banner WIR

¿Disco del año?

Por Ignacio Sánchez 0

Seis años son muchos para cualquier grupo y si encima es del peso de Queens of the Stone Age ya ni hablamos. Ante el nuevo lanzamiento que suponía este …Like Clockwork uno puede hacerse miles de pajas mentales de por dónde saldrá el sol en el mundo de Josh Homme. ¿Vuelta a su sonido más árido de los comienzos? ¿Colección de singles para contentar a todos?… la lista puede ser interminable, pero lo cierto que el goteo de información vertida a través de las redes sociales ha hecho que la bola fuera engordando como una de nieve montaña abajo. Uno veía la interminable lista de colaboradores que se acercaban al estudio a echar una mano y rápidamente la imaginación volaba, pero a diferencia de otros artistas la presencia de tanto nombre de relumbrón: Dave Grohl, Elton John, Nick Oliveri, Alex Turner, Trent Reznor o Mark Lanegan por citar algunos, no deja una huella plenamente reconocible. Ya ha comentado el propio Homme que no quería un trabajado de “featuring”.

Lo primero que llama la atención de este …Like Clockwork es la ausencia total de un single radiable 100%, no hay un “Go with the flow”, un “Little Sister”. ¿Decepción? Para nada. Si se piensa que puede adolecer este álbum por no incluir un pildorazo instantáneo, si acaso “My God is the Sun” podría ejercer como tal, es que no se ha parado a degustar con cuchillo y tenedor este buen chuletón que no tiene ni un solo desperdicio, ni una simple tira de grasa que podamos apartar al borde del plato. Estamos delante de uno de los trabajos mejor enlazados y con más coherencia de la carrera de esta singular banda.

Tanto tiempo en otros proyectos, produciendo el tercer álbum de Arctic Monkeys y ayudándoles con el cuarto o crear junto a Dave Grohl y John Paul Jones la enorme criatura de Them Crooked Vultures, ha hecho mella en la cabeza de Homme. Para acercarnos a …Like Clockwork quizá debamos haberlo hecho previamente a Humbug o el homónimo de Them Crooked Vultures, trabajos, sobre todo el de los buitres, que ya nos ejercen de guía de por donde van los tiros y los sonidos del trabajo de las Reinas.

Un disco totalmente compacto donde el rock se vive y se siente de manera muy intensa, ya sea a la guitarra o al piano, el nuevo elemento de acompañamiento como vemos en “The Vampyre Of Time And Memory” o el cierre con el tema homónimo. Trabajo donde la fuerza se canaliza de otra forma, más controlada, domesticada (“If I Have a Tail”), donde las canciones más lentas no restan sino que añaden matices y caras nuevas que investigar (“Kalopsia”), donde la voz de Josh se quita las ataduras y reinan falsetes (“Smooth Sailing”), y que como ya nos descubrieran en su anterior disco con “Misfit Love” son capaces de crear temas en progresión que más de una de las actuales bandas de rock querrían para sí (“I Appear Missing”).

Que a estas alturas de la película haya gente que dude que Josh Homme se merece una estatua, una estrella en el paseo de la fama o cualquier otro reconocimiento es de juzgado de guardia. El tiempo pone a cada uno en su sitio y el de este peculiar genio de la música es estar arriba, muy arriba. …Like Clockwork no hace sino refrendarnos en esta idea y amarle más que nunca.

banner WIR