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The Faint: Doom Abuse

Por El Último de la Fila 0

Siempre que llega a mis manos el último disco de algunos de mis grupos favoritos me tiro a ellos como si no hubiera fin, a riesgo de pegarme un batacazo considerable. Cuando me enteré hace poco más de un mes que The Faint iban a publicar nuevo disco el corazón me dio la vuelta, ¡una de las bandas que más enganchado me tuvo la década pasada! Y si encima como adelanto de este Doom Abuse sacan de primer single “Help in the head” pues entended que la expectativas se disparen y las pajas mentales sobre la idea de tener entre las manos una especia de segunda parte del Dance Macabre no dejen de rondar mi cabeza.

– La culpa es mía solo mía –

Cual perro salivando por una salchicha le doy al “play”. Abrir con la ya mencionada “Help in the head” es todo un acierto; tema hiperactivo, con nervio y ese toque macarra que los de Omaha tienen. Siguen manteniendo el pulso en “Mental Radio”, y ese bajo que me hace girar la cabeza en buscando a New Order por algún lugar, y en “Evil Voices”. El disco atrapa, te da ganas de irte de fiesta y de paso te quita algún que otro año de encima. ¿Le pasa esto al resto de personas de mi edad o los más jóvenes pasarán?

“Salt my doom” no es más que el siguiente paso, la siguiente evidencia que por ahora no me la voy a pegar. ¿Cuatro de cuatro? Venga, que ni en mis mejores sueños me podía imaginar que una banda que parecía ya olvidada por muchos, y más tras el irregular Fasciinatiion (2008), podía volver con este arsenal.

Quien quiera podrá recriminarles que su sonido dance-punk siga sonando tan similar al de Dance Macabre o Wet from Birth, que esto pueda entenderse como una vista atrás, un revivalismo para volver a alzar la mano y llamar la atención. ¿Y qué si lo es? Ya estoy cansado de tantos ejercicios estilísticos, de buscar siempre un sonido cada vez más innovador pero falto de alma.

– Hazme bailar –

Venga, vamos a sacarle la punta al disco que no todo va a ser de mamazo, y algún patinazo hay entre los cuarenta minutos aproximados de álbum, como la punkarrada de “Dress Code” o la embajonada “Damage Control” como cierre, que sin ser un mal tema para nada es un freno demasiado seco para acabar; así como un poco la sensación que la parte final del disco tiene una velocidad menor, habiendo usado todo el arsenal al principio.

Pero bueno, que visto como está el panorama actual con propuestas tan estudiadas y encorsetadas se agradece este nuevo soplo de aire fresco. Ahora por pedirles algo más, que se dignen a volver a España, que se les echa de menos.

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