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FIZ 2013: velocidad de crucero

Por Juanjo Rueda 0

Si alguien de la organización del festival era supersticioso y podía temer algún mal fario respecto a esta decimotercera edición del FIZ (Festival Independiente de Zaragoza), seguramente se levantara de lo más tranquilo el día siguiente de este evento. Esta nueva edición se volvió a desarrollar por los cauces generales de años anteriores, controlada y ordenada organización en el recinto habitual -la sala multiusos- junto con una buena respuesta de público. Parece como si el FIZ Festival se hubiera instalado en una cómoda velocidad de crucero respecto todo lo que le rodea. En estos tiempos de zozobra económica, juegan con un cartel que busca minimizar el riesgo y que sabe a que público dirigirse con propuestas del indie que se filtran al mainstream -¿o es al revés?- con el objetivo intentar atraer al público más heterogéneo posible aunque predomine el estándar del moderno popero o moderna popera tal y como los concibe actualmente Inditex.

Big City / José Fillola
Big City / José Fillola

Como digo, el evento mostró una buena organización que, por ejemplo, se manifestó en la puntualidad de las diferentes actuaciones. La primera de ellas empezó con puntualidad británica. A los zaragozanos Big City les correspondió la algo ingrata tarea de abrir el festival a las ocho de la tarde. El público escaso (empezó la actuación con unas cien personas y terminó con unas doscientas) pudimos disfrutar del muy buen hacer en directo de la banda. Su pop-rock sonó conjuntado, con un sonido que basculó muy bien entre la nitidez, los detalles y algo de distorsión eléctrica. Tuvieron un importante peso los temas de su último disco -”The Way The Trees Are”- que suenan sin fisuras, terminando su concierto con un hit que es toda una declaración de principios de la banda: “The Smiths”.

The New Raemon & Maga / Foto: José Fillola
The New Raemon & Maga / Foto: José Fillola

Después les tocó el turno a la fusión de proyectos que es The New Raemon & Maga. Para el catalán, este de Zaragoza, fue su último concierto después de anunciar hace unos meses su retirada de forma indefinida de los escenarios. Una pena porque sus canciones, apoyadas en la magnífica sección rítmica de los andaluces Maga, lucieron más robustas y con el punto justo de épica; como ya he dicho, la potente sección rítmica cuajaba muy bien con la prestancia vocal de Ramón Rodríguez y sus letras. El concierto transcurrió con la alternancia de temas entre los dos proyectos musicales (con Maga también rayando a gran altura en sus propios temas) e incluso con la aparición y actuación especial de Ricardo Vicente -colega de Ramón Rodríguez en el disco “El problema de los tres cuerpos” (2011)- interpretando “Todos tus caballos de carreras” y uniéndose, como guitarra de apoyo, en la interpretación de un tema posterior, cual supergrupo indie español.

Supersubmarina / Foto: José Fillola
Supersubmarina / Foto: José Fillola

Ya en la anterior actuación el público había ido aumentado poco a poco, como la lluvia fina que caía en el exterior que te terminaba mojando sin prisa pero sin pausa. Para Supersubmarina el aspecto de la multiusos ya era muchísimo más numeroso, llenando los casi tres cuartos de sala. Los de Baeza venían con nuevo disco sacado este año -”Santacruz”- y disfrutaron de una muy buena entrada de público, un público bastante entregado a ellos y que, en su mayoría, disfrutaron del concierto, a pesar de que el sonido de la banda -sobre todo, en comparación con las dos actuaciones anteriores- sonó emborronado y opaco ahogando la épica y las canciones del grupo. No fue una gran actuación la suya, poco disfrutable para el que no fuera fan de la banda.

Citizens! / Foto: José Fillola
Citizens! / Foto: José Fillola

Entre estas actuaciones saqué algún pequeño lapso de tiempo para darme alguna vuelta por el FIZ Club y ver como Chelis (que también sería, posteriormente, el encargado de amenizar los interludios entre grupos del Escenario Ambar) volvía a impartir su magisterio habitual tras los platos. De vuelta al Escenario Ambar, sobre las once y media de la noche, era el momento de los londinenses Citizens!. Al igual que el año anterior pasó con Maxïmo Park, un buen número de público de la actuación anterior decidió que era el momento de descansar en el exterior, de comer algo y de beber barato (esa es una de la pegas que se puede hacer a la organización, el precio excesivo -y más en estos tiempos- de la bebida dentro del recinto). La verdad, tampoco se perdieron gran cosa. La banda estuvo voluntariosa pero muy inocua, a pesar de sus esfuerzos por ganarse al público aún a costa de frivolidades que no venían mucho a cuento, como interpretar brevemente pasajes del “Bésame mucho”. Sus temas, guiados por la afeminada voz de su cantante, igual te podían recordar, en sus mejores momentos, a Hot Chip como a Vampire Weekend pero con sangre de horchata, desnaturalizados. Al final configuraron una actuación, por lo general, aburrida y olvidable.

Dorian / Foto: José Fillola
Dorian / Foto: José Fillola

Ya bien pasada la medianoche era el momento de Dorian. Con la puesta en escena más elaborada de lo que llevábamos de noche (aunque tampoco iba muy allá la cosa), se presentaba la banda que, como bien comentó Marc Gili (voz y guitarra), iba a interpretar, fundamentalmente temas de sus dos últimos discos: “La ciudad subterránea” (2009) y “La velocidad del vacío” (2013). Se volvió a ver que su pop grandilocuente con tintes electrónicos parece hecho precisamente para este tipo de eventos, donde la épica electrónica esconde algunas carencias musicales de unos temas que han calado en la audiencia joven que corea himnos que considera propios como “Los amigos que perdí” o “Paraísos artificiales”. Solventes con sus armas.

Y, por fin, llegaba el momento estelar de la noche, porque, viendo la afluencia de público, quedaba claro que Fatboy Slim era el nombre grande de esta edición; unas 4500 personas, según la organización, de las que unas cuantas parecían que venían ex profeso para esta actuación, para este momento. Norman Cook hace tiempo que dejó de ser el bajista de The Housemartins para convertirse en un maestro en enardecer a la masa tras unos platos. Si una actuación podía vertebrar a grupos sociales de lo más diferente en este FIZ es esta, veías a indies con brazos extendidos y entregados a la rave algo circense que plantea el inglés pero cualquier asiduo a la Coliseum hubiera disfrutado igual (es más, es probable que más de uno hubiera). Lo suyo son los (big)beats de trazo muy grueso con las típicas subidas y bajadas tópicas para jalear al público y guiños populares actuales (el uso del sample de Baauer con la frase “¡con los terroristas!”). Fatboy Slim me confirmó lo que vi hace ya tres años en el SOS 4.8 murciano, que hace años que está más cercano a David Guetta o Armin Van Buuren que a otros ilustres de la electrónica noventera como The Chemical Brothers (que al menos construyen su set sobre temas propios).

Tras esta decepcionante sesión, decidí retirarme debido a que me encontraba algo cansado con lo cual no pude asistir al cierre del festival por parte de The Zombie Kids. Un festival que empezó con unas actuaciones más que notables (Big City y The New Raemon & Maga) para después alternar la irregularidad, aunque en líneas generales y, sobre todo, vista la acogida popular se puede volver calificar de nuevo como éxito.

Fotos: Jose Fillola

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