banner WIR

Larga vida al Deleste Festival

Por Redacción EER 0

Por segundo año consecutivo acudimos a la Rambleta, en Valencia, para acudir a uno de esos festivales de otoño que tanta falta hacen para demostrar que no solo de festivales de verano vive el hombre. Difícil es empezar, pero más difícil es mantenerse, y el Deleste Festival está haciendo todo lo posible para crearse un hueco en estos tiempos tan difíciles. Para los que el festival del año pasado nos supo a poco, esta edición han añadido un día más, pero siguiendo con la misma fórmula de ofrecer un festival cercano y cómodo para los asistentes. Dos escenarios, el ámbar en el auditorio y jagërmeister en el vestíbulo, junto con el mítico camión de redbull con djs en la terraza del espai Rambleta, ofrecen una programación en la que sin los temidos solapes que podemos encontrar en otros festivales hacen de este festival un imprescindible en la escena valenciana y en nuestros calendarios.

El viernes llegamos a la Rambleta, en el peculiar (y apartado) barrio de San Marcelino de Valencia con el tiempo justo para ver las últimas canciones del grupo madrileño Tuya, que concluyeron con la versión del tema del grupo Nueva Vulcano “Te debo un baile”.

TUYA/Deleste Festival/Juan Pardo (Water Tapes)
TUYA/Deleste Festival/Juan Pardo (Water Tapes)

Ya en el auditorio, Julio de la Rosa sorprendió a muchos apareciendo sobre el escenario acompañado por una banda, entre los que se encontraba Nieves Lázaro con la que cantó el intenso el tema “Un corazón lleno de escombros”. Otros temas que hicieron que el público se revolviera de gusto en sus butacas fueron “Gigante”, “Maldiciones comunes” o su ya mítico “Kill the mosquito”. El jerezano se mostró cómodo sobre el escenario del auditorio, tanto que acabo descalzo, como si estuviera bailando en su propia casa. Nos quedamos en el escenario ámbar para presenciar el concierto de los bestiales Toundra, que conquistaron a todos y no dejaron indiferentes ni al que estaba sentado en la última fila del patio de butacas. Con su rock instrumental hicieron vibrar el auditorio. Si su sonido ya es de por si enérgico y potente, gracias a la increíble acústica del auditorio sonó aun más arrollador.

Después del chute de energía que recibimos en el auditorio bajamos al escenario jagërmeister a gastarla con el trío Guadalupe plata. Su rock garajero con toques de blues hace que te transportes a la oscuridad de cualquier bar de mala muerte y que tus piernas adquieran vida propia y no puedan dejar de moverse a ritmo de temas como “Lorena” o “Baby me vuelves loco”. Más calmados pero no por ello poco animados los portugueses Nice weather for ducks pusieron el broche final a los conciertos del día y solo los más valientes se quedaron a disfrutar de la sesión de Toxicosmos dj.

Guadalupe Plata/Deleste Festival/Juan Pardo (Water Tapes)
Guadalupe Plata/Deleste Festival/Juan Pardo (Water Tapes)

Solo los más responsables y atrevidos que habían estado hasta altas horas en la Rambleta acudieron a la cita matutina con el Deleste, donde pudimos ver la siempre agradable presencia de padres, madres y niños (futuros festivaleros) disfrutando de actividades pensadas solo para ellos y de los conciertos de Johnny B. Zero y Tachenko.

Deleste Festival/Juan Pardo (Water Tapes)
Deleste Festival/Juan Pardo (Water Tapes)

Ya por la tarde afrontamos la segunda jornada del festival acudiendo al auditorio a ver a Oso Leone, un gran descubrimiento para quien no los conocía. En formato de trío jugaron con la psicodelia y toques de electrónica demostrando que sabían lo que hacían y metiéndose al todavía tímido público en el bolsillo. No podemos decir lo mismo del grupo Leda Tres, que no terminaron de convencer al público y pasaron casi sin pena ni gloria por el escenario jagërmeister.

Otra vez nos adentramos en el auditorio para ver a Fira Fem, que presentaban disco y llenaron el escenario con su frescura y su saber hacer, dejándonos a todos con una gran sonrisa. Pumuky, por el contrario, no pusieron de acuerdo al público y mientras unos dicen que fue intenso y envolvente y disfrutaron de principio a fin, a otros se les acabó atragantando y decidieron abandonar el auditorio casi en procesión antes de que acabara el concierto.

Empezaron los platos más fuertes de la noche con los míticos The Pastels que hicieron las delicias de los más fans pero no llegaron a captar toda la atención del resto. Quizá los escoceses se merecían un escenario y una acústica como la del escenario ámbar del auditorio y no el pequeño jagërmeister en el que la gente se molestaba más en socializar que en prestar atención al legendario grupo. El grupo vino a presentarnos su nuevo disco “Slow Summits” que los ha devuelto a la escena musical tras dieciséis años de silencio. El momento remember con canciones como “Baby honey” o el bis “Speedy motorcycle” hizo las delicias de los más maduritos allí presentes.

Mujeres subieron al escenario para romper la calma que habían dejado los escoceses. Los catalanes hicieron que el público presente desgastara el parqué del escenario jagërmeister a ritmo de sus canciones rápidas y contundentes. Con más de un contratiempo sobre el escenario como cuerdas rotas o pedales bañados en cerveza no dejaron que su rock frenético decayera. El concierto se hizo corto pero tuvieron tiempo hasta de versionar el “Run, run, run” de la Velvet Underground. Después de esto ya nada podía salir mal y Triángulo de amor bizarro llegaron para poner la guinda a la segunda jornada del festival. Con un setlist de lo más acertado, iban sobre seguro y su concierto de una hora escasa de duración supo a poco a más de uno de los allí presentes. La adorable Isa y su grupo tocaron con firmeza y convicción temas de su último disco “Victoria mística” como “Estrellas místicas”, “Un rayo de sol” o “Ellas se burlaron de mi mágia” y temas antiguos como “El himno de la bala” y, como no, el himno “De la monarquía a la criptocracia”. Para los que aun les quedaban fuerzas la fiesta siguió hasta la madrugada con Los Átomos djs.

Está claro que el deleste se ha consolidado, demostrando que la apuesta por la calidad y no la cantidad es una apuesta segura. !Larga vida al Deleste festival!

Crónica realizada por Marisa Cazorla.

banner WIR