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Él Mató a un Policía Motorizado, caballo ganador

Por Ana Gadea 0

Nervios a flor de piel, ganas de gritar, dejar escapar por la boca los himnos de este quinteto argentino, parco en palabras sobre las tablas pero con amplio discurso musical. Él Mató a un Policía Motorizado han conseguido hacerse un hueco en nuestros corazones, en nuestras cabezas, gracias a unos estribillos hipnóticos y unas melodías deudoras de los noventa. Y al parecer no somos los únicos si vemos como durante dos noches han conseguido vender todo el papel de la madrileña sala Moby Dick ganando la partido incluso al derbi de la capital. La gente tenía ganas de gritar y no por el fútbol.

por Ignacio Sánchez
por Ignacio Sánchez

Han sido dos noches donde dejarse llevar y cantar a viva voz era totalmente obligatorio. Noches donde quitarte años de encima, de sentir y vivir la música en directo como si tuvieras veinte años, aunque la mayoría de los presentes superasen la treintena. Es el poder de su música, el factor fundamental en sus directos, donde la banda da el papel predominante a lo intangible, optando por mostrar una cara casi apática por lo que debajo de las tablas ocurriese. Tan solo breves agradecimientos de Santi Motorizado con su peculiar “muchas gracias” servían de nexo entre las canciones que iban cayendo casi sin pausa.

Dos citas con un esqueleto parecido pero con piel cambiada. Si para el sábado “El Magnetismo” daba el pistoletazo de salida iniciando poco a poco las ascensión, anoche “Nuevos Discos” y “La Cobra” ponían al personal de cero a cien en dos segundos. Si la primera de las noches parecía que costaba arrancar la máquina y los acoples hicieron desagradable el inicio, lo de anoche parecía que corría como la seda. Distintos conceptos para un mismo fin con el común denominador de un público entregado dispuesto a saltar y dejarse la garganta con “Amigo Piedra”, “Navidad en los Santos”, “Mujeres Bellas y Fuertes”, “Mi Próximo Movimiento” o una “Chica Rutera” coreada con el alma el sábado cuando el grupo se bajó del escenario para tomar aire, siendo finalmente el cierre de la noche, al igual que ayer.

Él Mató son grandes y lo han demostrado. Solo queda contar los días para volver a tenerlos entre nosotros y disfrutar, dejarnos llevar y volver a sentirnos jóvenes por un momento. ÍO, encargados de abrir anoche la velada, se encuentran en ese camino, intentar encontrarse, definirse para atacar. Guiños al pop “Vetusta” aunque algo falto de pegada y fuerza.

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