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Un pop que enamora

Por David Sánchez 0

Flowers – Do What You Want To, It’s What You Should Do

¿Hay algo más bonito que una ópera prima? Esa desvergonzada exaltación de la inmadurez, la ilusión que baila con el miedo, el enamorarse por primera vez.
No son pocos los artistas que han alcanzo el climax de su obra durante este periodo y que después, han ido cuesta abajo a lo largo de su carrera. Aunque estamos seguros que con el grupo que hoy nos ocupa, esto no ocurrirá.

Do What You Want To, It’s What You Should Do es el álbum debut del trio inglés Flowers, formado por Sam Ayres (Guitarra/Synths), Rachel Kenedy (Voz/Bajo/Synths) y Jordan Hockley (Batería). Esta promesa del pop británico no pilla a nadie desprevenido, ya en su bandcamp fueron colgando meses atrás demos que sonaban a gloria bendita, bastante superiores a la inmensa mayoría de versiones finales en LP de varias “vacas sagradas” del género.
Defienden el eclecticismo, nombrando bandas y artistas como Misfits, Madonna, Iggy & the Stooges o Joy Division como algunas de sus referencias musicales, y siendo la juventud (y las relaciones que se dan en ella) el elemento principal de su música.

Arranca así el álbum con “Young”, un precioso tema donde Rachel hace lo que quiere con la voz, nos guía a través de las ilusiones del pasado para ir progresivamente rompiendo en algo cercano a la rabia melancólica de crecer, de madurar. Una canción 11/10 que su sola presencia justifica el LP.
La siguiente pista es “Forget The Fall”, mucho más alegre, con un toque The Pains of Being Pure At Heart (quizás el grupo con el que más tenga en común) y unos Joy Division a tope de gominolas, para al final de nuevo, volver a hacernos volar con sus registros vocales. A veces parece que varios grupos se empeñan en sonar mal, Flowers son todo lo contrario.

“Drag Me Down” es el siguiente tema, y prosigue nuestra feliz tarde de Domingo caminando de la mano con nuestra chica, un tema de transición hacia algún lugar perdido en nuestra cabeza. ¿Acaso hay algo más maravilloso en esta vida? Ya llevan 3/3 en 8 minutos.

Uno ya se empieza a mosquear cuando escucha un disco y los tres primeros temas le llegan a dentro, por miedo a enamorarse y que le rompan el corazón. Pero eso es imposible cuando empieza a sonar “Worn Out Shoes”, un tema que desde el segundo uno te hace despegar. Estamos en 2014, pero esto suena a 1974, a 907 A.C y a Big Bang bailando en el universo. Sencillamente simple, increíblemente perfecta.

“Lonely” o como no sentirse solo en una tarde de lluvia. Es increíble como estos chicos han captado la melancolía romántica que tan alejada queda en estos días industriales, y lo más increíble es que si analizas el disco hasta aquí, musicalmente resulta de lo más simple, pero el resultado final y las sensaciones que transmite son densas, transversales.

En “Joanna” de nuevo Rachel volando con su delicado timbre llamando a una tal Joanna en un tema solvente aunque falto de la magia de los anteriores. ¿Primer pinchazo? “If I Tell You” es como esa conversación mental que nos imaginamos entre esa persona especial y tú, ese guion que no encuentra actores para ser interpretado. Justo con “Young”, quizás el tema más delicado, el más complejo, el más mágico.

Tras la píldora de introspección del dolor, “Confort” consigue lo que su propio nombre indica, nos tranquiliza, nos estabiliza, nos da garra. Un tema en el que por primera vez en el disco Flowers saca los dientes. Totalmente necesario.

“I Love You” saca los sintes a relucir descaradamente en la que parece una puerta que el grupo puede coger con solvencia, pero con estilo propio. Un tema contenido y con contenido.

“All Over Again” probablemente su tema más divertido y desvergonzado, por primera vez la batería, el ritmo, adquiere mayor protagonismo que la voz, el mensaje. La forma sobre el contenido.

Segundo título dedicado a una fémina, “Anna”, y aquí ya se empiezan a hacer patentes las manías de la banda, un tema que cumple, pero no aporta nada nuevo llegados a este punto.

“Be With You”, pese a intentar ir por otras tierras que las de la mayor parte del álbum, no consigue encontrar el punto de equilibrio. Una pena
“Plastic Jane”, de esas canciones que cuando las escuchas por primera vez tienes la sensación de conocerla de toda la vida. No sorprende, no conquista, pero tampoco desagrada.

Y cierra el disco “Stuck”, donde parece que por fin el grupo comienza a replantearse lo que es madurar. Una canción lenta, con ritmo repetitivo que consigue crear la analogía de las dudas de un adolescente ante el futuro incierto. Y ponen así fin a una gran debut, pero no sobresaliente. Si os gusta el pop es uno de los grupos a seguir muy de cerca, un grupo que o te toca o te deja frío, pero si eres de los primeros, disfrutaras como un enano.

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