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Novedades Carminha en El Veintiuno: A pelo

Por Juanjo Rueda 0

Decía el personaje de Jimmy Rabbitte, en esa gran película de Alan Parker que es “The Commitments” (1991), que “el soul es el ritmo del sexo”, una afirmación que parece cargada de razón pero que no sólo tiene porque compartir el soul. Lo de este pasado sábado de Novedades Carminha en la sala El Veintiuno, tuvo algo de sexo rápido, sudoroso, guarro y, claro, divertido. Coletazos de punk-pop donde garage, surf, rockabilly o el rock and roll norteamericano de los cincuenta asoman en la rica queimada gallega de Novedades Carminha, una queimada que tendría, también, la bendición de los primeros Siniestro Total por irreverente e ingeniosa.

Rápidos, concisos, de discursos cortos e irónicos, así se mostraron el power trio para desplegar -ante una sala con casi media entrada- su arsenal de canciones que se alinean como una ristra de Pringles que una vez han hecho (punk)pop, ya no hay stop; una vez te quieres dar cuenta el concierto ha pasado en un pispás con el público meneando sus cucus (unos más, otros menos) ante una ristra de canciones que son tan sencillas -que no simples- como efectivas. Canciones entre las que se encontraban algunos de los temas destacados incluidos en su nuevo trabajo, “Juventud Infinita” (2014, Ernie Producciones) como la que da nombre al disco, “Quiero verte bailar” o “Tú antes molabas” a las que se unían hits de sus dos discos anteriores de probada y sobrada eficiencia como himnos juveniles: “Jódete y Baila”, “Te vas con cualquiera”, “Échame gel” o “Asociación de amigos del Islam” entre otras muchas. También hubo tiempo para acordarse de patriarcas como la Velvet con una versión de “Run, Run, Run” y que ponía una atmósfera algo más alucinada, mostrando que la banda, dentro de sus coordenadas estilísticas, busca crecer en matices distintos que no sólo tengan que ver con la rapidez y el gamberrismo (que pueden estar muy bien pero también se agotan). Esta búsqueda ya se palpa en el nuevo disco y en un directo, que sin dejar de ser canalla y divertido, rebaja las dosis de salvajismo que mostraron la anterior vez que visitaron la sala, mejorando en prestancia y expresividad musical. Puede que un día se nos domestiquen y terminen siendo amables y sosegados padres de familia pero por ahora continúan sin usar condón y convencidos de su juventud infinita.

Foto: Eduardo López

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