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Unos geniales Fanfarlo en la noche del indie internacional

Por Ana Garay 0

El Teatro Circo Price se convirtió el pasado jueves en una agradable reunión de tres grupos indies internacionales que lograron combatir el calor madrileño. El concierto, como ya os contamos, se encontraba dentro del programa de los Veranos de la Villa.

por Sara Morales (www.fanatyk.es)
por Sara Morales (www.fanatyk.es)

La noche comenzó con los iraníes Migrain Sq. A las 20.30, cuando solo contábamos algo más de dos centenares, salieron al escenario los de Teherán para presentar las canciones de su primer y único disco hasta el momento, Madame Buttercry. Una buena mezcla de los sonidos de su tierra, mezclados con violín y teclados. Un gran momento fue cuando la cantante Sara Bigdeli, ataviada de un sombrero y vestimenta, muy de Diane Keaton en las pelis de Woody Allen, nos obsequió, en un perfecto español, con el poema “La canción que nunca diré” de Federico García Lorca. El quinteto se despidió con “Love Story”, sumando la colaboración de un violonchelista español. Grata sorpresa las que nos dejó este original grupo.

Tras unos minutos de descanso donde la mayoría salimos a la terraza interior del Price, el sonido de una campanilla nos avisaba del próximo concierto. A la entrada ya íbamos viendo cómo empezaba a llenarse la pista de más espectadores.

Los barceloneses Ruidoblanco saltaron al escenario para presentar El hombre que habita el mundo, un EP de cinco temas como “Depredación” o “Recurso”. Otra canción muy aplaudida fue “Última versión de ti”, de su disco anterior Midiendo el tiempo con canciones. Los catalanes se despidieron con “La ciudad más gris del mundo” y anunciando una próxima visita para otoño.

por Sara Morales (www.fanatyk.es)
por Sara Morales (www.fanatyk.es)

Para el final llegó Fanfarlo, el plato fuerte de la noche. Fue salir al escenario y el quinteto británico ya tenía al público completamente entregado. Una pena que no se llenara el recinto, pero los que estábamos allí disfrutamos de lo lindo de la puesta en escena bailable y alegre de los londinenses. Cómo se notaba que se les quiere, y es que es algo recíproco, tanto el público como la banda, sobre todo al cantante, Simon Balthazar, no paró de sonreír durante todo el concierto. Allí estaba con su botellita de vino blanco y pasando de guitarra a saxofón entre tema y tema. Sin dar tregua y combinando teclados, trompetas, guitarras y violín, el grupo tocó los éxitos de sus dos discos, Rooms filled with light  y Reservoir. No faltaron temazos como “Replicate”, “Bones”, “Deconstruction” y “I’m a pilot” sumando el bis con el que se despidieron, “The walls are coming down”. También pudimos escuchar el nueva tema que hace una semana nos regalaron en su web, “Myth Of Myth”, adelanto del que será su tercer disco.

Así, bailando y con una sonrisa se puso punto y final a una agradable noche de buen indie.

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