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James Blake, sueño de una noche de verano

Por Angélica Mualim 0

El pasado viernes 22 de agosto tuvimos la oportunidad de ver a James Blake en la sala Apolo. Probablemente el artista británico importó el clima desde su país nativo, ya que la tormenta que cayó esa noche no era propia de estas fechas. Quizá el temporal nos dio un incentivo mayor para refugiarnos en la música de este joven artista, que con tan sólo dos discos publicados ya se le considera parte del futuro de la música.

J Blake
Foto de Maria Grazia Correa (click para agrandar)

El concierto, organizado por Primavera Sound, se celebró en una sala Apolo que había llenado su aforo.

Antes del concierto escuchamos la sesión de Airhead Dj (Rob McAndrews, el guitarrista de Blake), que más que nada fue ruido de fondo mientras esperábamos el ansiado concierto. He de decir que llegué a preocuparme por no poder disfrutar del concierto en condiciones, ya que temía que encontrarme con un público que se dedicaría a hablar y a impedir poder escuchar las canciones en paz. Nada más lejos de la realidad: en cuanto el joven artista salió al escenario el público se mostró de lo más respetuoso, excepto por unos cuantos gritos de “¡Guapo!” entre canciones, lo cual realmente expresaba la opinión del público femenino (y parte del masculino también), así que no fue una verdadera molestia.

James Blake empezó con dos canciones anteriores a su primer disco: Air and Lack Thereof y CYMK. Durante el concierto se alternaron los momentos acústicos con los más electrónicos, demostrando el control absoluto de Blake en casi cualquier registro. Su cautivadora voz sonó de maravilla, y los bajos llegaron a hacer retumbar el suelo de esa sala que bailaba a más no poder.

Las canciones de su primer disco homónimo y del más reciente Overgrown se alternaban en un orden algo predecible, ya que era fácil de imaginar que el artista daría por “acabado” el concierto con Retrograde para luego comenzar el bis con The Wilhem Scream, canción que por supuesto no podía dejar de sonar.

J Blake
Foto de Maria Grazia Correa (click para agrandar)

Momentos destacables: el fiestón que se montó con Voyeur, la precisión de Blake cada vez que grababa loops de su voz en directo (gritos entusiasmados del públicos incluidos en estas grabaciones), la firma de un disco de vinilo que le pasó un fan que se encontraba entre las primeras filas, y sobre todo, algo poco rara vez visto en un concierto: para la última canción, Measurements, Blake pidió silencio absoluto y lo consiguió. Ni una mosca osó hacer ruido mientras el joven músico grababa su voz hasta en cuatro pistas diferentes, demostrando que su popularidad es el resultado de un talento verdadero y no solamente de unas cuantas críticas favorecedoras.

Setlist
Setlist del concierto (click para agrandar)

Satisfechos por un concierto que superó las expectativas más altas, esperamos impacientemente la nueva visita de James Blake y su banda, que según ellos será con un nuevo disco bajo el brazo. Después de haber visto su directo tanto en festivales como en sala, sólo podemos augurarle un futuro brillante a este artista. Que no pare la fiesta, James.

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