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Sleigh Bells: Bitter Rivals

Por Ignacio Sánchez 0

Bitter Rivals

Menudo pelotazo fue descubrir hace ya algunos años a Sleigh Bells gracias a su aparición en el cartel del Primavera Sound en 2010. Fue escuchar “Crown on the Ground”, dentro de su EP de presentación, y quedarme enganchado a su música. Desde entonces hasta ahora siempre he ido acogiendo con agrado y alegría cada una de las entregas que Alexis Krauss y Derek E. Miller han ido lanzando.

Su disco de debut, Treat, venía a explotar toda la energía que desparramaban en el EP. Un trabajo redondo, descarado, directo y potente. Con Reign of Terror el año pasado las sensaciones comenzaban a torcerse, la producción limpiaba el sonido de Treat restando parte de pegada, aunque en líneas generales y gracias a temas como “Comeback Kid”, “Born to Lose” o “Demons” consiguieron dejarme un buen sabor de boca. Ahora, poco más de un año después vuelven con este Bitter Rivals, que como su título indica deja un cierto regusto amargo, y no será por el arranque del trabajo que con el tema que da nombre al mismo (desde aquí digo que es una de las canciones del año) resume perfectamente en poco más de tres minutos las mejores armas del dúo: una potente base rítmica sobre la que Derek suelta sus riffs y una Alexis furiosa, que se desgañita gritando “be not afraid”. A partir de ahí y hasta el final nos encontramos poco más de 25 minutos donde se exprime una vez más la fórmula que tanto les había funcionado pero con una velocidad menos, sin ese punto de mala leche y con demasiado edulcaronte repartido, una sensación, ésta última, que se va acrecentando a medida que el minutaje va pasando.

En el lado positivo de la balanza “Sing Like a Wire” o “Sugarcane”, canciones con ritmo pegadizo y toque macarra pero que no nos muestran nada nuevo, casi que podrían haber aparecido en su anterior disco. En el lado negativo “Young Legends” o el cierre con “Love Sick” nos enseñan la cara dulce y melosa de Alexis, pseudo-baladas que nada tienen que ver con “Kids” o “Infinity Guitars”. Canciones que sin ser molestas o desagradables hacen torcer el gesto haciendo ver que algo está fallando. ¿Nos preparamos para un nuevo giro hacia música más comercial? Sea porque Alexis es la culpable de las melodías del disco o porque a Derek haya cambiado de parecer en cuanto a la fuerza de las bases, Bitter Rivals supone un frenazo de una carrera que prometía cuando comenzó y que pide a gritos un tiempo muerto y reflexión sobre cuál debe ser el próximo movimiento antes de que sea demasiado tarde.


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