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Broken Bells: After the Disco. Una Travesía Sci-Fi.

Por Ross Gallagher 0

Procedo como de costumbre con las presentaciones: Broken Bells es el proyecto conjunto de James Mercer, voz y compositor de The Shins, y Danger Mouse, alias de Brian Burton, mitad de Gnarls Barkley junto a Cee Lo Green, y afamado productor, de The Black Keys, el próximo trabajo de U2, y se rumorea también que del siguiente álbum de Frank Ocean, entre otros.

After the Disco es su segundo trabajo juntos, compuesto por ambos en casa de de Brian, en los ratos libres que las ocupaciones de ambos les permitían. Cabe recordar que su primer trabajo, una joyita de nombre homónimo, vendió más de 700.000 copias en Estados Unidos, y llegó al top 10 de ventas de Billboard, con grades temas como “Vaporize“, “The High Road“, “Citizen” o “The Ghost Inside“.

El nombre de esta creación nada tiene que ver con la reciente ola disco desatada por Daft Punk, ya que proviene de antes que se supiera nada acerca de ese proyecto. After the Disco surge de una idea; ese sentimiento que nos embarga cuando ha terminado algo sublime, que nos ha encantado, y ahora nos tenemos que enfrentar al resto de nuestra vida, volver a la cruda realidad y enfrentarla, cristalizado en alguien cuyos días de juventud han terminado y tiene que romper y enfrentarse a la realidad de su vejez. Es por tanto un disco, al igual que el primero, melancólico, que propaga un sutil aroma de tristeza y fragilidad.

Ésto mismo se puede apreciar en los pequeños cortos de ciencia ficción hechos para promocionar el cd, éste y éste, de The Creators Project, dirigido por Jacob Gentry y basado en un guión de un par de páginas que Brian Burton le facilitó; además también se puede apreciar la influencia, reconocida por los artistas, que las series de ciencia ficción de los 50 y 60, han tenido en la música elaborada, la cual se puede apreciar por ejemplo y entre otras, en “Changing Lights”

Como ya refería un poco más arriba, no es, ni pretende, ni busca ser música disco, pero sí que hay ciertas canciones más uptempo, hasta bailables, como “Perfect World” o “After the Disco”, que en su primera obra no estaban, incluso cierta semejanza a los Bee Gees, que se hace especialmente patente cuando Mercer entona su falsete en “Holding on For Life”, la cual podríamos equiparar dentro del conjunto del disco a lo que era “Vaporize” en su anterior trabajo, emparejadas por el sonido de la guitarra acústica de Mercer.

Pero sobre todo y lo que es de elogiar, es que el disco suena a Broken Bells, a su propio psych pop. Aunque el conjunto general de las canciones no se parezca excesivamente, y la variedad de recursos sea muy amplia, han conseguido esa sensación de tener un sonido característico, pero esta vez con un color, un barniz, que lo hace distinto a lo que ya pudimos escuchar en su día, sin dejar de ser SU sonido.

“Leave it Alone” es el cuarto tema, y con su punteo inicial de guitarra es la primera que transluce aflicción, y aporta el punto soul que ya aparecía en su primer trabajo, igual que en “The Angel & the Fool”, acompañado por una base que bien podría ser de un álbum de Portishead.,

El principio de “Lazy Wonderland” recuerda decididamente al estribillo de “Citizen”, tanto en melodía como en la textura del sonido del synth que la acompaña, aunque evoluciona de diferente manera, pero evocando sensaciones muy parecidas.  Si ésta es la “Citizen” del disco, la siguiente, “Medicine”, podría ser perfectamente la “The High Road” de éste, salvando las distancias, candidata firme a ser futuro single, cuyo fraseo de guitarra por momentos podría pasar perfectamente por cualquier grupo del estilo de The Cure.

La recta final llega, y la primera pieza que la compone es “No Matter What You Are Told”, otra maravilla de canción cuyas partes encajan de forma natural, como si no quedase más remedio que hacerlo así. Y es que se nota que la mano de Danger Mouse sin duda se encuentra detrás de ésta forma de juntar las piezas, y es que sabe muy bien lo que se hace.

“The Remains Of Rock & Roll” es el momento de los créditos, la despedida, que da por finalizada la obra, un auténtica travesía por pasajes de psicodelia sci-fi vista desde la óptica del viajero espacial que ya ha dejado de serlo.

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