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Un Delta (sex) Machine Tour arrasa Madrid

Por María José Bernáldez 0

No hace mucho tiempo, en el magnífico programa “Cachitos de Hierro y Cromo” que presenta Virginia Díaz ( Radio 3 ) en La 2 de TVE los domingos por la noche, se colaba una actuación que unos jovencísimos y más que perdidos Depeche Mode ofrecieron al inicio de su carrera para nuestra televisión pública. Desde entonces han madurado, han pasado, probablemente, por el 90% de emisoras de este país. Se han recreado con discos y giras extenuantes. Su música es universal. Su público es universal. Y su directo es incomparable.

por Estanis Núñez
por Estanis Núñez

Muy puntuales y con las entradas agotadas casi desde el anuncio del paso de su gira por nuestro país entran al escenario con los acordes de “Welcome to my world” (canción que abre su último disco ) con paso decidido. El pabellón ruge de la emoción, para muchos es la primera vez que van a poder ver a la banda y, para el resto, la anticipación de lo que está por venir es suficiente motivo para liberar la emoción contenida.

Dave Gahan, chaleco y americana de dudoso pero efectista gusto estilístico comienza su romance con el micrófono. Siguiendo rigurosamente con el orden de su más que notable Delta Machine , “Angel” es la segunda elegida. Pero, de repente, una de sus mejores canciones hace aparición:  Walking in my shoes” hace que Dave Gahan comience a quitarse ropa y tenga ya al público, a su público, en el bolsillo. Porque desprende sensualidad y erotismo en cada palabra que entona ( incluso en los escuetos Thank you, Madrid, únicas palabras fuera de lo estrictamente musical que llegará a decir).  De poder hacer una encuesta en ese momento, casi todos los asistentes, sin importar edad ni género, estarían dispuestos a pasar una noche con él. Su poder de atracción continúa con Precious” en el que aparece uno de los primeros guiños a los truefans: si bien la canción en su versión original siempre habla de un dios en masculino, esta vez un SHE nos descubre una deidad mujer.  Le sigue Black Celebration”, canción con más edad que parte del público allí reunido que la canta a voz en grito.

Uno de los mejores momentos llega cuando tocan Should be higher”, una de las mejores canciones de Delta Machine, con un cambio de ritmo en el estribillo difícil de llevar al directo pero que Gahan no sólo redondea sino que repite una y otra vez, regodeándose en ese love is allI want hasta que empieza a encadenar Policy of truth” tras la cual, exhausto (baila, corre, salta, juega con sus músicos: el escenario es su propio parque de atracciones), se retira del escenario.

por Estanis Núñez
por Estanis Núñez

Entonces sucede algo curioso, Martin Gore ocupa su lugar y el público aprovecha para ir a pedir, al baño, etc. Rompo una lanza a favor del segundo espada del grupo. Si bien el carisma y la esencia de Depeche Mode es, sin duda, Dave Gahan, Martin Gore desprende una sensibilidad y un savoir-faire difícil de igualar. Con sus uñas pintadas de negro, brillo en la ropa, sombra de ojos gris metalizada y una voz técnicamente impecable, aprovecha para hacer suyas Slow” y But not tonight” con un tono mucho más quedo y cercano, la parte más oscura del grupo.

Pero vuelve Gahan, con nuevo modelo de chaleco y, con él, la oscuridad crece. Las visualizaciones cambian de tono, todo se vuelve más denso y Heaven” la canción con la que presentaron el nuevo disco, llena el estadio. Seguimos cayendo en la profundidad de Behind the Wheel” y gracias la versión que Jacques Lu Cont hizo de A pain that I’m used to”, esa densidad casi ya irrespirable se transforma en euforia con la que él gira sobre sí mismo, palo de micrófono en mano, a modo de redención. A question of time” recoge parte de lo anterior y la explosión de energía llega con Enjoy the Silence”, en la que el público enloquece completamente. Dave, consciente de que la canción ya se ha ganado su puesto en la historia de la música y que se entrega a ella como si fuera la primera vez que la canta, llega incluso a tapar los ojos al impávido Andrew Fletcher, que sin inmutarse continúa tocando el teclado al que, por un lado, no ha dirigido ni una mirada en lo que va de concierto y, por otro, no debe ver en realidad porque no se ha quitado (ni se quitará) las gafas de sol.

Habiendo tocado techo con este último tema, Personal Jesus” aparece en escena, con un comienzo a cámara lenta y con bien de blues para mayor disfrute del derroche que seguirá con su versión normal y un Gahan sin ropa y absolutamente desinhibido con su reach out and touch faith como mantra. Es entonces cuando la banda deja el escenario para volver con Martin de nuevo defendiendo Shake the disease” casi en solitario (de nuevo parte del público prefiere dedicarse a otras cosas) con una versión que, personalmente, me parece mucho mejor que la grabada. Le sigue, ya con toda la banda de nuevo en el escenario, la versión remezclada por Goldfrapp de Halo”, para comenzar con el trío de canciones que despedirán la actuación.

por Estanis Núñez
por Estanis Núñez

La primera es Just can’t get enough”,  canción que los Depeche Mode de los que hablábamos al principio, los imberbes que buscaban su camino, llevan tocando desde la salida de su primer disco, allá por 1981, que ha sido versionada hasta la saciedad (te hablo a ti, Marta Sánchez) y que ,probablemente, dentro de otros 30 años siga cuadrando en la sesión nocturna del bar al que soláis ir.

La siguiente es la asfixiante I feel you”, en la que los visuales que han acompañado sin estridencias al grupo durante el concierto están más presentes que nunca, mostrando unas chicas que, aplastadas desnudas contra un cristal te hacen sentir la opresión hasta conseguir la máxima intensidad de toda la noche, nunca el título de una canción describió tan bien la sensación que puede provocar un concierto.

Y el cierre llega con Never let me down again”, en la que, como ya es tradición, el público corea y agita sus brazos al ritmo que Dave Gahan impone, para constatar, que puede hacer de nosotros lo que quiera después del espectáculo que nos ha regalado, como si fuésemos fervientes seguidores de la religión que podría llegar a crear si se lo propusiera.

Fotografías por Estanis Núñez.

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