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La rave de los Crystal Fighter en Sevilla

Por Laura Ávila 0

Parece que lo de estos chicos se está convirtiendo ya en todo un fenómeno de masas dominado entre el público post adolescente-pre adulto. El grupo británico apasionado por el País Vasco y su cultura, conquistó la Sala Custom el pasado 18 de septiembre con su efectivo directo.

Ya se podía prever que las entradas para ver a esta banda anglo-hispana se evaporarían en escasos minutos, y así fue. Los direc­tos de Crys­tal Figh­ters tienen gran fama de ser muy enér­gi­cos, y el del miércoles no iba a ser una excep­ción. La gente se iba concentrando en los alrededrores de la Sala Custom creando un infinita cola para dar comienzo a la auténtica rave que se marcaron.

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Iram Martínez (Revista Wego)

Las luces apagadas se fueron encendiendo poco a poco dando paso a Graham Dickson a la guitarra, que aparecía sin camiseta, adoptando una auténtica pose de guitar hero. Le seguía Sebastian Pringle con su peculiar indumentaria llena de lentejuelas, a la batería se colocaba Andrea Marongiu, y a los coros Eleanor Fletcher. Como ya hicieran en Barcelona y Madrid abrieron el concierto rompiendo el silencio con su “Solar System”  particular, que estuvo vitoreado por todo el público. A continuación seguían con la genial y flameante “Follow” o “Are We One” con gran potencia electrónica.

Empezaron a desgranar por completo su último álbum Cave Rave, con “L.A Calling” o “You and I” dejarían constante a lo largo de todo el concierto esa melodía electrofolk. Continuaron con “Separator”, acompañado de todo un mundo de sensaciones musicales. “Champion Song” o “Static Truth” se fusionaban a ritmo de txalaparta y sintetizadores a cada momento.

La vez la tomaban los Crystal con  “Wave” llena de ritmos tropicales y poco después el público vitoreaba a grito de “Lalalalala… yeah yeah”, que sólo podría significar una cosa, la llegada de “At Home”. Sebastian nos invitaba con un “Vamos a la playa” a acompañarle con su tema “Plage”, que estaría llena de ávidos acor­des de uke­lele y percusión.

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Iram Martínez (Revista Wego)

Cuando la cosa parecía que iba cuesta abajo tras el parón de la banda, el público enloqueció coreando a todo pulmón I love London, y sólo tenían un único objetivo, que la banda subiera al escenario para cantarla. Y así ocurrió, la banda volvió a incorporarse encima del escenario y pronunciaron las palabras mágicas: “Hola, me llamo Mimi, I Love London” y el público entró en trance en una espiral llena de saltos y gritos.

Aunque se hicera corto el concierto, supieron exprimirlo a fondo. Siempre con una actitud fiestera estos chicos son capaces de energizar a cualquier público que se les ponga por delante. Nada de spinning o actividad similar, con sólo asistir a un concierto de esta gente estarás en forma durante una larga temporada.

Fotos: Iram Martínez (Revista Wego).

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