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Por qué “Pop” es el mejor disco de Los Planetas

Por Rafael Tovar 0

Ninguneado, tachado de “prescindible”, de haber envejecido mal, escondido, y nada querido. “Pop”, editado por RCA en 1996 pasa desapercibido entre dos de los más aclamados discos de Los Planetas; “Super 8” (RCA, 1994), el debut de la banda, y el hiper-aclamado “Una semana en el motor de un autobús” (RCA, 1998). Con éste último la banda de Jota y Floren hizo una mini-gira el año pasado aprovechando el aniversario de la edición del disco, e incluso el periodista Nando Cruz escribió un libro sobre las circunstancias que rodearon la grabación de dicho larga duración. En dicho libro, David López, hoy director del sello independiente “Limbo Starr” pero entonces A&R de RCA y encargado de la producción de los discos de Los Planetas, dejaba ver que con “Pop” se había adelantado a la grabación del disco, que de alguna forma más adelante le pareció un disco poco “madurado”, e incluso parece ser que hasta el mismísimo Jota no quedó contento con el resultado final.

Muy poco se ha escrito sobre las circunstancias que rodeó la grabación de este segundo disco de Los Planetas. Kurt Ralske vino desde EEUU a Madrid para producir el disco. Hay quienes hablan de una relación complicada con la banda, pero no debió ser así ya que Ralske repitió en la producción en el siguiente disco de los granadinos. Se cuenta que Jota no quedó contento con el volumen de su voz, más elevado que en el anterior álbum, y May, la bajista, abandonó el grupo poco después. Quizás el éxito de su primer larga duración les cogió de sorpresa y “Pop” sirvió de catalizador para dirigir todo lo que luego les vendría encima. El trabajo se editó en formato Cassette y CD, y editado en vinilo por Subterfuge records. Hace poco se ha vuelto a reeditar en formato vinilo en una tirada limitada.

Quizás los mismos “fallos” que se le achacan a “Pop” sea al final su mejor baza. Lo primero que encontramos es una maravillosa portada de Javier Aramburu, con una chica en bañador saltando sobre un fondo de psicodelia sesenteras. Incluso a este disco se le atribuye el magnífico icono del logotipo de Pepsicola inverso con la palabra “Pop” en su interior y que seguimos y seguiremos viendo estampado en camisetas alrededor de los festivales indies de todo el país. ¿Qué icono nos dejó “Una semana en el motor de un autobús”? Ninguno.

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Dejando de lado el magnífico trabajo del ya retirado Aramburu, hay que hablar del magnífico trabajo de Ralske a la producción. “Sube la voz” parece que le dijeron desde algún sitio, y sí, a Jota se le entiende más que en cualquier otro disco. Y porque empieza por “db“. Porque si “Super 8”, termina con “La Caja del Diablo” de casi nueve minutos y medio de duración, “Pop” tiene “db“, un magnífico tema a lo Mercury Rev de casi nueve minutos y medio. Nueve minutos de noise pop, con un hilo de voz de Jota recitando “piensas que me entiendes pero no sabes nada sobre mí”. La verdad hecha voz.

Pero si algo tiene “Pop” es que es agrio. Todavía hoy al ponerme el CD en casa me suena como a viejo, como a cassette en el viejo R5 de mi padre. Tiene esa parte de crudeza, de haberlo grabado en un viejo garaje entre unos cuantos amigos, de haber fotocopiado la portada y haberlo multicopiado en el flamante equipo hi-fi en casa de los padres de tu amigo friki del instituto y haber vendido las cintas a 200 pesetas en plena calle. No se duda. Los acoples de guitarra se dejan, la batería suena de vez en cuando a lata, con golpe seco y duro, como si costase hacerla sonar. ¡Pero vaya que si suena! Esa es la magia.

“Pop” es un disco que rezuma ingenuidad por los cuatro costados. Ni el mismísimo Jota se esperaba la repercusión que podría llegar a tener, llegando a alcanzar el puesto 40 en la lista de ventas españolas y acabando siendo uno de los discos más influyentes de la generación indie-pop de los noventas. Así mismo sus canciones desprenden una energía adolescente tan sólo equiparable a “La Playa” de “Una semana en el motor de un autobús”. Es más, ese tema debería haber ido en este disco, pero no sobraban temas. Porque “Pop” tiene “Una nueva prensa musical“, “Jose y yo“, “Ciudad azul“, “David y Claudia” (la pareja de moda en los noventas, mago él, modelo ella), “8“, y “Aeropuerto” con su grito “lo siento, ya no te quiero, no me importas”. Canción al desamor desde el otro lado. Letras directas, sin tapujo, sin rodeos. “¡Pero qué cabrón!” escuchamos en “Himno generacional Nº83“. Temas que arañan hasta al oído. Temas que cobran todo el sentido cuando es escuchado a todo volumen. Y creedme, lo hice más de una vez. Jamás un disco ha sido creado para escucharlo al volumen de “hasta reventar los altavoces”.

Pero es que además tenemos “Punk“. La maravillosa idea de tener un tema llamado “Punk” en un disco llamado “Pop”. ¿Hola? Un tema rápido para cerrar el disco y a otra cosa. “Estoy cansado de oírte protestar”. Todo lo que hay que decir en un minuto y medio. Quizás el tema más rápido de toda su discografía. Si Jota empieza el larga duración casi susurrando, lo termina a grito pelao.

Sobre gustos no hay nada escrito, dicen. Pero he vivido años engañado. La crítica, la mayoría de los fans, la gente que dice que sabe, dejaban siempre a este disco en uno de los últimos lugares, a veces ni existía, olvidado en el ostracismo. Sin embargo siempre he creído que lo justo es poner el nombre de este disco en el lugar que le pertenece, que sin duda, si no creéis que es el mejor, sí debe estar muy arriba. Para mi, sin duda, y de lejos, el mejor del grupo granadino. Cuando haces “Pop”…

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