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The Dark Side of Sigur Rós

Por Ignacio Sánchez 0

Tan solo un año después de entregar la dormidina que supuso Valtari, un álbum cuasi ambiental y de digestión pesada, Sigur Rós nos entregan un nuevo trabajo en las antípodas sonoras. No sabemos si la marcha de Kjarri Sveinsson de la formación ha facilitado esta conversión o si era ya un movimiento previsto con anterioridad. Lo que sí es cierto es que en Kveikur nos encontramos a los Sigur Rós más violentos y arriesgados de los últimos años.

Un álbum que aunque en esencia nos siga mostrando los personales parajes típicos de Jónsi, con sus esfuerzos vocales, con sus agudos infinitos, nos entrega a unos islandeses que abrigan sus canciones con una nueva sección rítmica más potente, sobre todo en una batería con mucho acompañamiento de percusión y arreglos metálicos como descubrimos nada más empezar el álbum con “Brennisteinn” o en “Hrafntinna”. Unos paisajes sonoros donde ya no solo encontramos momentos soleados y ensoñadores, sino que negros nubarrones se ciernen sobre ellos como en la citada “Brennisteinn” o en “Kveikur”, tema que resume a la perfección el nuevo virage del trío con un sonido más cercano al rock industrial que al post-rock o ambiental del que siempre han hecho gala.

Pero no solo de oscuridad se alimentan los Sigur Rós de Kveikur, y es que en el disco podemos encontrar composiciones que bien podrían haber encajado en su disco “más pop”, Með suð í eyrum við spilum endalaust (2008), como “Rafstraumur” o “Stormur”, con sus aires de pop brillante y su correspondiente dosis de épica ajustada; además con un cierre (“Var”) que nos recuerda más a su anterior disco que al que estamos escuchando.

Un trabajo robusto y con empaque, que sabe a gloria tras Valtari, y al que por exigirle algo, para nada se trata de un punto negativo, se le pediría que la fuerza que desprenden algunos de sus temas se viera en otros. Es por quejarme, que uno de eso sabe mucho, aunque con los islandeses flaquee y me pueda el fervor de su música.


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