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La despedida de Death Grips

Por Jose Eduardo Medina 0

El trío formado por el rapero Stefan Burnett, conocido por el seudónimo MC Ride, el batería y artista visual, Zach Hill, y el productor Andy Morin, Flatlander, han decidido lanzar un particular comunicado a través de Facebook anunciando el final del proyecto artístico iniciado hace cuatro años.

Death Grips se formó al final del invierno de 2010 en una calle de Sacramento, California. Burnett y Hill compartían vecindario y ambos contaban con experiencias anteriores en el campo de la música y el audiovisual. Especialmente Hill, quién ya había publicado un libro ilustrado Destroying Yourself Is Too Accessible (Suicide Squeeze, 2004) donde se incluía un disco junto a su banda Holy Smokes. Aunque la primera maqueta fue marcada con la etiqueta de de hip hop experimental, sus miembros siempre pusieron sus miras más allá de la industria musical, considerando su trabajo como un todo artístico audiovisual.

Con una clara intención política, la pistas de Exmilitary (Third Worlds, 2011) eran lanzadas a la web directamente desde el estudio, escupiendo el lado más crudo de la actualidad. A modo de colección de miserias en las que degenera una sociedad al límite, el desequilibro mental y la locura son las consecuencias últimas del constante acoso al individuo, expuesto impunemente a la velocidad de la información y la violencia del poder. Utilizando estas mismas armas, el trío, a veces dúo y a veces ente digital, daba como respuesta pura potencia y aceleración, disparando un sonido capaz de rasgar el tímpano como una bala.

La fulgurante carrera de Death Grips ha sido tan convulsa como su música. Después del reconocimiento logrado por su primera producción sin apenas recursos, la discográfica Epic fichaba, dando la sorpresa, a una banda cuyo carácter parecía todo menos moldeable. El producto de la situación fue un disco más agresivo que el anterior. The Money Store (Epic, 2012) vuelve a hablar en sus letras del crimen, el abuso de las drogas y la enfermedad mental. Salvajes vías de escape ante un sistema cuya banda sonora la componen a partes iguales el ruido del acelerador y las sirenas de policía.

Disparado a las primeras posiciones en los rankings de discos del año, comenzaron a escalar en popularidad, flirteando incluso con la MTV, algo sorprendente con el discurso que había mantenido el grupo en sus inicios. Está inmersión progresiva en el mercado pareció no encajar en los planes de MC Rider, Hill y Morin. Acostumbrados a la plena libertad para lanzar pistas, el freno de Epic a su nuevo material mientras pudiera exprimir lo anterior no sentó nada bien y contestaron publicando una mixtape de descarga libre, No Love Deep Web (autoproducido, 2012), en la que incluyeron todo lo grabado para siguiente disco del grupo.

El lanzamiento, tan controvertido como la portada que lo acompañó, supuso una ruptura de la relación profesional con Epic, y abrió un periodo de inestabilidad para la banda, culminado por los actos vandálicos tras la cancelación de su actuación en el Lollapalooza de 2013. La respuesta de un grupo de seguidores a la ausencia del grupo fue asaltar el escenario y destrozar el equipo tras conocer la noticia. A pesar de todo, las circunstancias daban alas a una música donde el caos forma parte del proceso creativo y de este cúmulo de sucesos nació Government Plates (autoproducido, 2013), alegato a la violencia para contrarrestar con igual contundencia a la presión global, conduciendo hacia una única salida, la autosuficiencia visceral para llegar a ser verdaderamente libre.

Todo seguía en marcha con su habitual hiperactividad, la banda no sólo se encontraban inmersa en un nuevo álbum a principios del 2014, sino que esperaban hacer gira con él durante el verano. Progresivamente comenzaron a conocerse más detalles del nuevo proyecto, planificado como un álbum doble, la primera parte fue publicada el pasado 8 de junio y en ella se confirmaba la participación de la voz de Björk para engrosar la distorsionada batería de sonidos construida por la banda. A las novedades del estudio, se sumaba el anuncio de Death Grips como los elegidos acompañar a Nine Inch Nails en su inminente gira de verano.

Inmersos en tal vorágine, se hacía público ayer a través de su página de Facebook un escueto texto escrito a mano en lo que parece una servilleta de papel:

Despedida Death Grips 2014

we are now at our best and so Death Grips is over. we have officially stopped. all currently scheduled live dates are canceled. our upcoming double album “the powers that b” will still be delivered worldwide later this year via Harvest/Third Worlds Records. Death Grips was and always has been a conceptual art exhibition anchored by sound and vision. above and beyond a “band”. to our truest fans, please stay legend.

‘estamos en nuestro mejor momento y, por tanto, Death Grips está acabado. hemos parado oficialmente. Todos los directos programados desde ahora son cancelados. nuestro próximo doble álbum “the powers that b” será aún distribuido internacionalmente a finales de este año por Harvest/Third Worlds Records. Death Grips era y siempre ha sido una exposición de arte conceptual fijada en el sonido y la visión. por encima y más allá de una banda. para nuestros más sinceros fans, por favor quedaos con la leyenda.’

Así es la despedida, inesperada y sorprendente como todos los sucesos que han salpicado una trayectoria brillante y a la vez fugaz. No sabemos si será parte de su estrategia artística, esa que sitúa el proyecto más allá de los cauces de una banda al uso, pero sí se puede afirmar, incluso en su brevedad, que Death Grips ha sido un atentado bomba al formato de artista acomodado, rozando lo obsesivo en su lucha ante cualquier intento de control externo y cuya onda expansiva seguirá resonando sin duda en los terrenos menos domesticados del hip hop al videoarte.

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