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La Fonoteca de Barcelona repasa la genealogía de Zeidun

Por Jose Eduardo Medina 0

Bajo el título ‘Me mata pero me gusta’: genealogía de Zeidun, la facción catalana de la plataforma musical La Fonoteca, junto al webzine Gent Normal, recorrerá los caminos seguidos por los componentes de la longeva banda de Sant Celoni mañana, jueves 15 de mayo, en lo que será la tercera sesión del ciclo de mñusica organizado por el CCCB, BCNmp7: Músiques en procés,

Zeidun nació en 1998 y desde entonces, Joan, Mau, Càndid, Albert i Xavi llevan en activo una carrera en la, quizás, lo más sobresaliente no sea su música. Será porque desde sus inicios no han destacado por una depurada técnica al tocar en directo, ni por unas grabaciones de pulcro sonido o por exprimir al máximo los efectos de sus pedaleras, pero, sin embargo, han sido uno de los detonantes de la efervescencia punk-rock en la escena catalana.

Cinco chavales de veinte años comenzaban a subirse a improvisados escenarios, un local en Sant Celoni, un solar en La Roca, un festival de verano, el Sant Feliu Fest, para destrozar canciones de grupos emo melódicos como The Get Up Kid o Braid, en los albores del nuevo siglo. Bajo estas influencias, publican un par de grabaciones, 001 (Ozono kids/BCore, 2000), un split con Maple, Oceane (BCore, 2001), con poco cariño por lo políticamente correcto y sí mucha cara para aporrear guitarras y baterías, estrujándolas al ritmo de melodías delirantes y contagiosas.

Nadie esperaba que esos cinco chicos bajo el nombre de un perro, desaliñados y sin prestar mucha atención a las formas, llegaran a provocar una de las últimas oleadas creativas que sigue sacudiendo la escena local. El hiperactivo Mau Boada acumula un buen listado de bandas independientes fundadas mientras seguía a los platos de la batería de Zeidun. Omega V, Les AusEsperit! y La Célula Durmiente, la última con la ayuda de Joan Colomo, vocalista y guitarra, que después se uniría a uno de los grupos con más proyección internacional de las surgidas en la escena independiente española, The Unfinished Sympathy, y a los metálicos Moksha.

Sus compañeros no iban a quedarse atrás, y Xavi, el bajista, se incorporaba a Els Surfing Sirles. Con una carta de presentación encabezada por la cita  — ‘Lo que nos mueve es el deseo de romperlo todo‘ — es suficiente descripción para una banda que pulverizó a base de mala leche cualquier estereotipo asociado al indie catalán. Cándid, al mando de los teclados, se lo puede ver ahora tocando con Murnau B, Autodestrucció, o a la batería de El Petit de Cal Eril, y Albert Trabal ha sumado su trompeta, que ya tocaba junto con Mau, Xavi y Joan en el germen de Zeidun, Rain Still Falling, a L’Orquesta de Sant Celoni.

Ahora, con diez años de perspectiva, se llega a ver la verdadera repercusión para la música local de aquellos inquietos jóvenes, tan irreverentes como creativos, a los que poco les importaba lo que opinaban de ellos. Mañana jueves 15 de mayo, la tercera sesión del ciclo #BCNmp7 acogerá las actuaciones de Zeidun y las bandas surgidas en torno a él: Joan Colomo, Els Surfing Sirles, Esperit!, La Célula Durmiente, Autodestrucció, L’Orquestra de Sant Celoni, Murnau B y Omega V. Sumándose a la velada breves cápsulas sobre los músicos y el reparto de un fanzine y un CD gratuito de esta genealogía. Las entradas se pueden comprar en las taquillas del CCCB y a través de la web Telentrada, a 7 euros. Es gratuita para los Amigos del CCCB, menores de 16 años y parados.

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