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Los otros: los “fantasmas” de 2013

Por Juanjo Rueda 0

Me estoy saturando. Parafraseando esa horrible coletilla que ha popularizado nuestro actual (des)gobierno, creo que, por momentos, estoy escuchando música por encima de mis posibilidades. El acceso a la información está provocando que, en ocasiones, si se quiere seguir el ritmo de novedades, uno tenga que someterse a “engullir” discos como Homer Simpson rosquillas en el infierno pero sin su capacidad de aguante. Creo que me saturo y lo noto porque en ocasiones me siento con la obligación -¡la obligación!- de escuchar un disco concreto, la última novedad de la que todo el mundo habla o cualquier propuesta nueva que nos envían. Y no puedo. No puedo porque, para empezar, escuchar música no debería ser una obligación y no debería serlo porque -como actividad cultural de ocio- cada uno la escucha a su gusto (lo cual incluye el espacio, el tiempo y el medio que se quiera para tal fin). Hay discos que te llegan cuando te llegan, un disco es muy probable que no quieras escucharlo en el momento en que fue editado o no consigas establecer conexión en ese momento (porque puede que estés con otro u otros discos que están en ese momento más fijos en tus coordenadas vitales), puede que meses después -o años, quién sabe- sea cuando tu mismo te acerques a determinado disco sin la ansiedad de cubrir una necesidad cual fumador empedernido.

Todo este desvarío anterior es un desahogo necesario y a la vez la verbalización, por medio de rodeos, de una excusa. Una excusa por no haber prestado más atención a muchos de estos discos que, con la mejor de las voluntades, nos han hecho llegar al email del Enano a lo largo de este 2013. Nos llegan bastantes propuestas (este reportaje es un filtrado), propuestas que por saturación, pereza, desinterés y, también, desconocimiento, no hemos prestado la atención que quizá han merecido aunque casi todas ellas las hemos ido colgando en nuestro Facebook para ir dando los buenos días. No hemos prestado más atención por imposibilidad (la mencionada saturación y ocupación en otros quehaceres) y, todo hay que decirlo, probablemente porque no hemos querido -no hemos conectado- en su momento. El desconocimiento total, por nuestra parte, de muchos de estos proyectos sirve para que los dejemos aparcados, la mayoría de las veces de forma indefinida, si no congeniamos con ellos en una primera y fugaz escucha. Con este reportaje (que espero que se pueda repetir en años posteriores) intento enmendar por mi parte, y por la de todos los demás colaboradores, ese olvido. Lo he titulado “Los otros”, porque, como la película de Amenábar, algunos de estos proyectos son como los fantasmas de esa película: a veces sentimos su presencia pero la mayoría de las veces solemos ignorarla. Pero están ahí. Están ahí y hay, en esta selección, un poco de todo como en botica (pop, folk, rock garajero, electrónica, etcétera) esperando que, quizá, alguien preste atención a su llamada desde ese limbo que produce el desconocimiento. Siendo sincero, en una escucha parcial, no se percibe una gran promesa muy rompedora que se nos haya pasado por alto, lo cual no quiere decir que no haya música muy interesante dentro de esta selección. Pero bien puedo equivocarme ya que, siguiendo con la tónica sincera, si algo tengo claro a lo largo de mis años es que, además de escribiendo, no soy bueno como pitoniso.

Ahora que ya sale de las “cocinas” de todos medios musicales el aroma a las típicas listas de repaso de lo mejor del año, creo que no está mal dar un vistazo a una selección completamente distinta.

  • Berlinist: esta banda originaria de Barcelona consiguieron alzarse con el premio a la mejor demo de 2012 de la revista Mondosonoro gracias a “Ollie Falls Asleep”. Tienen una nueva referencia llamada “Reflections”. Su música es un folk-pop intenso y emocional que puede atrapar a más de uno.

  • Ganz: cogemos el puente aéreo, este otro proyecto nace en Madrid y aglutina a miembros que ya han participado en otros proyectos musicales anteriores (Marcus Doo & The Secret Family, Territoire, Mechanik o In the Luminol). Ellos citan entre sus influencias a Can, Radiohead, James Blake o Grizzly Bear entre lo foráneo (ahí es nada), y a Oso Leone, Cuchillo o Za! entre las autóctonas.

  • Gimnástica: banda originada en Alicante y que entre las influencias que ellos citan están The Strokes, Phoenix o Arctic Monkeys pero sin dejar de lado, como también recuerdan, los matices del pop español. Puedes comprobar en su primer LP, “Paracaidismo”, si es cierto.

  • Her Little Donkey: otro grupo formado en la Ciudad Condal. Ellos hacen, en sus propias palabras; “una especie de folk-pop con toques electrónico, aunque también con algunos momentos guitarreros.” Su EP, estrenado este año, “Probation” da muestra de esto.

  • Local Qua4tro: banda extremeño-madrileña que recoge las buenas esencias del pop sin pretensiones y de estribillo coreable que pueden manejar combos consagrados como Tachenko o Lori Meyers. “La Gravedad de Júpiter” es su primer LP tras años de EPs y conciertos.

  • Mina Coto: otra banda barcelonesa que, en este caso, tira de autoproducción y que nace las cenizas de otra anterior (Astradyne). Pop y rock de trazas indie es lo que presenta en su mini-álbum “Fragmentos” y lo que puede escuchar quién les de una oportunidad.

  • Orange Broek: Pere Jurado es quién gobierna todo lo que hay tras Orange Broek. Un trabajo autoproducido dominado por los toques electrónicos y el technopop cercano a propuestas como la de Parade o Astrud, temas como “Absurdo” ponen de manifiesto éstas influencias.

  • Piñata: otro nombre que viene de Barcelona (y van…). Su propuesta tira de garage punk con tintes tropicales (¿no me digáis que no os entran ganas de escucharlos con tales referentes?) y ya han llamado la atención de medios como La Fonoteca (que tienen un gran olfato para las nuevas propuestas).

  • Presumido: este es el proyecto de Tarci Dávila, músico gallego que ha participado en proyectos como Igloo, The Blows o Eladio y Los Seres Queridos. Presenta ahora los primeros temas de este nuevo y personal proyecto autoeditado.

  • Rui Díaz & La Banda Imposible: El de Rui Díaz es un proyecto que se alimenta del folk de raíz americana en todas sus vertientes adaptándolo a nuestra lengua. No cuesta ver puntos en común con cierto cantautor asturiano, comparación esta que quizá sirva a más de uno para acercarse a su música.

  • Sanromán: este músico oscense se dedica al pop intimista como queda plasmado en su primer EP, “En memoria”. En busca de la emoción a través de las melodías que se mueven entre la luminosidad otoñal y el arrullo.

  • Walden Dos: la banda madrileña es una de las más veteranas de esta selección. Cuentan con tres discos pero el último trabajo -”Más allá hay monstruos”- supone un reinicio, tras la marcha de uno sus miembros. En este nuevo disco construyen secuencias repetitivas y se apoyan más en matices electrónicos que en discos anteriores.


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