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Royal Blood – Royal Blood

Por Ross Gallagher 0

Royal Blood

– Tío, tío… ¿lo has escuchado ya? El disco debut de Royal Blood, ¿es una pasada no? Diez temazos como diez soles, blues-rock del bueno, super enérgico. Desde la primera canción que sacaron, “Out of the Black”, a “Little Monster” pasando por “Figure it Out“.

En ese momento, Juan, que estaba leyendo un libro de poemas de Bukowski, levanta la cabeza, dejando entrever un gesto inequívoco de escepticismo, una ceja levantada que dejaba ver su más absoluto desacuerdo.

– … bueno, si te digo la verdad, no me parecen una pasada precisamente.

Una respuesta que, por inesperada, provoca en Alex una expresión atónita, prestándose rápido a responder.

– Pero qué dices hombre. Si desde el primer single se veía venir, y ya con sólo eso, salió el batería de Arctic Monkeys con su camiseta en Glastonbury. Si hasta Jimmy Page ha dicho ser fan suyo. Jimmy Page, chaval.

Juan deja escapar un suspiro, cierra el libro de golpe y empieza a replicar, con cierta condescendencia, como quien enseña a su hijo pequeño la tabla de multiplicar.

– Pero vamos a ver Juan, que parece mentira. Si lo de los Arctic Monkeys fue sólo porque comparten agencia de management. No digo que en su estilo lo hagan mal, que por cierto es lo más trasnochado…

– ¿Trasnochado?

– Sí hombre. Foo Fighters, Muse, White Stripes, los propios Arctic o más recientemente el boom de The Black Keys. Todo eso quedó atrás ya, está pasadísimo. Además es música para adolescentes, y no tiene ningún interés añadido a día de hoy. Incluso hay otras bandas rock que han salido recientemente que me pueden interesar más, como Drenge.

– Menudo hipster estás hecho machote. Al rock lo que le pasaba es que hacía tiempo que no salía un grupo de estas características, que destacara como Royal Blood están consiguiendo. Además fíjate como suenan, siendo tan sólo dos miembros, bajo y batería.

– Más fuerte suenan Za!, que también son dos y españoles para más detalles, y no les dan tanto bombo. Y bueno, seguro que eso es por la producción el disco…

– De producción nada… es un grupo enfocado al directo y no hay más de lo que suena, quitando el sonido de una pandereta, como máximo. Por no utilizar no utilizan ni loops, en sencillamente un bajo conectado a varios amplis cada uno con un sonido distinto, y es lo mismo que ofrecen en directo. Además es todo material propio, es bastante auténtico…

– Auténtico, ¿en serio me lo dices? Estamos hablando de un par de tíos que son la antítesis del rock, si uno de ellos hasta dijo que le encantaba Jason Derulo, por dios, y no es la única bazofia que escuchan. No sienten la música, lo que hacen, no lo viven, no quieren transmitir nada, sencillamente tocan algo que les va bien y punto.

– No te flipes. Primero que los gustos personales poco tienen que ver, y segundo, que son músicos, les gusta hacer música rockera, directa, la música en sí mismo es honesta, y desprende mucha energía ¿no? Tampoco es que sean Milli Vanilli, exagerado.

– Pues no llegan tan lejos, pero me parece un producto muy bien empaquetado.

– Para nada, se lo han currado bastante, tocando en garitos y ha sido el boca a boca a través de internet sobre todo lo que les ha llevado a donde están.

– ¿Seguro? Es lo que dicen, pero toda la historia de los Arctic teniendo tan sólo un single en internet, telonearlos, luego a los Pixies… vale que hoy en día todo va más rápido, pero a mí me parece el caso clásico de una banda que hace un tipo de música fácilmente explotable, que al llenar el vacío del que hablábamos antes, ha llamado mucho la atención, gracias también a un programa de marketing muy fuerte por detrás, y eso es lo que les ha llevado a vender tanto. Si tienen a la Warner vigilando sus intereses. Sencillamente, se buscaba un heredero al trono del rock, y ellos estaban allí y ya los han entronizado. Royal Blood son la nueva realeza, por nacimiento, y por decreto, pero no creo que los hayamos elegido nosotros.

– Pues mira, no lo sé, pero tampoco tú puedes asegurarlo tajantemente… ¿tú qué piensas, Ross? En ese momento, ambos giran sus cabezas, esperando que dicte sentencia, que zanje la disputa. Es en ese momento cuando me quedo pensando, y tras un breve silencio elaboro la conclusión:

– Creo que no os falta razón a ninguno de los dos en todo lo que habéis dicho. Es un disco que suena bien, no inventa nada nuevo, de hecho es todo como muy obvio, y suena a muchas cosas, desde Qotsa a Arctic Monkeys o Muse, incluso pasando a Led Zeppelin y White Stripes. Es sencillamente que buscáis cosas distintas en el disco, y está claro que lo que ofrecen se adapta más a lo que Alex quiere que a lo que quiere Juan. Sin más. A mí no me vuelven loco, pero sí que iría a verlos, porque sus influencias me encantan, las canciones funcionan, a pesar de no tener un single realmente rompedor, y malos músicos no son.

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