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Mount Kimbie o el baile seductor

Por Ana Gadea 0

El ciclo 981 Heritage SON Estrella Galicia tocaba a su fin el pasado sábado en la sala But de Madrid. Tres meses de un ciclo que ha traído interesantes y arriesgadas propuestas como Youth Lagoon, Iceage, Deptford Goth o Baths entre otras, y cuya guinda la pusieron los británicos Mount Kimbie, una de las nuevas joyas de la electrónica británica.

por Ignacio Sánchez
por Ignacio Sánchez

Las exceletes críticas recibidas por distintos medios de su segundo LP Cold Spring Fault Less Youth hicieron de la cita del sábado un concierto de esos en los que “había que estar”. Así la sala se llenó de una mezcla de personas bastante curiosa, desde el hipster número uno, pasando por jóvenes subidos al carro de la electrónica, hasta algún que otro que se dejó caer para mostrar palmito y de paso molestar con interminables charlas. Para cuando Grobas estaba finalizando su sesión previa la sala ya mostraba una más que destacable entrada, hecho que finalmente se corroboró minutos después cuando salían a escena Kai Campos y Dom Maker acompañados de un músico de apoyo que se encargaría de llevar la batería y el bajo.

El dúo hizo un repaso profundo e interesante de su catálogo, comenzando por sus sonidos más ambientales y lisérgicos, punto fuerte de su nueva obra, para acabar haciendo bailar a la sala con su lado más oscuro. Rodeados de sintes, teclados, cajas de ritmos y demás artilugios fueron construyendo de manera fiel temas de un cariz más amable y cálido como “Home Recording”, “Fall Out” o “Blood and Form”, los cuales permitían ya los primeros bailes, comedidos y suaves. Importante fue la presencia de instrumentos como la guitarra y el bajo que tuvieron más cuerpo en el directo del que dan la sensación en el álbum, como importante era ver la versatilidad de Kai Campos a la hora de intercambiarse entre los instrumentos.

Una incesante lluvia de fotografías analógicas proyectadas sobre la pantalla fue el único acompañamiento visual a una propuesta que en cierto modo se emparenta con la de su compatriota James Blake en cuanto a la creación de paisajes sonoros de carácter afable, donde la voz juega un papel importante.

“Break Well”, con esa lenta pero incontestable subida y ruptura, supuso un cambio de rumbo en la noche, dejando atrás el baile pausado, con los ojos cerrados, para mostrarlos la cara más disfrutable del dúo, la de bailar como si no hubiera fin, como si fuese un sábado noche… lo que era, vamos. Así el ambient se tornó hacia una electrónica más orgánica, más de club y con “Made to Stary” hicieron que aquello fuera una auténtica fiesta a la que “Field” le dio continuidad y contundencia. Una pena que ese fuera el fin de fiesta, cuando más en la cresta nos tenían, cuando el cuerpo pedía más. Nos quedamos sin bis, según explicó Dom, por un problema con uno de sus instrumentos. Un pequeño borrón que no puede sin embargo manchar una noche llena de momentos brillantes de uno de los nombres al que a partir de ahora habrá que tener más fichado que nunca.

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