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Big City: They can be our midfielders

Por Juanjo Rueda 0

7.5

Nota
7.5
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Me da por pensar si no habremos sufrido un efecto contrario al del indie patrio de los noventa: ahora los grupos cantando en castellano son la mayoría y, a veces, las propuestas nacionales que optan por el inglés parecen que reciben menos atención de su público potencial por la barrera idiomática (mirad si no lo que hicieron Love of Lesbian, Deluxe, Sidonie o The Secret Society, por ejemplo) cuando su propuesta puramente musical, más allá de la lingüística, es tan interesante o más que muchas de las que hay en castellano, pienso, así a bote pronto, en grupos como Aprils Fool´s Day, The Birkins o el que hoy nos ocupa, Big City.

Quizá en la trayectoria de la banda zaragozana Big City también tenga que ver su “habilidad” para situarse en una especie de fuera de campo, para recortar al ojo del gran foco mediático, el que no les haya hecho merecer un mayor reconocimiento a sus logros musicales. Pero los que se animen a catar este “The Way the Trees Are” (2013, Gran Derby Records) volverán disfrutar de una banda con una capacidad para conjugar y seguir dando una vuelta de tuerca al aire clásico del pop-rock de grupos imperecederos como Big Star o Beatles maridado con otros más actuales que igual saben aunar la tradición pop-rock anglosajona y cierta experimentación como Wilco, Yo La Tengo o Death Cab For Cutie (de hecho, la voz de Javier Vicente me recuerda en más de una ocasión a la de Ben Gibbard).

Empiezan el disco tirando de potenciales singles, siempre en busca del equilibrio melódico como pasa con “Hello Winter”, la cual abre con un sample de “El Cazador” de Michael Cimino, y también ocurre en “A Whole New Level Of Suck” donde bañan la melodía en una ligera y agradecida distorsión. A partir de ahí podemos disfrutar de acertados medios tiempos de estilo clásico como “(They Had) Beards”; de sorpresas muy agradables como “My Fondly Farenheit”, que con el añadido de ese colchón electrónico hace que el tema no esté nada alejado -en espíritu y forma- de la indietrónica de, por ejemplo, The Postal Service; o de temas que basculan bien entre clasicismo y cierta heterogeneidad formal como en “How I Met Your Head” y “Better Badges”, con un espíritu muy semejante al desplegado por los nombrados Death Cab For Cutie en “Transatlanticism”. También hay retornos a una senda más pop, como en “Dear Tourist”, tras algunos temas que buscan driblar la ortodoxia y que tienen en la canción que cierra el disco, “Falls On Big City”, uno de los mejores ejemplos de este hecho, dieciocho minutos que igual evocarán en el oyente a Wilco como al rock progresivo (algo que en algunos producirá sarpullidos, que no es mi caso).

No es un disco perfecto, algo bastante normal en un disco extenso y que puede hacerse un poco largo. Sus catorce temas tienen algunos que, sin ser malos, no consiguen resultar tan estimulantes (pienso en “The Future” o “Your War Games”) pero la mayoría se mueven entre lo notable rozando en algunas ocasiones el sobresaliente (“Hello Winter”, “A Whole New Level Of Suck”, “My Fondly Farenheit” o “Better Badges”). Un disco y unas canciones que, con sus equilibrios entre euforia contenida y melancolía, se me antoja ideal para este otoño.


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