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Aniversarios olvidados (III): discos que cumplen 20 años

Por Jose A. Rueda 0

Hace veinte años ocurrieron muchísimas cosas. Si bien, en el panorama internacional la cosecha más productiva se recogió en 1991 (Nevermind, Screamadelica, Blue Lines, Loveless…), en el noventa y tres el listón no andaba mucho más bajo, y obras como Come On Feel The Lemonheads o In Utero pasaron a la posteridad. Con motivo de su vigésimo aniversario, éste disco de Nirvana acaba de ser reeditado en su correspondiente formato deluxe. Pero si hablamos de aniversarios (no olvidados), ¡qué decir de la gira homenaje al Last Splash de las Breeders! Pues casi que habrá sido la razón del paréntesis de Kim Deal con los Pixies en el año de su regreso.

Pero lo más excitante de aquel 1993 acaeció en nuestro país. Con la Movida extinguida, una nueva generación venía empujando desde los últimos ochenta hasta hacerse notar en los primeros balbuceos de los noventa. Lo llamaron indie y, aunque todavía lo siguen haciendo, sus protagonistas lo renegarán hasta la eternidad. Luis Calvo (Elefant Records) organizó la gira Noise Pop un año antes, el mismo en que Julio Ruiz se incorporó a Radio 3. A su vez, varias escenas locales hacían ruido (y nunca mejor dicho) en diferentes puntos del país (San Sebastián, Gijón, Sevilla, Zaragoza…). Los Planetas grabaron con Antonio Arias las canciones de su primer EP, Medusa, con el que alzaron la “Liga Maquetera” de Disco Grande. En el bar La Plaza de Gijón se reunían componentes de Manta Ray, Kaktus Jack, Penelope Trip, Screamin’ Pijas o Nosoträsh para intercambiar inquietudes musicales. Jesús Llorente, Víctor Lenore y José Luis Villalobos fundaron Acuarela Discos. Andrew Jarman hacía lo propio en Sevilla con Green UFOS… Repudiarán el término indie, pero está claro que hubo un antes y un después en 1993.

¿Y discos? Solo Un Soplo en el Corazón de Family ha gozado de una reedición, quedándose en el olvido un buen cajón de vinilos como los debuts de Eliminator Jr (con Nacho Vegas sujetando la guitarra) o Australian Blonde. En el apartado EPs se estrenaron Sr. Chinarro y los mencionados Planetas, pero solo el mundo audiovisual se ha acordado de estos hitos con el documental Independientes, que refleja humildemente (se deja cien grupos en el tintero) un pedacito de la historia musical de este país.

Para esta tercera entrega de Aniversarios Olvidados se escogen cinco discos cuyos responsables (artistas y discográficas) no han recuperado para tan magna ocasión. Porque veinte años no se cumplen todos los días…

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 DISCOS DE 1993. DISCOS QUE CUMPLEN 20 AÑOS.

auteurs-new-waveThe Auteurs
New Wave

En tierra de nadie. Allí se plantó la banda de Luke Haines: ni en el indie pop inglés de los 80, ni entre las nuevas bandas del circo mediático britpopero de los 90. The Auteurs rasgaban las guitarras como bien hacían sus compatriotas The Wedding Present, y las guiaban por unos caminos melódicos similares a los recorridos por los Beatles o The Kinks. A ello se sumaba la ironía made in England en las letras de Haines, que lo emparentaron con los Smiths de Morrisey y, nuevamente, con los Beatles (especialmente con las canciones compuestas por George Harrison). Podrían haber sido pioneros de una nueva ola -como bien rezaba el título de esta magnífica pieza de orfebrería pop- pero muy pronto fueron enterrados por los dos fenómenos de masas que llegaron desde ambos lados del Atlántico: el mencionado britpop y el no menos mediático grunge. Con el paso de los años (veinte, ni más ni menos) la obra ha envejecido bien y se ha ganado con creces el apelativo de “disco de culto”. Una reedición hubiera hecho las delicias de los buenos melómanos.

harveyPJ Harvey
Rid of Me

A penas un año nos había dado Polly Jean para que digiriésemos la rabia contenida y el pudor destapado de Dry, cuando en mayo de 1993 nos brindó Rid of Me, un segundo disco aún más crudo y agresivo que el anterior. Eran los primeros 90 y la MTV inauguraba su aún hoy infinita playlist de vídeos en los que las mujeres no son más que objetos de deseo sexual. El público no estaba preparado para una chica como PJ, descollando en una banda masculina (con Rob Ellis y Steve Vaughan) y hablando sin tapujos de sexo, y no precisamente desde un punto de vista agradable y morboso. El otro hombre de Rid of Me es Steve Albini, que volvió a decantarse por el lo-fi en la grabación del disco, logrando recoger la visceralidad de los músicos tocando juntos en el estudio. Los alaridos y devaneos de PJ Harvey se suceden durante un primer tercio áspero e incómodo, pero sencillamente brutal (“Rid of Me”, “Missed”, “Legs”, “Rub ’til It Bleeds” y “Hook”). Cuando el disco está a punto de dejarte noqueado, Polly hace un paréntesis en el discurso para versionar a Dylan (“Highway ’61 Revisited”). “Dry” se rescata de las sesiones del anterior disco (para más señas, lleva su título) y el cierre no es menos colosal con “Ecstasy”. Sencillamente espléndido.

ElColectivoKarmaVV. AA.
El Colectivo Karma

En general, no es muy usual incluir recopilatorios ni EPs en listas como esta, pero lo de El Colectivo Karma lo merece. Sevilla, 1993. Cuatro bandas de la incipiente escena indie (ya se usa el término, pues en la localidad natal de una de ellas había nacido el festival Indie-Pendiente) se unen para grabar sus canciones en una compilación. Así nace el sello El Colectivo Karma y, con él, la trayectoria de los hoy imprescindibles Julio de la Rosa, Maga y Sr. Chinarro. Éste último debuta en el presente recopilatorio antes de emigrar a Acuarela (ese mismo año edita el EP Pequeño Circo). Julio comparte los Strangefruit con Andy Jarman, que también había fundado su sello Green UFOS en el 93. Miguel Rivera y César Díaz arrancan Long Spiral Dreamin’ antes de Supertube y Maga; y en La Máquina Blonde haría sus pinitos musicales Santi Amodeo, hoy íntegramente dedicado al cine (también indie, claro). Muchos de los protagonistas y allegados han celebrado las dos décadas de aquellos acontecimiento musicales acaecidos en 1993 (Jarman está de cumpleaños con Green UFOS, lo mismo que Acuarela Discos), pero nadie se ha aventurado a homenajear a El Colectivo Karma.

BjorkBjörk
Debut

Pese a haber pasado por KUKL, Tapi Tikarrass y, sobre todo, The Sugarcubes, Björk Guðmundsdóttir había debutado realmente como solista en 1977 cuando tenía 11 años y publicó el álbum Björk. Por tanto, Debut no es tan debut, pero claramente marca un importantísimo punto de inflexión en la carrera de la islandesa y el inicio de lo logrado hasta hoy: ser uno de los dos nombres propios de la alternativa mundial que se permiten experimentar a su antojo sin que por ello dejen de llenar grandes recintos (el otro es Thom Yorke). Debut llega en una segunda (o quizá tercera) edad dorada del pop electrónico. Manchester se había rebautizado en Madchester y las cocteleras bailables de The Stone Roses y Happy Mondays salpicaban a todo el underground del planeta. Los ecos del Screamadelica de Primal Scream aún resonaban por las esquinas mientras otras formaciones provenientes de la cultura rave (The Chemical Brothers, Orbital) llegaban al público masivo cuales grandes bandas de rock. Así las cosas, el Debut de Björk se erigió como un jalón más de entre aquellos felices encuentros de electrónica y rocanrol. ”Venus as a Boy”, “Violently Happy”, “Human Behaviour” y “Big Time Sensuality” son indiscutibles muestras del hito.

australian_blondeAustralian Blonde
Pizza Pop

Los noventa en España fue la década del desencanto. El sentimiento era real, así que no hacía falta calcarlo de ningún lado. Pero se hizo. En lo musical, en lo literario y en lo cinematográfico. La irrupción de Australian Blonde (otro de los muchos grupos que quería parecerse a los yanquis Sonic Youth y Dinosaur Jr) vino de la mano de Historias del Kronen, la novela de José Ángel Mañas (deudora del nuevo realismo norteamericano) que fue llevada al cine por Montxo Armendáriz. “Chup chup” sirvió de banda sonora de una película y de una época: la del desengaño de la Democracia, la del desencanto de la Movida, la del paso del hedonismo al nihilismo. Además, con el éxito de Australian Blonde nació un nuevo maintream alternativo en España que sorprendentemente lo protagonizaron grupos cantando en inglés. Sexy Sadie, Dover, Undrop o Deviot (estos dos últimos impulsados por una campaña de refrescos de la que también formó parte el manido single de Australian Blonde) fueron los siguientes beneficiarios del panorama. En cuanto se vieron compartiendo público con Rosana y Ella Baila Sola, los de Gijón comenzaron a remar hacia otro lado, madurando Fran Fernández en las composiciones e incluyendo progresivamente el castellano. Veinte años después, Pizza Pop se nos queda como una pieza de coleccionismo indie. Un fósil de una escena local (el Xixón Sound) y una de las semillas que hicieron crecer la hoy fértil pradera independiente. Todo esto, sin olvidar la producción de Paco Loco (aún sin el estudio de Cádiz) y el trabajo de edición de la casa Subterfuge. Todos míticos.

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