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Sun Structures de Temples: elegidos para la gloria

Por Ross Gallagher 0

De vez en cuando aparece una banda que, sin aparente esfuerzo, consigue ganarse todas los elogios de público, prensa y otros artistas del panorama. Quizá un buen ejemplo de esto serían Arcade Fire, que ya con el primer disco salieron de la mano ni más ni menos que de David Bowie.

Temples es otro de esos grupos. Ya con sólo un puñado de canciones grabadas y menos de un año de vida, empezaban a ser aclamados como el mejor grupo del año de las islas, elevado a esos altares por gente como Brett Anderson (Suede), Johnny Marr (The Smiths, Modest Mouse) o Noel Gallagher (Oasis).

Toda esta historia empieza en verano de 2012 cuando Tom Warmsley y James Bagshaw, miembros de bandas rivales en su pueblo natal, Kettering, se juntan y empiezan a componer juntos, con unas cuantas ideas muy claras. Suben unas cuantas canciones a la red, grabadas en el dormitorio de James, y reciben una gran respuesta, oferta de Heavenly Recordings incluida para firmar por su sello, con lo que deciden ampliar la banda y empezar a ensayar para poder tocar en directo.

Desde entonces ya han teloneado a Suede y participado en varios festivales, entre ellos el FIB 2013, que apostó fuerte por los grupos emergentes de las islas en esta última edición, y ya están confirmados para el Primavera Sound 2014. Quizá la principal diferencia con Arcade Fire es precisamente su directo, que allá por julio cuando tuve la oportunidad de verlos, me dejó más bien frío, aunque bien es verdad que el cantante por lo visto, andaba enfermo.

Pero bueno, vamos a lo que importa de verdad, su música; se les clasifica dentro de la psicodelia, con la nueva hornada que ha salido últimamente con, entre otros, Splashh, Toy, Tame Impala, Melody Echo Chamber, Jacco Gardner o Wolf People. Las raíces por tanto, sus influencias vienen de los años 60 o 70, especialmente The Zombies o Pink Floyd, aunque también reconocen sentirse influidos por la Motown o el Kraut-rock.

El disco suena bien en conjunto, con canciones bien diferenciadas unas de otras, y algún altibajo pasado el meridiano del mismo. Abriendo con los punteos de “Shelter Song”, que fue la canción oficial del pasado FIB, es una canción redonda donde las haya, liricismo chispeante y una batería y bajo que te invitan a bailar a su son. Y no parece casualidad que el disco tenga la artillería pesada en la vanguardia.

Así, le siguen “Sun Structures”, con una parte de sólo que nos demuestra que la psicodelia en el disco esta muy muy presente, lejos de la ornamentalidad, quizá el momento que más recuerda a Tame Impala, y posteriormente, “The Golden Throne”, otro corte de aire añejo, cuya melodía en la lírica arrastra toda la canción acorde a la batería para estallar en el estribillo “everything that you say to your closest one makes you feel like a pain toward everyone…”. Esta canción tiene algunos armonías y recursos que recuerdan a Arctic Monkeys o Miles Kane.

Una estructura parecida a la que tiene “Keep in the Dark”, aunque quizá no tan brillante, con un aire más Beatleliano, y seguida, “Mesmerize” nos devuelve otra vez al sonido Tame Impala de riffs guitarreros, pausas, bajos punteados y explosiones repentinas de color. “Move with the Season” pone el contrapunto relajado, más floydiano, quizá alargada en exceso, lo cual acaba aburriendo un poco.

Éste sería el ecuador, y la segunda parte empieza con el que fue su segundo single, muy apropiado para una canción de nuevo potente, que otra vez tiene su punto fuerte en una melodía lírica positivista, que engancha de manera magistral con el fraseo del bajo, para conectar con guitarra y batería, explotando de nuevo en el estribillo. La siguiente, “A Question Isn’t Answered” vuelve a pecar de alargada de más, siendo más previsible hasta la llegada de la parte instrumental, que nos vuelve a recordar que esto va de psicodelia.

“The Guesser” es el nombre del siguiente corte, que nos vuelve a presentar a la banda como un alumno aventajado de la escuela Alex Turner de britpop, y que no deja de ser una buena canción. “Test of Time” vuelve a tirar de los mismos recursos, psicodelia, batería, melodía lírica, pero parece que cada vez andan menos inspirados y el resultado final ya no resulta tan arrollador como en los primeros cortes, repitiéndose, sensación que se da de nuevo en “Sand Dance”, con un ritmo similar al de “A Question Isn’t Answered”, pero con un aire y arreglos que asociaríamos al antiguo Egipto.

Ya para cerrar, acaba con la corta “Fragment’s Light”, que es la canción radicalmente más distinta del disco, una concesión al folk británico de baladas a modo de despedida, lo cual la verdad, casi se agradece a estas alturas del disco.

Resumiendo, es un disco notable, con una primera parte realmente sobresaliente, y una segunda en la que la repetición de ciertos elementos hace que al escucharlo de principio a fin, se desluzca bastante. Pero sin duda un fantástico álbum debut para una banda que parece destinada, casi elegida a dedo, para hacer grandes cosas. El tiempo dirá.

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