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Pony Bravo en la sala López: únicos en su especie

Por Eduardo López Royo 0

Primero de todo tengo que dejar claro que Pony Bravo no es de mis grupos favoritos, no me desagradan, al contrario, pero suelo preferir otros grupos para deleitarme musicalmente. Pero tenía gran curiosidad y expectación por verlos en directo en la Sala López (Zaragoza) el pasado día 8 de marzo, ya que alguna de sus canciones son una especie de himnos del indie de estos últimos años. Tenía interés por verlos en directo porque me habían hablado bien de ellos, y la verdad es que como dice el refrán: si el río suena, agua lleva.

Podría hacer la típica crónica y decir que empezaron gastando ya munición de alto calibre con hits como “Noche de Setas”, “China da Miedo” o “Ninja de Fuego” de su segundo disco, “Un gramo de fe” (El Rancho, 2011); que empezaron muy nítidos y arrolladores; podría decir que la abarrotada Sala Lopez se movió más con “El politico neoliberal” (de su celebrado tercer disco editado el pasado año, “De Palmas y Cacería“, que es el que están presentando en esta gira) que con ninguna otra canción, podría decir que “La Rave de Dios” sonó a lo que tiene que sonar, a eso, a una rave en la que entras en trance de principio a fin; también podría comentar que esa (anti)canción que es “Mi DNI” consigue, en directo, una especie de hermandad comunal entre ellos y nosotros, el público; y podría seguir diciendo tantas cosas muy parecidas  a muchas otras crónicas. Porque al final todo se repite, todas las frases, los cliches (“la sala estaba abarrotada”), nos hacen caer en una serie de lugares comunes no muy diferentes al pensamiento único. No nos damos cuenta que no somos más especiales que los que están alrededor nuestro, por mucho que lo intentemos poniendo cosas buenísimas en Facebook, fotos chulas en instagram o frases ingeniosas en Twitter en vez de disfrutar o prestar verdadera atención al concierto. Además, eso que haces ya estaba hecho. También lo que hace Pony Bravo; probablemente no hacen nada esencial y radicalmente nuevo (¿quién lo hace?) pero lo que hacen lo hacen estupendamente bien, saben mezclar muy bien las bebidas haciendo un cocktail delicioso y en concierto te atraen sin remisión hasta su “rumba” (que está buena). Te atraen, te cogen y te dejan en trance durante todo su concierto, y luego te terminan soltando con un puñetazo ante la triste realidad, porque por mucho que te esfuerces nunca serás Pony Bravo. Y es que, terminando con otro refrán, algo tendrá el agua (Pony Bravo) cuando la bendicen.

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