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Resumen 2013: Discos y canciones nacionales

Por Redacción EER 0

Le toca el turno a los malditos, a las bandas nacionales, las que todo moderno que se precie dice no escuchar a no ser que la letra no se entienda, el ruido no deje lugar a ninguna diferencia entre tema y tema, o sea la deconstrucción de un plato de Arzak pero en vinilo. Pero luego el “chivato” de Spotify nos descubre que hasta el más moderno de tus amigos, el más “hipster”, escucha Lori Meyers en la intimidad. Sí amigos, porque aunque no lo querais reconocer todos, todos y cada uno de vosotros y vosotras gritais un “uuuuhhh!” cuando ponen “Luces de neón” en la disco, o “Cumpleaños total”. Nosotros hemos seleccionado una veintena de discos que entre los que conformamos esta bendita redacción pensamos y creemos firmemente que son las mejores ediciones nacionales de este 2013. 

20. NudozurdoNudozurdo
(Everlasting)

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Hay quienes dicen que este disco es un “lo mejor de”, una recopilación de los mejores temas de la banda, algo a no tener en cuenta en la trayectoria discográfica de la banda, pero se equivocan. Si algo tiene la banda de Leopoldo Mateos es la capacidad que tiene para renacer de sus cenizas, la especial virtud de mantener la sorpresa en cada disco que hace, y en este no iba a ser menos. Habría quienes pensaban que el virtuosismo de la banda madrileña se debía a la distorsión y electricidad en su sonido. Ahora vienen y te dan una hostia en la boca. Suenan igual o mejor, y si se descuidan, le dan mayor oscuridad y profundidad a cada uno de los temas, que aunque ya conocidos, vuelven para ser reinterpretados, y como los buenos vinos, mejoran con el tiempo. Si en los pueblos andaluces es típico ver la imagen del Beato Leopoldo de Alpandeire, igual de típico será ver este disco de Leopoldo Mateos en las estanterías de los amantes de la buena música. Puedes volver a ver la entrevista que le hicimos con motivo del lanzamiento del disco. Rafael Tovar

19. Rusos BlancosTiempo de Nísperos
(Ernie)

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‘Popero’ debería venir en el diccionario como “música pop ligera, vacía y con pretensiones comerciales”. Tiempo de Nísperos es un disco de pop. ¿Un disco popero? No, en tanto en cuanto su arte da la espalda a la todopoderosa industria del entretenimiento, por mucho que la crítica barata aún no haya perdonado a los madrileños aquel flirteo con el mainstream adolescente de “Física o Química”. Con este segundo disco, la banda ha confirmado que son la gran esperanza del pop patrio y que vienen decididos a ocupar el hueco dejado por La Buena Vida y La Costa Brava. Diez canciones como diez capítulos de una misma historia. Episodios que, de pertenecer a una serie televisiva, nos transportarían a los últimos 70 y primeros 80, pues el trabajo compositivo envuelve las letras con una producción digna del mejor hi-fi de aquellos años (Paco Loco se sale en este disco). Las reminiscencias al soul y a la disco se muestran en la plasticidad de las guitarras y en la presencia casi insistente de violines y vientos, mientras que las dosis de tropicalismo van en aumento desde “Baile Letal 3? hasta “Bonito Cortejo”. Los detractores, los que esperaban cuchillo en mano la inminente amenaza de otro disco popero de canciones insípidas, pueden bajar la guardia. Tiempo De Nísperos es otra cosa. Rusos Blancos es lo que el pop bien entendido estaba esperando. (Leer reseña) Jose A. Rueda

18. TentudíaTentudía
(Knockturne Records)

TENTUDÍA - tentudía

TENTUDÍA son duros, secos, broncos, y lo suyo es debutar con estrella. Siguiendo los parámetros estilísticos de su sello, Knockturne Records, han conseguido crear un trabajo pausado, que cocina a fuego lento cada uno de los siete temas que lo forman, con un desarollo cíclico que poco a poco se va llenando de fuerza para explotar de furia. Tras este nombre encontramos músicos de la escena local de Sevilla pertenecientes a proyectos de distintos géneros, que aúnan sus fuerzas en la creación de un trabajo que conjuga el post-rock más académico con brotes de slowcore y un buen puñado de mala leche, o como a ellos les gusta decir, #DOLOR. Una mezcla perfecta de ambientes asfixiantes y atmósferas oscuras que harán las delicias tanto de los seguidores de Mogwai como los fans de Neurosis. Ignacio Sánchez

17. Julio de la RosaPequeños Trastornos sin Importancia
(Ernie)

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“Diez temas en el que el jerezano vuelve a cantar al amor y al desamor, y en definitiva, a las relaciones personales y a esos “pequeños trastornos” (sin importancia, claro) que se dan dentro de ella y que todos hemos sufrido alguna vez y que con los años hemos aprendido a convivir con ellos. Canciones con un marcado estilo pop, con melodías deconstruidas propias del sello Julio de la Rosa, con preciosos coros de los que abusa de vez en cuando. Para ello se ha rodeado de infinidad de voces entre las que podemos destacar la de Xoel López, Ainara LeGardon, Bunbury, Miren Iza de Tulsa, el sevillano Miguel Rivera de Maga o Dani Llamas.” (Leer reseña completaRafael Tovar

16. BalagoDarder
(Foehn)

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Con una trayectoria de quince años y con cinco discos (contando este), Balago siguen conservando el misterio entorno a ellos como banda. Un misterio y una capacidad de sorpresa que se extrapola a su música. Este Darder, editado de nuevo por Foehn Records, sigue actuando como un objeto musical difícilmente identificable. Su música seguiría enclavada en esa especie de electrónica libre que sirve para describir paisajes de melancolía, misterio y soledad de los que puede emanar una extraña belleza pura. Juanjo Rueda

15. León BenaventeÁnimo Valiente
(Marxophone)

Leon_BenaventeA buena parte de la prensa musical les ha dado por denominarlos como “el supergrupo indie”. Es innegable que se trata de un dream-team de músicos curtidos en bandas de renombre (Nacho Vegas, Tachenko y Schwarz), pero ante tanta expectativa, el hype sobrevolaba el ambiente antes del examen de Ánimo Valiente. Pero lo aprobaron (y con nota). Energía y actitud rock despachada en diez canciones de implacable fuerza pop, melodías sólidas y estribillos que huelen a clásico instantáneo (“Las hienas”, “Revolución”, “Estado provisional”, “El Rey Ricardo”…). Quizá sea verdad y sean un supergrupo. Al menos, aspira a ser la banda fetiche de la masa alternativa. Y que así sea: habituales en la letra grande de los carteles y alternativa perfecta para tanto falso indie por ahí camuflado (me ahorro los ejemplos). Jose A. Rueda

14. Tigres LeonesMucho Spirito
(Sonido Muchacho)

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Con esa continua sensación de querer resucitar la Movida, hallamos en Madrid una hornada de grupos que conectan en mayor o menor medida con la de aquellos años dorados del underground. Tigres Leones podría ser uno de ellos si no fuera porque enseguida se arrancan de cuajo la matrícula madrileña (entre sus componentes se adivinan acentos vizcaíno y sevillano). Además, no viene a la cabeza ningún grupo de la época con el que poder compararlos (¿la primera época de Kaka De Luxe quizá?) y eso dice suficiente de la singularidad de Mucho Spirito. El trío nos había advertido con sus primeros singles (sobre todo, el poderoso “Baila”) que tiene una solvencia compositiva de primer nivel. Solo hace falta escuchar “Teletienda”, “Veneno”, “Ana Casteller” y “Astrud Gilberto” para quedarse atrapado en la fuerza incontestable de su power-pop garagero. A ello se añade el surrealismo de sus textos, donde el humor absurdo y la ironía condimentan historias más o menos ficticias. Aún hay hueco para la melancolía (“Texas”) y para la crítica aguda (”ningún torero subirá al cielo. Todos se pudren dentro de su Land Rover”, cantan en la que bautiza el disco). Jose A. Rueda

13. L’Hereu EscampaLlamp de Déu
(Famèlic)

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Lo de Llamp de Déu se define como amor a primera escucha. Un trabajo que te pone de cero a cien es cero coma dos gracias a su propuesta fresca y adictiva. Uno de esos discos que no puedes dejar de escuchar desde que comienzan los primeros acordes de “La Feram” hasta el ruido distorsionado del final de “Fred”. Media hora de música frenética y llena de energía, que mejora, y de qué manera, la llamada de atención obtenida con su EP anterior, con una producción, a cargo de Santi García en su estudio Ultramarinos, más cuidada que engrandece las guitarras, potencia las baterías y hace brillar la voces desgarradas. Rock, hardcore, emo que los emparenta con contemporáneos como Japandroids. No se puede negar es que el debut de L’Hereu Escampa es uno de los discos del 2013 y una carta de presentación espectacular. Ignacio Sánchez

12. Los Hermanos CuberoFlor de Canciones
(Registros Cordaineros)

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Una vez asimilado el aterrizaje de aquel ovni llamado Cordaineros de la Alcarria, Los Hermanos Cubero presentaron Flor de Canciones. Los temas festivos y costumbristas del disco anterior escasean en favor de la melancolía, como la de “Romance del caballo bayo”, “En la Alcarria para siempre” y, la que lleva el título del álbum, “Flor de canciones”. Y de la Guadalajara medieval al Kentucky de los años 40: a eso huelen los punteos de guitarra en “Levántate morenita” y el acompañamiento country de “Sin dejarnos despeinar” (con la colaboración de Víctor Coyote, para más señas). El folk ibérico, tan prejuzgado y maltratado por una juventud que sigue relacionándolo con lo más casposo y conservador de la “marca España”, tiene en Roberto y Enrique dos nuevos acicates dispuestos a evolucionar y revolucionar el género. Sin duda, ya se erigen como nuevos patriarcas del folklore castellano. (Leer reseña) Jose A. Rueda

11. Perro Tiene Bacalao, Tiene Melodía
(Miel de Moscas)

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‘Pero, ¿qué coño?’ Es lo primero que piensas cuando cae en tus manos el disco debut de Perro. Por las letras de los murcianos pasan la reina de Inglaterra, Songoanda, George Finidi, Paco Fiestas, el oso juerguista de Hora de Aventuras, o Larry y el Porras, dos miembros del grupo El Estudiante Larry. Con una la lista de canciones que podría incluirse en cualquier recopilatorio de La Hora Chanante, Marlotina ¡Joder!, humor absurdo de quien no se corta un pelo a la hora de reirse de todo, empezando por su propia música, ¿a quién se le ocurriría presentar el primer disco vestido de comunión? Perro sale directamente de tardes de cañas o noches de desfase con los colegas, será porque los días que pasan en el estudio se parecen más a una quedada entre amigos que a una gris jornada laboral. Facilidad de construir melodías despreocupadas, donde poder pasar del ritmo tropical o al noise sin despeinarse, para una banda donde la diversión prima sobre la pose. Jose Eduardo Medina

10. BigottBlue Jeans
(Grabaciones en el Mar)

Bigott

Aunque se haga llamar Bigott, lleva barba y no bigote. Este zaragozano nos tiene acostumbrados a disco por año, y este no iba a ser para menos. Con la colaboración de un impecable grupo tiene la peculiaridad de vivir en su propio mundanal ruido, alejado de la realidad. En esta ocasión para su sexto álbum, Blue Jeans, se llevó a su banda íntegra a Brasil, para impregnarse de nuevos sonidos y colores. A su peculiar estilo folk, se une ahora una gran variedad de ritmos tropicales, un tanto naif, llenos de bossa nova, como en “I Got Dengue” o “Playboy’s Theme”. En general un disco muy variado, con sonidos de la selva acompañados de palmas, silbidos y xilófonos a lo largo de cada canción. Encontramos un Bigott más espontáneo y creativo. Pura magia siempre con letras lisérgicas alejadas de la realidad. Uno se siente asalvajado tras la escucha del disco, te empapas de su estilo y logras hacer la conexión entre lo surreal y lo real. Laura Ávila

9. Oso LeoneMokragora
(Foehn)

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(Post)folk-rock con suaves toques de electrónica de influencia en algunos pasajes de, incluso, la rítmica dub. Música en la cual los silencios pueden decir tanto como los momentos sonoros. Juegos de voces y estructuras levemente angulosas que ni buscan lo evidente ni rehuyen la belleza estética (al contrario, la buscan pero a su modo); un juego este que puede recordar a bandas de fuera como Fleet Foxes o Grizzly Bear -si cualquiera de estas dos bandas hubieran sacado este disco, estaría entre lo mejor de 2013 en la Pitchfork de turno- además de a los autóctonos Cuchillo -ya pueden espabilar para su tercer largo- aunque la personalidad desbordante de Oso Leone se acaba revelando única. Oso Leone construyen una naturaleza -los títulos de las canciones son nombres de plantas y el título del disco toma el nombre de una villa artificial serbia- que resulta a partes iguales bella, singular, salvaje, misteriosa y viva, muy viva. Juanjo Rueda

8. BetunizerGran Veta
(BCore)

Betunizer Gran VetaAunque el aceitoso y grasiento corte de jamón de la portada lo llevaría directo al primer puesto de peores portadas del pasado año, José Guerrero vuelve a arremeter con el martillo de su guitarra en esa curiosa mezcla de rock matemático con absurdas e irreverentes letras que beben de la escuela punk. Y parece que a Guerrero no le ha pasado factura publicar disco con su proyecto paralelo Cuello al mismo tiempo que grababa la que es tercera entrega de Betunizer, más bien, ha sido una forma de retroalimentar ambos, consiguiendo insuflar intensidad a los primeros, que nacieron con vocación melódica, y domesticando parcialmente los enfervorecidos ritmos del bajo de Pablo Peiró y la batería de Marcos Junquera. José Eduardo Medina

7. DeloreanApar
(True Panther / Mushroom Pillow)

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Delorean tenían el difícil reto de dar continuación a un disco que supuso tanto -a nivel musical como extramusical- como Subiza (2010). La banda se apoya en alguna de las señas que les han hecho asentarse como una de las bandas nacionales con más proyección internacional: sintetizadores y guitarras eufóricas crecientes además de la rítmica parcialmente bailable y hedonista influida por el sonido balearic. A estas características ganadoras hay que apuntar el hecho de haber potenciado o dado mayor presencia a las voces (con una lista de colaboradores como Glasser). Un disco como este que en su primera parte enlaza cinco hits pata negra seguidos, debe salir entre lo más destacado del año. La segunda parte del disco resulta más irregular y menos inspirada -quizá le cuesta destacar debido a tanto brillo previo ya que “Walk High”, por ejemplo, vuelve a rayar a gran altura- pero en ningún momento sepulta la sensación de que se ha escuchado un disco grande. Juanjo Rueda

6. Chiquita y ChatarraNiagara Fallers
(Discos Humeantes)

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Tengo que confesarlo, Discos Humeantes son una de mis debilidades entre las discográficas nacionales. Una de las razones es su catálogo, cuidado con mimo, donde uno puede hallar propuestas como el proyecto de estas dos audaces chicas asturianas. Patricia y Amelia se conocieron por accidente, a través de una cinta en un bar de Gijón, y su incendiario debut ya las llevó a telonear a unos por entonces poco conocidos Black Lips. Ahora, casi cinco años después y dejando intacta la rabia primera, se han despojado del sonido sucio con cierto encanto de sus primeros discos, para hacer emerger, plagada de matices, la voz de Amelia y esa mínima línea melódica, en la que bajo y batería les basta para acariar con suavidad o atizar con descaro e irreverencia desde cada una de sus canciones. Aquellas inexpertas chicas han adquirido madurez suficiente para enseñarnos que la actitud es lo más importante a la hora de hacer punk. Jose Eduardo Medina

5. Pauline en la PlayaEl Mundo Se Va a Acabar
(Siesta)

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Supervivientes del Xixón Sound de los noventa, Mar y Alicia Álvarez publicaron antes del verano El Mundo Se Va a Acabar. Once canciones que desprenden la afectividad y la dulzura propias de las composiciones del dúo asturiano. Violín, saxofón, acordeón y piano revisten unas piezas con sabor a pop. A pop de toda la vida. Ese que no copiamos de los ingleses, sino que heredamos de la tradición melódica latina (la canción italiana, la chanson francesa) y, por supuesto, de nuestras imprescindibles Vainica Doble. La lírica se presta al servicio de la melodía en las canciones de mayor efectividad pop: “Elástica”, “Todo para ti” y la que titula el disco. Por contra, la poesía de Alicia y Mar se desborda en temas como “El tiempo”, “Universo” y “Los monstruos del mar”, arrastrando al oyente hacia el mundo interior de Pauline En La Playa. Jose A. Rueda

4. FasenuovaSalsa de Cuervo
(Discos Humeantes)

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El nuevo disco de Fasenuova es tan único y extraño como su título. Roberto Lobo y Ernesto Avelino, tras emerger del underground con su sobresaliente anterior disco (A la Quinta Hoguera) siguen con su personal visión de la música industrial de grupos como Esplendor Geométrico o Throbbing Gistle. Afinan aristas con respecto a la rítmica maquinal de trance drone que presidía su anterior trabajo, lo cual no quiere decir que esta nueva entrega sea más accesible. Es igual o más oscuro que su anterior disco, es como si trituraran -para hacer salsa- toda la esencia e imaginería que rodea al cuervo. Sus letras siguen con las asociaciones extrañas que parecen más propias de la escritura automática pero también pueden entregar canciones de lírica concreta y belleza irrefutable (“Agua helada”). Otra obra mayúscula que los sitúa como una de esas propuestas realmente únicas dentro de la música más inquieta de nuestro país. Juanjo Rueda

3. Guadalupe PlataGuadalupe Plata
(Everlasting)

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Los campos de olivos de Úbeda nunca se habían parecido tanto a las sureñas plantaciones americanas. Y si Nehemiah Skip James o Burl Jaybird Coleman, después de pasar su infancia en ellas, construyeron el blues como autorretrato cantado de las penurias del hampa agrícola estadounidense, Perico de Dios, Carlos Jimena y Paco Luis Martos han utilizado su misma arma para contar de manera visceral lo que significa recorrer las entrañas de la España profunda, la de La Familia de Pascual Duarte o Los Santos Inocentes. Desempolvando aquellos gritos del campo, las guitarras a cuello de botella y los lebrillos de matanza, sin pretensión y con la rudeza y honestidad a partes iguales de quien se ha curtido a lo largo de años viviendo en la carretera, Guadalupe Plata acaba de pulir una manera de hacer música ausente de referente en territorio nacional. Jose Eduardo Medina

2. Triángulo de Amor BizarroVictoria Mística
(Mushroom Pillow)

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Desgarradas guitarras apisonan estribillos pegadizos, sierras mecánicas acechan a saxos desbocados, fosas comunes se secan al sol. Si alguien sale indemne de este disco es la propia banda. Isa, Rodrigo, Rafael y Zippo, Triángulo de Amor Bizarro, tienen el mérito de haber conseguido cimentar una victoria sobre las miserias que nos deja el pasado año, exponerlas con toda su crudeza y pasar por encima con un noise redentor edulcorado a base de trazas shoegaze. Rabia intacta en batería y guitarras, dispuestas a acompañar en deforme desfile triunfal a corrosivas letras, con discurso político afilado a base de mordacidad y sarcasmo para mostrar los caprichos de la sociedad actual. Último paso en la impecable trayectoria de una banda que ya visionó ese fantasma de la Transición que se cierne hoy sobre nosotros. (Leer reseñaJose Eduardo Medina

1. Pony BravoDe Palmas y Cacería
(El Rancho)

pony bravo de palmas y cacería

En el primer disco desplegaron una paleta estilística inmensa. En el segundo canalizaron sus influencias en un estilo personal e intransferible. Y en este tercero, Pony Bravo confirman su sello de identidad a la par que amplían aún más su espectro sonoro. De Palmas y Cacería prosigue la senda sonora de Un Gramo De Fe, pero aparca momentáneamente la copla y el dub para madurar en el ideal post-punk (Devo, Pere Ubu y P.i.L están de nuevo en el punto de mira). También abrazan con decisión la electrónica de sabor retro, con guiños a Giorgio Moroder (“Ibitza”) y a la psicodelia krautrockera de Neu! (“El mundo se enfrenta a grandes peligros”). Dejan hueco para el rap en “Mi DNI” (retrato punzante de la industria indie que se ha convertido en una de las canciones del año) y se cuela el pop arabesco cañí (o post-lolailo) en “Zambra de Guantánamo”, capaz de resucitar a Las Grecas y fusionarlas con D.A.F.

El cuarteto sevillano sale airoso de la sobrecarga de información de la era contemporánea y se basta de 9 canciones y 35 minutos para despachar sus mil referencias musicales cosidas a un buen puñado de latigazos sociopolíticos. El mundo avanza a la velocidad del rayo y ellos (que ya sabes que no les temen) atrapan al vuelo sus luces y brillos en un minutaje que huele a horas de improvisación en Los Corralones de Sevilla. Los riffs marca de la casa disparados por Pablo salen del pecho como las frases inconexas de Dani, espetadas tal y como le llegan a la mente, pero no por ello desprovistas de mensaje. De hecho, De Palmas y Cacería descubre el lado más mordaz de Pony Bravo, y atacan por igual al panorama local (“Turista ven a Sevilla”), nacional (“Eurovegas”) e internacional (“Cheney”).

Pony Bravo no necesitaban un tercer disco para confirmarse como lo que son (el mejor grupo de nuestra escena underground), pero por si había dudas, De Palmas y Cacerías las despeja. Tienen personalidad, tienen crítica social, tienen un sólido directo… y además, su rumba está buena. Lo tienen todo, papi. Jose A. Rueda

Fueron los mejores:

2012
1. ToundraIII
2. Grupo de Expertos Solynieve – El Eje de la Tierra
3. Los PunsetesUna Montaña es una Montaña

(Ver lista completa)

2011
1. Nudozurdo – Tara Motor Hembra
2. Guadalupe PlataGuadalupe Plata
3. Sr. Chinarro – Presidente

(Ver lista completa)

2010
1. Triángulo de Amor BizarroAño Santo
2. Pony Bravo – Un Gramo de Fe
3. El Guincho – Pop Negro

(Ver lista completa)

CANCIONES NACIONALES

15. Aurora – “Transparente”
14. Wau y Los Arrrghs – “Todo lo voy a romper”
13. Doble Pletina – “Te guste o no”
12. Fuckaine – “Aitork”
11. Perro – “Marlotina”
10. Pauline en la Playa – “Aishiteru”
9. Fangoria – “Dramas y comedias”
8. Fasenuova – “Disimulando”
7. Guadalupe Plata – “Milana”
6. Unicornibot – “Titichin’ Totochin”
5. Sr. Chinarro – “El destino turí­stico”
4. Pony Bravo – “Zambra de Guantánamo”
3. Guadalupe Plata – “Esclavo”
2. Pony Bravo – “Mi DNI”
1. Triángulo de Amor Bizarro (“Estrellas mí­sticas”)

“no seas tan maleducado como para morder la mano que te alimenta, guarda el veneno y sonríe, hostia, ¡sonrie, hostia! Un pequeño sacrificio para una gran recompensa.” Un pildorazo de noise-pop más adictivo que el Candy Crush al que están enganchados todos tus amigos. Una canción que encapsula y reflexiona, más allá de la industria musical, sobre el trato que se nos ha dado a varias generaciones puteadas bajo ese mantra de “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, aplastados por la (i)lógica del mercado y por intentar hacernos creer que sonriendo (¡hostia!) íbamos a conseguir algo de esas migajas que iban a permitirnos ser felices. Que íbamos a ser estrellas místicas y no estrellados. Un temazo que viene a abrirnos los ojos, el corazón y las venas mientras nos hace disfrutar y saltar como enanos (rabiosos).

(Lamentablemente no todos los temas están en Spotify, pero pinchando en cada uno de ellos podréis escucharlos vía Soundcloud, YouTube, Bandcamp…)

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