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Hola Chinarro. Adiós Toblerone

Por Jose A. Rueda 0

Llegó Antonio Luque a Almería en autobús y lo primero que hizo fue fotografiar el Toblerone, la vieja nave del cargadero de mineral conocida así por su semejanza con la famosa chocolatina. Están siendo días convulsos en la capital almeriense. El ayuntamiento ha permitido la demolición de este símbolo de la ciudad y hasta el propio Sr. Chinarro se ha solidarizado en las redes sociales. “¿Así que queríais que el Toblerone fuera un centro cultural, no?”, ironizó nada más tocar “Esplendor en la hierba”, inicio de su actuación del sábado 29 de junio en Madchester Club.

Pero la verdadera denuncia social de Luque habita en sus canciones, en las que lo mismo cabe el ecologismo de “Vacaciones en el mar” (excusa para reivindicar el turismo campestre en “El lejano oeste”) que la sátira religiosa de “Catequesis”, una de las elegidas de Enhorabuena A Los Cuatro. El último disco de Sr. Chinarro remite por momentos a su época más críptica, pero no pierde las formas compositivas de su actual estado de gracia. Se echó de menos “Más grande que Barcelona”, pero gustaron mucho “Rechace imitaciones”, “Stella Maris” y, en especial, “El destino turístico”, convertida ya en “clásico chinarresco” (de hecho, la reservó para el final).

por Jose A. Rueda
por Jose A. Rueda

Nos consta que tanto Antonio Luque como la sala Madchester llevaban tiempo negociando esta actuación en Almería. Había muchas ganas de ver a Sr. Chinarro por aquí, pero aún así ninguna de las dos partes se la quiso jugar y apostaron por el económico formato acústico. Y les salió sobradamente rentable, ya que el público respondió de lo lindo con casi doscientas personas abarrotando la sala. También es cierto que no todas ellas se comportaron como es debido, pues las primeras filas tuvieron que mandar callar a algunos maleducados que no paraban de cuchichear.

El esplendor creativo de Luque en la etapa que va de 2005 a 2011 ocupó el grueso del setlist. La cuatrilogía esencial de Sr. Chinarro quedó representada con creces, desde El Fuego Amigo (“El cuadro”, “El peor poema”, “El rayo verde”) hasta Presidente (“La lección”, “María de las Nieves”, “Una llamada a la acción”), pasando por El Mundo Según (“La decoración”, “Los ángeles”, “Gitana”) y Ronroneando (“El gran poder”, “San Antonio”, “Tímidos”).

Por supuesto, no faltó “Babieca”, con esa mención a Almería que puede ser malinterpretada si no se conoce un mínimo de literatura medieval. La canción habla sobre El Cid y su reconquista del sureste, aunque Luque afirmó, con su particular humor, que la letra es en realidad fruto de sus estudios sobre las placas tectónicas (al final va a ser verdad que Murcia desaparecerá). Poco después, entre el público se pidió “La Alcazaba”, pero Antonio lamentó no haberla preparado, además de que trata “sobre la Alcazaba de Málaga, no la de Almería. Bueno, es broma. Es sobre todas las alcazabas”.

por Jose A. Rueda
por Jose A. Rueda

El disco de 2012, ¡Menos Samba!, quedó huérfano, mientras que del cancionero más añejo (del de los noventa) rescató “Cero en gimnasia” y “Su mapa mundi, gracias”. Para el bis, Antonio avisó que solo había ensayado tres temas y no dudó en adelantar sus títulos: “G.G. Penningstone”, la mencionada “El destino turístico” y el jolgorio final con “Del montón”.

Aunque sin banda, Sr. Chinarro saldó su deuda con la capital almeriense, mientras que el Madchester se apunta otro nombre más a una agenda irreprochable que en menos de dos años ha puesto Almería en el mapa de las giras importantes. No es la primera vez que escribo esto y puede sonar a frase hecha, pero es una realidad como un templo de grande. O como el Toblerone de grande.

Nos aseguran desde la sala que ya hay una notable lista de bandas cerradas para después del verano, pero también nos advierten de la falta de apoyo por parte del público, que suele vaciar el Madchester tras los conciertos y está complicando su rentabilidad como discoteca. ¡Ojo! Esto no significa que los DJs de la Madchester sean menos “indies” que los grupos de su programación. Las noches “madcunianas” se solventan con selecciones musicales de buen gusto y, de cuando en cuando, invitan a respetados DJs del sureste como Juanpopp, Don Gonzalo o ÁngelPop.

Pero, claro, si tras los conciertos el gentío se muda a echar la cervecita a otra parte, puede que a la larga los responsables de la sala acaben echando la verja. Esto es un aviso de emergencia para el público almeriense: ya que el Toblerone jamás será centro cultural, al menos que lo sea Madchester.

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