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Alrumbo 2014: Un caos adictivo

Por Eugenio Fernández 0

público Alrumbo fest 2014 por María Barba

Caía inevitablemente el sol en su sepelio del miércoles cuando miles de personas se apostaban ya en las inmediaciones del ‘checking’, ansiosos por recibir esa pulsera que hace las veces de santo y seña en cualquier festival que se precie. No era esto sino el presagio de una aglomeración de proporciones épicas que bien podría haber culminado con una desgracia en forma de asfixia si la diosa fortuna no lo hubiese evitado.

Una vez pasado el mal (terrible) rato, los supervivientes emprendieron la búsqueda de una parcela para montar su tienda en un camping que se antojaría minúsculo, a tenor del interminable goteo de acampados ilegales que salpicaba toda la geografía roteña.

Ya con el chiringuito montado, no quedaba otra que aprovechar el tiempo al máximo. Igual que algunos ponían rumbo a la cercana playa cada día para matar las horas antes de los conciertos, otros preferían quedarse a resguardo del sol bajo el toldo de su parcela.

Calle 13 @ Alrumbo fest 2014 por María Barba
Calle 13 @ Alrumbo fest 2014 por María Barba

Así, entre risas, guitarras raídas y mucho espíritu de aguante, llegaba casi sin avisar el primer plato fuerte del fin de semana. El grupo puertorriqueño Calle 13 hizo alarde de un desbordante poder de convocatoria en un estadio de fútbol donde ya no cabía un alma más. Pese a las estrecheces, su espectáculo sería a la postre el concierto más completo de todo el festival. Con una presencia física impresionante, una fuerza desatada, unas letras tremendamente afiladas y una banda de música entregada a la causa, los boricuas hicieron vibrar de emoción y rabia a las decenas de miles de personas que se dieron cita en el recital. Todo ello sin dejar de lado ni por un segundo un mensaje de profundo calado social y reivindicativo, que culminó cuando el vocalista René alzó a la noche gaditana una bandera palestina. Para poner la guinda, a los allí presentes les aguardaba la sorprendente colaboración del MC sevillano Zatu, que provocó el éxtasis final para una actuación memorable.

Con un recinto que se iba llenando y vaciando constantemente, en función del caché de las actuaciones, pudimos disfrutar de otros grupos como los lugareños Trashtucada, quienes con su incansable desenfreno mantuvieron el ritmo de una velada que culminaría con el espectáculo electrónico de The Zombie Kids, donde los más resistentes al agotamiento dieron rienda suelta a sus ganas de bailar sin control bajo una amalgama de luces y decibelios.

Mala Rodríguez @ Alrumbo fest 2014 por María Barba
Mala Rodríguez @ Alrumbo fest 2014 por María Barba

Al día siguiente, tocaba reponer fuerzas para dar la cara ante el ilusionante viernes que se avecinaba. Bien por falta de interés, bien por cuestión de preferencias, el rapero Shotta y el cantante Juanito Makandé no se vieron todo lo respaldados que hubieran querido en sus respectivos conciertos, y los problemas técnicos en el sonido de algunos temas no ayudaron demasiado a motivar a quienes presenciaban el espectáculo. Caso muy distinto fue el de la Mala Rodríguez, que con una potencia impactante se comió el escenario y los prejuicios de algún que otro asistente y dejó un terreno devastado por su garra, mientras que las colaboraciones de artistas como Kase.O y Raimundo Amador (ciertamente falto de reflejos) hacían las delicias de sus seguidores. Antes de eso, Manu Chao, el cabeza de cartel más afamado, hizo acto de presencia en las tablas del Alrumbo para acometer una actuación que, si bien no estuvo exenta de calidad técnica, acabó suponiendo la mayor decepción de los tres días debido a una desgana preocupante que propició un concierto demasiado insulso.

Para enfilar la recta final de la noche, Ky-Mani Marley, uno de los hijísimos del rey del reggae, hizo su parada en Rota y con su voz consiguió evocar sensaciones ya perdidas al versionar las legendarias canciones de su desaparecido padre. Más tarde, los siempre presentes O’Funk’Illo y un dJ set de Pendulum pusieron el broche hasta el día siguiente, donde se avecinaba una jornada muy movida.

Llegados al sábado, el cansancio hacía estragos entre los más débiles y la densidad poblacional del cámping se vio disminuida tras el abandono de aquellos que no veían aliciente en la programación del último día.

Después de la entrevista concedida por Albertucho a este redactor, pusimos pie en tierra para desembarcar en dos conciertos que animaron a más no poder la calurosa tarde costera. En el primero de ellos, Los Aslándticos hicieron olvidar la marcha progresiva de algunos de sus componentes en estos últimos años y con su particular estilo autodenominado como ‘fullería’ provocaron un sinfín de sonrisas y cánticos entre el público.

Albertucho @ Alrumbo fest 2014 por María Barba
Albertucho @ Alrumbo fest 2014 por María Barba

Con mucha más afluencia de la que cabría esperar a esas horas, los cordobeses pusiero punto y seguido a la programación para continuar con el show del mencionado Albertucho que, bajo el apoyo de la banda del Capitán Cobarde, no paró de soltar ráfagas de alegría y coraje. Tanto es así que la hora de la que dispuso se quedó especialmente corta, dejando a sus seguidores con ganas de más y la mente puesta en el siguiente reencuentro, donde seguramente vuelva a no faltar ese ramillete de temas míticos que activan los sentidos del más anodino escuchante.

Como las fuerzas flaquean tras el incesante alboroto, hubo que reponer energías en la zona de restaurantes habilitada con merenderos. Después de esta pausa en la que no sólo tuvimos que alimentar nuestros maltratados cuerpos, sino también la escasa batería del siempre imprescindible teléfono móvil, había que continuar con los fuegos fatuos.

Kase-O @ Alrumbo fest 2014 por María Barba
Kase-O @ Alrumbo fest 2014 por María Barba

Llegados al misticismo de la nocturnidad nos plantamos de nuevo ante una emocionada multitud que ya aguardaba la irrupción de ese prodigio de la naturaleza que es el aragonés Javier Ibarra, conocido artísticamente como Kase-O. Su espectáculo, su forma de entender la música, resulta ciertamente difícil de describir con palabras de una manera acertada, precisamente porque ante un artista que las maneja con un talento tan desbordante, todo lo demás queda desnudo y en evidencia. Jazz Magnetism, la orquesta de jazz que siempre le acompaña en sus directos y que da vida a las instrumentales de su último disco en solitario, estuvo sobradamente a la altura de su ‘frontman’ y penetró en los pabellones auditivos de todo aquel que tuvo la suerte de impregnarse con aquellas notas musicales.

Pero, como después de la tormenta siempre llega la calma, y como no todo iba a ser bueno, los delirios fueron segados con la siguiente actuación, a cargo de Muchachito y sus Compadres. A pesar de un gran inicio donde se incluyó una versión de ese himno garrapatero que es ‘El aire de la calle’ (no olvidemos que el Ratón, componente de los Delinqüentes, acudía al evento como guitarrista de dichos compadres), a la formación le costó sangre y sudor dar la talla el resto del tiempo debido a una falta de carisma que, por inesperada, resultó aún más apática. Si acaso pudiéramos resaltar un punto álgido más allá de la planicie que acompañó al repertorio, sería su archiconocido ‘Siempre que quiera’, que consiguió levantar un ánimo decaído e incluso dejar un buen sabor de boca al tratarse del último tema del setlist.

Como colofón al gran cartel que ofrecía el festival, fueron los Skatalites, N.O.H.A. y Dub Elements los encargados del fin de fiesta, siendo los primeros quienes más calidad musical aportaron desde el escenario, dando la sensación de que estábamos ante una oportunidad única de presenciar el directo de un veterano grupo que es ya leyenda viva.

Para terminar, no quisiera olvidarme de un par de anécdotas a cargo, por suerte o por desgracia, de la organización. En primer lugar hay que estar satisfechos por el esfuerzo dedicado de todos los trabajadores y hacer una especial mención al servicio de duchas, que había sido tan precario años atrás. Por otra parte, el hecho de que los encargados del negocio de cargadores móviles levantaran el campamento varias horas antes de lo anunciado y se quedaran con la fianza de cientos de personas, debe ser remarcado y puesto en responsabilidad de quien corresponda para que no vuelva a suceder.

Como conclusión, si algo queda claro después del Alrumbo Fest 2014 es que existe una enorme cantidad de jóvenes que hace de los festivales veraniegos su particular peregrinación jacobea. De este modo, como el salmón remonta cientos de kilómetros río arriba aún sabiendo de los innumerables peligros que le aguardan, el festivalero acude cada año puntual a su cita dejando atrás toda inquietud que pudiera hacerle dudar, y se lanza a disfrutar de un caos tremendamente adictivo.

Más fotografías en la web de María Barba.

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