacular como el mencionado concierto del PS, el concierto mantuvo un nivel excepcional la hora y tres cuartos que duró. Gran parte de él se basó en los dos bailarines con esas curiosas máscaras de toro que aparecen en su último video, contínuos cambios de vestuario por parte de Neil y Chris y como no, la ristra de canciones ya clásicas acumuladas durante sus 30 años de historia. Mención de honor para el tema interpretado con ellos dos bien arropados en sendas camas verticales. Derroche de inteligencia, humor e imaginación para un grupo esencial. El lado negativo fue perdernos la cita con el old school de Jurassic 5, imposible de compatibilizar. Cuando llegamos al escenario Sónarpub ya había comenzado la celebración de los 10 años del sello francés Ed Banger, con Breakbot en plena actuación.

Tras 3 días plenos de conciertos, nuestro cuerpo y pies dijeron que hasta ahí habíamos llegado. Con todo el dolor por perdernos todo lo que aún quedaba, decidimos replegar a la zona cerrada de acreditados, la noche no era para nosotros, y disfrutar de una última cerveza sentados, junto a gran parte de los 2.500 acreditados que bien lejos de los escenarios daban cuenta de lo que allí sucedía.

banner WIR