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Manuel García: Hasta que llegó su hora

Por Jose A. Rueda 0

Desde que en 2005 comenzó su aventura en solitario, el nombre de Manuel García ha venido compartiendo protagonismo con los de la nueva generación de autores encuadrados en el Nuevo Folk chileno o la Novísima Canción chilena. Una etiqueta que portan Francisca Valenzuela, Gepe, Nano Stern, Pascuala Ilabaca, Camila Moreno o Chinoy, y que manifiesta el buen estado de salud de los compositores en el país sudamericano, a la vez que rebrota los dorados años 60 con las canciones de Víctor Jara y Ángel Parra.

Manuel García aventaja a esta nueva generación en edad -desde los últimos 90 dando guerra con Mecánica Popular- y en tablas -lideró el tributo al mencionado Jara resucitando sus canciones al frente de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción-. Además, Retrato Iluminado cuenta con el clan de los Parra (Ángel y sus dos hijos) como colaboradores en las canciones más tradicionales del disco. Se trata del quinto trabajo de Manuel: un doble álbum que contiene la friolera de 19 canciones. Su estado de gracia compositivo ha dado como resultado esta ingente obra en la que se celebra una variedad rítmica, sonora y estética que sitúa a un extremo el rock en castellano de tinte clásico (“Letras Chinas”, “La Luz”) y, al otro, el folclore chileno más gustoso (“Cachimbo Pues”, “Pupila Del Águila”). Entre medias, la canción de autor del siglo 21: la que podría englobar a todo el orbe hispanoparlante y convencería sin dudarlo a los seguidores de Nacho Vegas y Julio De La Rosa. A ellos se les recomienda que empiecen a digerir Retrato Iluminado por “María” y “Canción Del Desvelado”.

El disco es largo y desconcierta. La heterogeneidad juega en su contra y quizá un discurso común -temático o estilístico- habría hecho el álbum más asumible en menos escuchas. La otra opción habría sido prescindir de la paja -que la hay- y haber limado el cancionero hasta dejarlo en un “tamaño estándar” de 12 o 13 piezas. Aun así, el oyente paciente sabrá apreciar la gran cantidad de razones que ofrece Retrato Iluminado para convertir a Manuel García en uno de sus letristas favoritos (sumen “Raíces”, “Medusa”, “Retrato Iluminado” y la muy andina “Noche Montuna” a la lista de recomendadas).

El alto estatus de Manuel García en Chile y sus seis visitas a España no han conseguido acrecentar su popularidad por estos lares ibéricos. La notoriedad en nuestro país de otras bandas chilenas como Javiera Mena, Dënver y Astro, y las recientes visitas de las cantautoras americanas Juana Molina y Carla Morrison (argentina y mexicana respectivamente) revelan ciertos aires de cambio: los de la llegada del necesario trueque musical anti-mainstream entre España y los países de habla castellana. Si es así, Retrato Iluminado reclama a gritos el turno de Manuel García. Es su hora.

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